Un estudio vincula a los alimentos con microorganismos vivos con un menor riesgo cardiovascular

La investigación identificó una asociación entre el nivel de consumo de estos productos y una reducción en la probabilidad de desarrollar afecciones del corazón. Los autores remarcaron que se trata de una relación observacional, no de una recomendación clínica confirmada

Ilustración en acuarela de una mujer sentada a una mesa midiéndose la presión con un tensiómetro, junto a un estetoscopio y una libreta.
Un estudio publicado en Scientific Reports vinculó la menor exposición al sedentarismo y la ingesta de microorganismos vivos con un menor riesgo de muerte en personas con hipertensión (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un estudio con más de 10.000 adultos de Estados Unidos relacionó una menor exposición al sedentarismo y una mayor ingesta de microorganismos vivos en la dieta con un menor riesgo de muerte entre personas con hipertensión.

La investigación, publicada en Scientific Reports, analizó datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos, recopilados entre 1999 y 2018.

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Según EatingWell, la hipertensión es una condición frecuente que afecta a millones de personas y puede comprometer la calidad y la esperanza de vida.

A partir de ese riesgo, los investigadores analizaron si el consumo de alimentos con microorganismos vivos podría asociarse con mejores resultados de salud en personas con presión arterial elevada.

La presión arterial alta afecta a cerca de 1.300 millones de adultos

Mujer con cabello castaño mide su presión arterial con un tensiómetro digital sobre una mesa de mármol, al lado hay una carpeta médica y una planta.
El seguimiento de 10.036 participantes con presión arterial alta en Estados Unidos registró 1.599 muertes totales, con 512 casos provocados por enfermedades cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo estudió a 10.036 participantes con hipertensión: durante el período de seguimiento se registraron 1.599 muertes por todas las causas, de las cuales 512 se vincularon con enfermedades cardiovasculares.

La hipertensión se identificó mediante diagnóstico médico informado por los participantes, uso de medicamentos antihipertensivos o mediciones de presión arterial.

Los participantes informaron cuánto tiempo permanecían sentados cada día en el trabajo, el hogar, los traslados o el ocio. El cuestionario incluyó actividades como usar una computadora, mirar televisión, leer o viajar en transporte.

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La Organización Mundial de la Salud estima que la presión arterial alta afecta a unos 1.300 millones de adultos en el mundo. Entre sus factores modificables figuran la alimentación poco saludable, la inactividad física, el consumo de tabaco y alcohol, y el exceso de peso.

El impacto del sedentarismo

Un hombre sentado en un sofá que come pizza se mira en un espejo que refleja a una persona que corre en un parque con una manzana en la mano.
La Organización Mundial de la Salud calcula que la hipertensión afecta a unos 1.300 millones de adultos a escala global (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras ajustar variables como edad, sexo, tabaquismo, consumo de alcohol, índice de masa corporal y enfermedades previas, los investigadores hallaron que cada incremento en el tiempo sedentario se asoció con un aumento del 6% en el riesgo de mortalidad total y del 6,5% en la probabilidad de muerte cardiovascular.

El análisis ubicó en 4,1 horas diarias un punto a partir del cual el peligro potencial de muerte tendía a aumentar. Las personas que permanecían sentadas menos de ese tiempo presentaron menor riesgo de muerte, con independencia del nivel de microorganismos vivos consumidos.

Los autores afirmaron que “el riesgo de mortalidad en personas hipertensas debido a la baja ingesta de microbios vivos en la dieta y al sedentarismo prolongado es acumulativo”.

La OMS aconseja que los adultos limiten el tiempo sedentario y lo reemplacen por actividad física, incluso de intensidad ligera. Para beneficios mayores, propone entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa.

Los alimentos se clasificaron según su concentración estimada de microbios vivos

Ilustración acuarela de una persona con gafas que se cubre el rostro con las manos, sentada frente a un portátil y una taza de café.
Cada aumento en el tiempo de inactividad física elevó un 6% el riesgo de mortalidad general y un 6,5% la probabilidad de fallecimiento cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio clasificó los alimentos según su concentración estimada de microorganismos vivos. El grupo de ingesta baja consumía solo alimentos con baja presencia microbiana; el moderado incorporaba alimentos con niveles intermedios; y el alto incluía productos con una presencia estimada superior.

Los participantes con ingesta media o alta tuvieron menores riesgos de mortalidad que el grupo de referencia de baja ingesta. Entre quienes superaban las 4,1 horas diarias sentados, el consumo de organismos microscópicos vivos se asoció con una reducción de la mortalidad cardiovascular.

En términos simples, estos microorganismos son bacterias u otros organismos diminutos presentes en ciertos alimentos. Sin embargo, no todos producen el mismo efecto ni todos deben considerarse probióticos.

Las limitaciones del análisis

Ilustración en acuarela de un hombre de perfil dividido en dos mitades. Un lado con frutas, verduras y agua; el otro con comida rápida, refrescos y nubes oscuras.
Los investigadores fijaron en 4,1 horas diarias el límite de tiempo sentado a partir del cual el peligro de muerte empieza a incrementarse (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Centro Nacional para la Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos define los probióticos como microorganismos vivos que pueden aportar beneficios para la salud. Sin embargo, advierte que su seguridad y sus efectos dependen del producto y de las condiciones de cada persona.

Los investigadores señalaron limitaciones en el análisis. La información sobre la dieta y el tiempo diario sentado surgió de los reportes de los participantes, por lo que pudo estar afectada por errores de recuerdo.

A su vez, la clasificación de los alimentos según su contenido de microorganismos no permitió medir de forma directa la cantidad presente en cada producto.

Huang y sus coautores señalaron que “se necesita evidencia más sólida para establecer de manera concluyente la relación entre el consumo de microbios vivos, el sedentarismo y el riesgo de mortalidad”.

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