Ruido rosa al dormir: qué es, cómo funciona y qué efectos tiene en el descanso

Científicos del MIT comprobaron que sonidos breves, emitidos en un instante determinado, incrementaron el flujo de un fluido cerebral en voluntarios durante siestas controladas dentro de un escáner

Una persona duerme en una cama junto a un altavoz compacto sobre la mesa de noche, del cual emergen ondas sonoras rosadas y magentas.
Científicos del MIT comprobaron que ráfagas breves de ruido rosa incrementan el flujo de líquido cefalorraquídeo en el cerebro durante el descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los sonidos constantes se convirtieron en un recurso habitual para acompañar el descanso. Entre ellos, el ruido blanco suele utilizarse para disimular interrupciones del entorno, como el tránsito, conversaciones o ruidos domésticos. De acuerdo con The Conversation, se trata de un sonido aleatorio que reparte la misma energía entre todas las frecuencias audibles y se percibe como un siseo uniforme.

El ruido rosa comparte la presencia de todas las frecuencias que puede captar el oído humano, aunque aumenta el peso de los tonos graves y atenúa los agudos. Por eso se lo compara con una lluvia sostenida o una cascada lejana. De acuerdo con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), su efecto durante el descanso depende de una condición mucho más precisa que reproducir una pista de sonido durante toda la noche.

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Un equipo del MIT analizó qué ocurría cuando breves ráfagas de sonido rosa se emitían exactamente en un momento determinado de la actividad cerebral durante el sueño. El estudio observó un aumento de las ondas lentas del cerebro y del movimiento del líquido cefalorraquídeo, un fluido que rodea y protege el sistema nervioso central y que participa en la eliminación de productos de desecho.

El ruido rosa sincronizado reforzó las ondas lentas del sueño

La investigación, publicada en Science Translational Medicine, partió de trabajos previos que relacionaban las ondas lentas con las variaciones en el flujo del líquido cefalorraquídeo. Según informó MIT News, estas ondas eléctricas son características del sueño no REM y adquieren mayor presencia en las etapas de descanso más profundo.

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
El líquido cefalorraquídeo protege el sistema nervioso central y participa en la eliminación de productos de desecho (Imagen Ilustrativa Infobae)

Laura Lewis, profesora asociada de Ingeniería Eléctrica e Informática del MIT y autora principal del estudio, buscó comprobar si un estímulo auditivo podía intensificar esas ondas cerebrales y, a partir de ese cambio, modificar el flujo del líquido. La hipótesis no se centró en escuchar sonidos de fondo de manera continua, sino en aplicar un estímulo muy corto cuando el cerebro atravesaba una fase determinada de su actividad nocturna.

El equipo trabajó con 14 voluntarios sanos que lograron dormirse durante sesiones de siesta en un equipo de resonancia magnética funcional. Los participantes utilizaron dispositivos de electroencefalografía para registrar la actividad cerebral, mientras la resonancia permitió medir el movimiento del líquido cefalorraquídeo.

Joshua Levitt, investigador formado en la Universidad de Boston y autor principal del trabajo, desarrolló junto al equipo un sistema capaz de anticipar los picos de las ondas lentas. Cuando el algoritmo detectaba que una de esas ondas se aproximaba a su máximo, emitía una ráfaga de ruido rosa de 50 milisegundos. El volumen del estímulo no era suficiente para despertar a quienes dormían, de acuerdo con la publicación del MIT.

Los resultados mostraron que el sonido aplicado en ese momento aumentaba la amplitud de las ondas lentas y también la de las ondas de líquido cefalorraquídeo. Las imágenes obtenidas durante el experimento indicaron, además, que las ondas eléctricas estaban asociadas con ciclos de contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, un movimiento que favorece el desplazamiento del líquido.

Según explicó Lewis, el trabajo logró aumentar durante el sueño el tamaño de la onda de flujo del líquido cefalorraquídeo en adultos sanos. El estudio, sin embargo, no evaluó si ese cambio mejora la memoria, la capacidad cognitiva o la calidad del descanso en la vida cotidiana.

Por qué el momento y la intensidad del sonido importan

El hallazgo no equivale a una validación del uso doméstico de pistas de ruido rosa durante la noche. La intervención analizada por el equipo del MIT fue personalizada, breve y sincronizada con la actividad cerebral de cada participante. El sonido se aplicó en el pico de las ondas lentas y no de forma sostenida o aleatoria.

Mujer durmiendo plácidamente en una cama de noche, con el cerebro superpuesto digitalmente y destacado en color azul sobre su cabeza.
Un algoritmo detectó los picos de las ondas lentas para emitir ráfagas de sonido rosa de 50 milisegundos sin despertar a los participantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa distinción resulta central al comparar el experimento con otros estudios sobre sonidos de banda ancha. Una investigación realizada por Penn Medicine en un laboratorio del sueño examinó la exposición continua al ruido rosa y al ruido de aviones. Según los resultados difundidos por la institución, el ruido rosa a 50 decibeles se asoció con una reducción de casi 19 minutos de sueño REM frente a las noches sin exposición sonora.

El sueño REM es una fase que integra los ciclos normales de descanso y cuya alteración se ha observado en diversos trastornos. El estudio de Penn Medicine también registró una peor percepción subjetiva del sueño entre los participantes expuestos a ruido rosa o ruido de aviones, en comparación con las noches silenciosas. En ese trabajo, los tapones para los oídos evitaron en gran medida la reducción del sueño profundo vinculada al ruido de los aviones.

Las diferencias entre ambas investigaciones se relacionan con el tipo de estímulo evaluado. El equipo de Lewis estudió ráfagas de 50 milisegundos emitidas en una fase concreta de las ondas lentas, mientras que Penn Medicine analizó una exposición continua a ruido rosa de una intensidad definida. Por lo tanto, sus resultados no describen el mismo uso ni las mismas condiciones de escucha.

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