El VAR del corazón: cuatro consejos de los cardiólogos para evitar riesgos durante un partido agónico

El infartante 3-2 de la Selección Argentina sobre Egipto disparó la tensión y el pulso de millones. Un experto detalla a Infobae cómo afectan las emociones extremas al organismo y ofrece pautas clave para atravesar el sufrimiento futbolero sin comprometer la salud

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Ilustración del torso de una persona con camiseta a rayas celestes y blancas, logo Adidas, tres estrellas doradas, y manos entrelazadas sobre el pecho.
Un partido de alta tensión puede aumentar el riesgo de infarto y otras emergencias cardíacas incluso en quienes lo ven desde su casa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Minuto 79. Cuti Romero se transforma en delantero, ingresa al área y cabecea al gol.

Minuto 83. Messi pesca un rebote en el área y rompe el arco.

Minuto 92. Enzo Fernández conecta de cabeza un centro y la pelota sacude la red.

En esos trece minutos, la Argentina entera cruzó el abismo de la desazón hacia la euforia total. Pero lo que atravesó el cuerpo de cada hincha fue mucho más que alegría o tristeza: estrés, palpitaciones, tensión arterial. El 3-2 agónico de la Selección Argentina ante Egipto no solo alteró el ánimo colectivo, también puso a prueba los corazones de millones de personas.

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Apenas terminado el partido, Infobae consultó al reconocido médico cardiólogo y comunicador científico argentino Jorge Tartaglione. Con una metáfora precisa, habló de “El VAR del corazón” para explicar por qué mirar un partido de estas características, aun desde la comodidad del sillón, puede aumentar el riesgo cardiovascular.

Vista cercana de un torso de una persona mayor vistiendo una camiseta de fútbol argentina, con las manos entrelazadas sobre el pecho y un partido en la televisión de fondo.
Las emociones intensas elevan la frecuencia cardíaca, contraen los vasos sanguíneos y favorecen la acumulación de plaquetas que puede derivar en obstrucciones coronarias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si yo llamo al VAR y me meto dentro del corazón, veo que las emociones provocan un aumento en la liberación de neurotransmisores que constriñen los vasos sanguíneos y, al mismo tiempo, generan una acumulación de plaquetas. Esas dos cosas —la vasoconstricción y el apelotonamiento de plaquetas— pueden producir obstrucciones coronarias, además de elevar la frecuencia cardíaca”, explicó.

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El cardiólogo detalló que no es un efecto inmediato, sino un proceso que comienza incluso antes de que la pelota ruede. “Esto es algo fundamental: hay un trabajo que demuestra que, dos horas antes del inicio del partido, la frecuencia cardíaca comienza a subir en todos los que amamos el fútbol. El pico se alcanza con el silbatazo inicial. Cuando arranca el partido, la ansiedad dispara la frecuencia cardíaca al máximo”, describió.

También destacó que la sensación de impotencia incrementa la ansiedad entre quienes siguen el partido desde afuera de la cancha: “El hincha no tiene control sobre lo que pasa y tampoco el estado atlético del futbolista. Eso agrega un estrés adicional. Mirar sin poder intervenir genera una tensión muy particular”.

Cuatro consejos para cuidar el corazón

El VAR del corazón tiene su propio reglamento. Tartaglione, quien presidió la Fundación Cardiológica Argentina, hizo hincapié en cuatro aspectos fundamentales para proteger el corazón durante los partidos: el cumplimiento de la medicación, la elección de los alimentos, una hidratación adecuada y hasta el impacto que puede tener la transmisión televisiva.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Tartaglione aconsejó moderar la exposición emocional durante la transmisión y mantener una buena hidratación para cuidar la salud cardiovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • No abandonar la medicación. “Muchos, en medio de la emoción, se olvidan o suspenden los remedios. Eso nunca hay que hacerlo”, explica. Y agrega: “A cualquier se le puede desenmascarar algo que ya tenía previamente. Y a un hombre de 55, 60 años que fuma, toma, es hipertenso y obeso, la probabilidad de que le ‘salte la bomba’ la tiene en un partido de fútbol”.
  • Cuidar el contexto y la compañía. “Hay que prestar atención a con quién ves el partido y qué consumís. Si te comés una picada, te tomás varias cervezas y le sumás la emoción del partido, el cóctel puede ser peligroso. Hay que tener control, sobre todo en ese grupo de personas con antecedentes o factores de riesgo”, señala.
  • Moderar la exposición emocional, incluso la que generan las transmisiones. “El trabajo de los relatores es extraordinario, pero transmiten una emoción que te parte la cabeza y te produce una emoción que te mata. En esos casos, a veces conviene ver el partido con el volumen bajo, o sin relato, para no sumar tensión innecesaria”, describe.
  • Hidratarse bien. “Es fundamental tomar agua para el buen funcionamiento cardiovascular. No solo hay que comer bien antes, durante y después de ver fútbol. También hay que hidratarse bien”, concluye.

Tartaglione puso el foco además en quienes tienen stents, antecedentes de infarto, cirugías cardíacas, hipertensión, diabetes o enfermedad vascular. Para ese grupo, recomendó consultar con su médico antes de exponerse a este tipo de emociones.

Qué muestran los estudios sobre fútbol e infartos

Las emociones del fútbol y el corazón no son un mito. Hay datos duros que lo demuestran. Un estudio publicado en 2008 en el New England Journal of Medicine analizó las emergencias cardiovasculares en Múnich durante el Mundial de Alemania 2006. En los días en que jugó la selección alemana, la incidencia de emergencias cardíacas fue 2,66 veces mayor, el infarto agudo de miocardio con elevación del ST aumentó 2,49 veces, y las arritmias sintomáticas crecieron 3,07 veces.

El grito de todo un país. Enzo Fernández selló sobre la hora la clasificación de la Argentina a cuartos de final del Mundial 2026 (Reuters/Brett Davis)
El grito de todo un país. Enzo Fernández selló sobre la hora la clasificación de la Argentina a cuartos de final del Mundial 2026 (Reuters/Brett Davis)

Otro trabajo del BMJ, centrado en Inglaterra durante el Mundial de Francia 1998, analizó cuatro partidos. Solo uno mostró un aumento significativo: el 30 de junio, cuando Argentina eliminó a Inglaterra por penales. Ese día, las admisiones por infarto aumentaron un 25% respecto a los días normales, y la tendencia se mantuvo durante dos días más. En términos absolutos, se registraron 91 internaciones frente a 72 esperadas el día del partido, 88 frente a 72 al siguiente y 91 frente a 71 en la jornada posterior.

Tartaglione recordó ese estudio: “El vínculo entre las emociones del fútbol y la enfermedad cardiovascular está sólidamente documentado. El primer gran estudio fue en 1998, después del partido entre Argentina e Inglaterra, cuando Roa le atajó el penal a Beckham y dejó afuera a Inglaterra. La tasa de infartos aumentó en todo el país”.

Primer plano de un brazo con un reloj inteligente negro mostrando 90 ppm y un gráfico de frecuencia cardíaca en una pantalla azul, con un partido de fútbol borroso de fondo.
La frecuencia cardíaca empieza a subir dos horas antes del partido y alcanza un pico con el silbatazo inicial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Y sumó un caso más, publicado en la Revista Uruguaya de Cardiología, relacionado al histórico penal de Sebastián “El Loco” Abreu el 2 de julio de 2010 por los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica, cuando Uruguay y Ghana empataron 1-1.

En la tanda de penales definitiva, el delantero selló la clasificación a semifinales picando la pelota al medio del arco. En ese momento, recordó Tartaglione, “una mujer uruguaya sufrió un infarto agudo de miocardio, se le tapó una de las coronarias”.

El efecto de la emoción positiva

No todo es riesgo. La emoción positiva también tiene impacto en la salud cardiovascular, pero en sentido inverso. Tartaglione recuerda: “En Francia 98, la final se jugó el 14 de julio, Día de la Independencia francesa. Ese día, la tasa de internaciones descendió en París y en toda Francia. Las emociones positivas también mejoran la salud”.

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