Qué es el bruxismo, por qué ocurre y cómo tratarlo según especialistas en odontología

El “rechinar los dientes” es involuntario y puede estar relacionado con diferentes factores de la vida diaria. Estrategias para mitigar sus consecuencias

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Bruxismo
Los signos compatibles con bruxismo incluyen dolor en la sien, la mandíbula o la cara, dolor al masticar y sensación de traba o clic mandibular - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rechinar o apretar los dientes, condición conocida médicamente como bruxismo, puede ocurrir de día o de noche y, muchas veces, la persona no lo advierte hasta que aparecen molestias en la mandíbula, la cara o los dientes. Una forma práctica de sospecharlo es revisar si, al menos una vez por semana, se siente alguno de estos signos: dolor en la sien, la cara o la mandíbula; dolor al abrir la boca o masticar; o sensación de que la mandíbula se “traba”, hace clic o se queda atascada.

El bruxismo es involuntario: los músculos de la masticación se activan sin que se decida, la mandíbula se tensa o se desplaza y los dientes se aprietan o se frotan entre sí. Según Arosha Weerakoon, profesor titular y odontólogo general en la Facultad de Odontología de la Universidad de Queensland; y Amit Arora, profesor asociado de Salud Pública en la Universidad de Western Sydney, en un artículo publicado por The Conversation, casi 1 de cada 6 casos ocurre durante el sueño y uno de cada cuatro en vigilia.

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En general, un episodio leve u ocasional no suele ser un problema. Pero cuando el hábito es frecuente o muy intenso, puede asociarse con dolor dental, molestias articulares y musculares, interrupciones del sueño y síntomas como cefaleas tensionales u otalgia; con el tiempo, también puede favorecer fracturas o fisuras en piezas dentales.

Por qué ocurre: factores físicos, psicológicos y del sueño

Tiras dentales
El bruxismo es involuntario y activa los músculos de la masticación, con episodios que ocurren tanto durante el sueño como en vigilia - (Crédito: Freepik)

No existe una única causa para el bruxismo. La literatura médica internacional señala un origen multifactorial, en el que intervienen componentes físicos, psicológicos y de estilo de vida. Entre los factores que suelen aumentar la probabilidad de apretar o rechinar los dientes se encuentran el estrés, la ansiedad y la depresión.

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Además, el uso de ciertos medicamentos, como los recetados para esquizofrenia, psicosis y depresión, puede favorecer la aparición del trastorno. Así lo sostiene el Practical Neurology Journal, que destaca el papel de los fármacos y de los trastornos emocionales en el desarrollo del bruxismo.

El consumo elevado de cafeína, nicotina o alcohol también aparece como un potenciador relevante, junto con el sueño interrumpido, incluso cuando se debe a ruidos inesperados. La misma publicación subraya la importancia de la apnea del sueño como factor asociado: este trastorno interrumpe la respiración repetidas veces durante la noche, lo que reduce los niveles de oxígeno y puede activar hormonas de estrés y espasmos musculares que incrementan el apretamiento de la mandíbula.

En la boca, puede buscar señales como desgaste dental, piezas o empastes astillados, rebordes blanquecinos dentro de las mejillas o marcas onduladas en el borde de la lengua, vinculadas a la presión de los tejidos contra los dientes. Según la American Dental Association, un desgaste dental marcado puede asociarse también a reflujo ácido, ya que el ácido gástrico ablanda el esmalte y acelera el deterioro dentario.

Qué puede ayudar: evaluación, protección dental y manejo de disparadores

Primer plano de una persona durmiendo de costado con los ojos cerrados, la mandíbula tensa, la boca entreabierta y una mano en el rostro.
El bruxismo frecuente o intenso puede causar dolor dental, molestias articulares y musculares, cefaleas tensionales, otalgia y fracturas dentales - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación central del artículo es empezar por una consulta con un médico o un odontólogo para identificar causas y manejar síntomas. El profesional puede revisar medicación, explorar problemas subyacentes (como reflujo, artritis en la mandíbula o apnea del sueño) y, si corresponde, evaluar la necesidad de estudios de sueño como la polisomnografía, que el texto describe como el estándar de referencia para diagnosticar trastornos del sueño.

En cuanto a las herramientas para aliviar el impacto del bruxismo, el abordaje puede incluir:

  • Un fisioterapeuta especializado en dolor mandibular, con ejercicios y estiramientos para bloqueo articular, clics o cefaleas tensionales.
  • Analgésicos, si están indicados, para el control del dolor.
  • Un protector nocturno o férula oclusal para reducir el desgaste dental y la tensión muscular. El artículo lo describe como un dispositivo de acrílico o nylon, hecho a medida, que se coloca sobre los dientes superiores y se parece a un protector deportivo, pero más pequeño.

Cuando lo anterior no alcanza, el texto menciona que algunas personas evalúan inyecciones de bótox para reducir la señal que controla determinados músculos mandibulares y bajar el apretamiento y el dolor. De todos modos, los expertos sugieren revisar estrategias para bajar el estrés y mejorar hábitos de sueño: reducir cafeína y alcohol y mantener dispositivos fuera del dormitorio durante la noche.

Asimismo, para realizar cualquier acción sobre esta condición, es esencial contar con la consulta con un profesional de la salud para un seguimiento personalizado.

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