Agregar Infobae enGoogle

Por qué el yogur está asociado a menor riesgo de enfermedades crónicas, según los expertos

Incorporar este alimento fermentado en la dieta diaria favorece indicadores metabólicos y cardiovasculares, además de fortalecer la microbiota intestinal, lo que contribuye a la prevención de patologías como la diabetes tipo 2 y la obesidad

Mujer joven con suéter azul sostiene una cuchara con yogur y un pote de yogur. Está sentada en un interior luminoso, con una ventana de fondo.
El consumo habitual de yogur se asocia con menor riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2 y obesidad (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

En la rutina diaria, elegir un alimento tan común como el yogur podría marcar una diferencia mucho mayor de lo que se pensaba. Una serie de investigaciones internacionales revela que el consumo habitual de yogur se asocia con menor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la obesidad y los trastornos cardiovasculares. Este hallazgo, respaldado por científicos y profesionales de la salud, posiciona al yogur como un actor relevante en la prevención de patologías que afectan a millones de personas.

Durante años, el enfoque de la prevención de enfermedades crónicas se centró en el control del peso, la presión arterial o el tabaquismo. Recientemente, la atención de la comunidad médica giró hacia un protagonista menos visible pero fundamental: la microbiota intestinal. Estos billones de microorganismos que habitan el intestino cumplen funciones clave para la inmunidad y el metabolismo.

PUBLICIDAD

Según el equipo de PROFENI (Profesionales en Nutrición), “la relación entre la microbiota y las enfermedades crónicas es hoy uno de los campos más dinámicos de investigación en nutrición”.

Dos manos sujetan un tazón blanco con yogur griego, miel y avena. Una cuchara de metal levanta yogur. Mesa de madera y plantas verdes difuminadas
Investigaciones internacionales posicionan al yogur como un alimento relevante en la prevención de patologías frecuentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desarrollar una microbiota más diversa y saludable a través de la alimentación se plantea como una estrategia preventiva. Esto significa, en palabras simples, fortalecer el sistema digestivo y metabólico incorporando alimentos que contengan microorganismos vivos benéficos. Es decir, sumar productos fermentados como el yogur a la dieta cotidiana puede ayudar a reducir la probabilidad de enfermar.

PUBLICIDAD

Yogur: seguro, accesible y con beneficios comprobados

Entre los alimentos fermentados, el yogur ocupa un lugar destacado. Su elaboración, basada en la fermentación de leche con bacterias como Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus, permite la incorporación de bacterias vivas que persisten en el tracto digestivo.

Algunos productos incluyen además cepas probióticas adicionales del tipo Lactobacillus casei o Bifidobacterium lactis, reconocidas por sus efectos positivos sobre el metabolismo.

Mujer sentada a la mesa de una cocina con un bol de yogur, frutos rojos y secos, dos huevos cocidos en un plato y un vaso de agua.
La microbiota intestinal cobra protagonismo en la prevención de enfermedades crónicas, según expertos en nutrición (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Andrea González, integrante de PROFENI y jefa del Departamento de Alimentación del Hospital de Gastroenterología Dr. C. Bonorino Udaondo, explica: “Durante mucho tiempo hablamos de nutrientes aislados. Hoy la ciencia está avanzando hacia una mirada más integral, que contempla cómo los alimentos interactúan con la microbiota intestinal y cómo esa relación puede influir sobre la salud a largo plazo. Los alimentos fermentados están ocupando un lugar cada vez más relevante dentro de esa nueva perspectiva”.

Además de aportar calcio, proteínas y otros nutrientes esenciales, el yogur es una de las fuentes más seguras para incorporar microorganismos vivos. Al compararlo con otros fermentados, como kéfir o kombucha, se destaca por su inocuidad. “La ingesta de kombucha o kéfir se desaconseja en la infancia porque generan trazas de alcohol durante su proceso de fermentación y no existe límite seguro de ingesta en Pediatría, por pequeña que sea esa cantidad”, advierte PROFENI.

Cuenco de yogur griego con frambuesas, arándanos, moras y semillas de chía; almendras, nueces y tela verde sobre mesa de madera clara.
Fortalecer la microbiota a través de alimentos fermentados como el yogur puede reducir la probabilidad de enfermar (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estudios internacionales y cifras contundentes

La evidencia a favor del yogur se acumula en publicaciones de alto impacto. Un metaanálisis reciente que incluyó a 483.090 personas de Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos, España, Australia y Japón halló que por cada 50 gramos de yogur consumido diariamente se reduce un 7% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Además, un análisis sobre más de 27 mil participantes demostró que una mayor ingesta de alimentos con microorganismos vivos se asocia con mejores indicadores cardiometabólicos, como presión arterial, glucemia, insulina, triglicéridos, colesterol HDL y perímetro de cintura.

Hombre en camiseta gris y pantalones cortos oscuros parado en una cocina, comiendo yogur griego con granola de un tazón blanco. Se ve luz natural.
El yogur destaca entre los alimentos fermentados por su proceso de elaboración y la presencia de bacterias vivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora María Elena Torresani, directora de la Carrera de Especialistas en Nutrición con orientación en Obesidad de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA) e integrante de PROFENI, señala: “Lo interesante es que los beneficios observados no parecen explicarse únicamente por los nutrientes presentes en estos alimentos, sino también por la presencia de microorganismos vivos y por su interacción con la microbiota intestinal. Esto abre una línea de investigación muy prometedora para comprender mejor cómo prevenir enfermedades crónicas desde etapas tempranas de la vida”.

El futuro de la nutrición: dosis diaria de microorganismos

Uno de los conceptos emergentes es la “dosis diaria de microorganismos vivos”. Especialistas proponen que, al igual que existen recomendaciones para determinados nutrientes, podría ser útil promover una ingesta regular de estos microorganismos a través de la alimentación diaria. Este enfoque empieza a verse reflejado en recomendaciones internacionales. Por ejemplo, las Guías Alimentarias de los Estados Unidos incluyeron referencias específicas a los beneficios de los alimentos fermentados.

Un bol con yogur griego blanco, frambuesas rojas, granola y miel. Una cuchara, frambuesas y hojas de menta sobre una mesa de madera cerca de una ventana.
El yogur aporta calcio, proteínas y es una fuente segura de microorganismos vivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo detrás de estos beneficios se vincula con la producción de butirato, un ácido graso de cadena corta favorecido por una microbiota saludable.

El butirato contribuye a mantener la barrera intestinal y regula la inflamación. En palabras de la doctora Mónica Katz, expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición y miembro de PROFENI: “Se sabe que una microbiota intestinal diversa y saludable se asocia con una mejor regulación de procesos inflamatorios, inmunológicos y metabólicos”, todos ellos factores relacionados con el desarrollo de enfermedades crónicas.

En Argentina, la incorporación de alimentos fermentados y el consumo adecuado de calcio y vitamina D sigue siendo bajo. Según PROFENI, estos hallazgos deben considerarse como parte de una visión amplia sobre la alimentación y el estilo de vida.

“No existe un único alimento capaz de prevenir enfermedades. Lo que muestran las investigaciones es que ciertos alimentos pueden contribuir, dentro de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable, a generar condiciones más favorables para la salud. Los alimentos fermentados y, particularmente, el yogur, son uno de los ejemplos más interesantes sobre los que cada vez más se investiga”, concluyen los profesionales.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD