
En primavera, el aumento de polen de árboles, flores y césped puede convertir estornudos, congestión, goteo nasal y picazón o lagrimeo en los ojos en molestias persistentes. Las alergias estacionales, también llamadas rinitis alérgica o fiebre del heno, aparecen cuando el sistema inmunitario reacciona frente a partículas ambientales que circulan en el aire.
La intensidad de los síntomas puede variar según la exposición, la época y el desencadenante de cada persona. El contexto también se ha vuelto más desafiante: un estudio citado por Harvard indicó que los niveles de polen en Estados Unidos aumentaron hasta un 21% entre 1990 y 2018. Ante ese escenario, las medidas para limitar el contacto con alérgenos y sostener la higiene del entorno adquieren mayor relevancia, según indicó la Cleveland Clinic.
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Los consejos domésticos pueden contribuir al manejo de síntomas leves, pero no constituyen una solución definitiva ni sustituyen una evaluación médica. Sandra Hong, alergóloga de la institución sanitaria, planteó que los cambios cotidianos pueden reducir la exposición al polen, las esporas de moho y los ácaros del polvo, que suelen agravar los cuadros durante la primavera.
Los cambios cotidianos para enfrentar las alergias estacionales
Uno de los recursos que indican los expertos es la irrigación nasal con solución salina, un lavado de las fosas nasales que permite remover mucosidad y partículas que se alojan en esa zona. De acuerdo con la Mayo Clinic, el procedimiento puede aliviar la congestión porque expulsa directamente el moco y los alérgenos de la nariz.
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La institución médica recomienda emplear soluciones preparadas o kits específicos. Cuando se utiliza una preparación casera, los especialistas señalan que debe recurrirse a agua embotellada para disminuir el riesgo de infecciones. También indica que el dispositivo de irrigación debe lavarse después de cada uso con agua sin contaminantes y secarse al aire.
Hong describió esta práctica como una forma de limpiar los senos paranasales después de la exposición. La medida se complementa con ducharse antes de dormir y cambiarse la ropa al volver del exterior, ya que el polen puede quedar adherido a la piel, el pelo y los tejidos. Mantener a las mascotas fuera de la cama también puede limitar el traslado de partículas desde el exterior hacia el dormitorio, indicó la especialista.
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El cuidado de la ropa de cama es otro aspecto relevante. Cleveland Clinic aconseja renovarla una vez por semana y lavarla con agua caliente, sobre todo ante alergia a los ácaros del polvo. Además, la entidad menciona el uso de fundas para colchones y almohadas diseñadas para reducir el contacto con esos alérgenos.

Los llamados tratamientos alternativos exigen prudencia. Mayo Clinic advirtió que no existe evidencia suficiente para establecer que remedios herbarios como el extracto de petasita o la espirulina sean seguros y eficaces para la rinitis alérgica, debido a la falta de ensayos clínicos bien diseñados. La misma fuente señaló que los resultados de los estudios sobre acupuntura han sido dispares y solo sugieren posibles beneficios limitados.
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Hong también desaconsejó utilizar suplementos y nutracéuticos como tratamiento alternativo. En cambio, la especialista de Cleveland Clinic incluyó entre sus orientaciones generales una alimentación nutritiva, descanso suficiente, control del estrés y ejercicio en interiores cuando el nivel de polen sea elevado. Estas pautas se presentan como un posible apoyo para el bienestar general, sin reemplazar las estrategias específicas de prevención o tratamiento.
Reducir la exposición al polen empieza por el hogar y la planificación diaria
La prevención se centra en disminuir el contacto con los desencadenantes. Mayo Clinic recomienda evitar, cuando sea posible, las actividades al aire libre durante los días secos y ventosos, ya que esas condiciones favorecen la dispersión del polen. La institución también aconseja limitar las tareas de jardinería, como cortar el césped o quitar malezas, que pueden levantar alérgenos.
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La hora de salida también puede influir. Según las clínicas estadounidenses, las primeras horas de la mañana suelen coincidir con concentraciones altas de polen. Consultar los pronósticos y conteos locales permite ajustar las actividades exteriores a los períodos de menor exposición. Harvard agregó que, si se anticipan niveles elevados de polen o una baja calidad del aire, conviene dialogar con un profesional de salud sobre el inicio anticipado de medicamentos antialérgicos.

Dentro de la casa, mantener las ventanas cerradas durante la temporada de polen y utilizar aire acondicionado ayuda a limitar el ingreso de partículas. La institución de Cleveland aconseja reemplazar con regularidad los filtros de los sistemas de climatización, con una frecuencia de entre uno y dos meses para quienes padecen alergias estacionales.
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Los purificadores y las aspiradoras con filtro HEPA pueden ser una herramienta complementaria. Según Cleveland Clinic, este sistema puede retener cerca del 99,97% de las partículas presentes en el aire, entre ellas polvo, caspa de mascotas y polen. Mayo Clinic también propone utilizar un deshumidificador para mantener seco el aire interior.
Otras medidas respaldadas por los especialistas incluyen no colgar la ropa al aire libre, porque el polen puede adherirse a sábanas y toallas, y usar lentes de sol durante las jornadas de mayor concentración para limitar el ingreso de partículas a los ojos. Para tareas exteriores inevitables, podría ser importante el uso de mascarillas.
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Cuando los síntomas interfieren con la vida cotidiana o no mejoran con estos recursos, la consulta profesional resulta necesaria. Mayo Clinic indica que, en casos intensos, las pruebas cutáneas o los análisis de sangre pueden contribuir a identificar los alérgenos implicados y orientar el tratamiento.
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