Conmociones cerebrales en adultos mayores: por qué los síntomas pueden tardar en aparecer y señales de alerta

Una neuróloga consultada por Women’s Health analizó cómo el paso del tiempo influye en la evolución de este tipo de lesiones, cuáles son los factores que inciden en la recuperación y los aspectos a tener presentes tras un impacto aparentemente menor

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Hombre mayor canoso y barbudo sentado en el suelo con alfombra. Tiene la mano derecha sobre la frente. Un bastón de madera está en el suelo. Sofá y radiador detrás.
Una conmoción cerebral puede aparecer tras un golpe menor, una caída o un accidente de tránsito, aunque los síntomas surjan horas o días después (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un golpe en la cabeza durante una caída, un accidente de tránsito de baja velocidad o incluso un impacto aparentemente menor en la vida cotidiana puede desencadenar una conmoción cerebral sin que los efectos resulten evidentes de inmediato.

En muchos casos, las molestias aparecen recién horas o días después del episodio, lo que retrasa la consulta médica y dificulta el reconocimiento de la lesión.

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A medida que avanza la edad, la respuesta del cerebro frente a este tipo de traumatismos cambia. Según un informe publicado por Women’s Health, los adultos de mediana edad y mayores pueden atravesar recuperaciones más prolongadas y enfrentar un mayor riesgo de complicaciones, especialmente cuando existen antecedentes de lesiones repetidas o enfermedades preexistentes.

Una lesión cerebral que muchas veces pasa desapercibida

Las conmociones cerebrales suelen asociarse con deportistas de alto rendimiento o deportes de contacto, aunque los especialistas advirtieron que son frecuentes en situaciones cotidianas.

Un choque automovilístico, una caída o un movimiento brusco del cuerpo pueden ser suficientes para provocar este tipo de lesión cerebral traumática.

Las conmociones cerebrales son una lesión cerebral traumática frecuente en la vida cotidiana y no se limitan a los deportes de contacto (REUTERS)
Las conmociones cerebrales son una lesión cerebral traumática frecuente en la vida cotidiana y no se limitan a los deportes de contacto (REUTERS)

De acuerdo con un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) citado por Women’s Health, el 27% de los adultos informó haber sufrido al menos una conmoción cerebral a lo largo de su vida. Sin embargo, apenas cerca de la mitad buscó atención médica tras su lesión más reciente.

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La neuróloga Shae Datta, codirectora del Centro de Conmociones Cerebrales de NYU Langone, explicó a Women’s Health que “cualquier golpe repentino en el cuerpo que incline la cabeza y el cuello hacia adelante puede hacer que el cerebro se sacuda dentro del cráneo”. La especialista señaló que no siempre resulta necesario recibir un impacto directo sobre la cabeza para que se produzca este tipo de lesión.

Por qué el envejecimiento modifica la recuperación

El informe remarcó que no existe una edad específica a partir de la cual las conmociones cerebrales se vuelvan automáticamente más peligrosas. La evolución depende de múltiples factores relacionados con el estado de salud de cada persona.

En ese sentido, Datta afirmó: “He visto personas de setenta y tantos años que gozan de buena salud y se recuperan relativamente pronto [tras sufrir una]. También he visto personas de veintitantos años con una conmoción cerebral que quedan completamente incapacitadas”.

Fotografía de una mujer de cabello canoso sentada frente a un médico de espaldas que usa una tablet. Sobre la mesa hay un tensiómetro, frascos y un modelo de cerebro.
El envejecimiento puede prolongar la recuperación de una conmoción cerebral, y un estudio mostró síntomas más duraderos en adultos de 51 a 68 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aun así, distintas investigaciones muestran que el cerebro pierde parte de su capacidad de recuperación con el paso del tiempo. Un estudio citado en el análisis encontró que los adultos de entre 51 y 68 años presentaban síntomas durante más tiempo y requerían períodos de recuperación más prolongados que los pacientes jóvenes.

Entre los factores que influyen aparecen las migrañas, los trastornos del sueño, los problemas de equilibrio y las enfermedades cardiovasculares. Además, el volumen cerebral disminuye de forma natural, especialmente después de los 60 años.

Sobre ese proceso, la neuróloga indicó que “el cerebro puede encogerse un poco a medida que envejecemos. Eso crea más espacio, así que cuando te golpeas la cabeza, el cerebro se sacude mucho más”. Según explicó, ese movimiento adicional puede incrementar el riesgo de complicaciones, entre ellas las hemorragias cerebrales, sobre todo en personas que reciben tratamiento con anticoagulantes.

El impacto de las lesiones repetidas

Uno de los principales motivos de preocupación para los especialistas no reside en un episodio aislado, sino en la acumulación de traumatismos a lo largo de los años. La Dra. Datta sostuvo en declaraciones a Women’s Health: “No es algo que ocurra una sola vez. Lo que más nos preocupa son los golpes repetidos en la cabeza”.

Ilustración digital de un cerebro humano con sustancia blanca fragmentada reconstruyéndose con luz, rodeado de conexiones neuronales y destellos dorados.
Las lesiones cerebrales traumáticas repetidas se asociaron con peor función cognitiva y con un mayor riesgo de demencia y enfermedad de Parkinson en la adultez (Imagen Ilustrativa Infobae)

La experta citó un estudio realizado con más de 15.000 adultos de entre 50 y 90 años. Los participantes que informaron haber sufrido tres o más conmociones cerebrales obtuvieron peores resultados en pruebas de función cognitiva que quienes nunca habían experimentado una lesión de este tipo. La atención y la capacidad para realizar tareas complejas disminuyeron con cada nuevo episodio.

Además, otras investigaciones mencionadas vincularon las lesiones cerebrales traumáticas, incluso las leves, con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como la demencia o la enfermedad de Parkinson durante la adultez.

Síntomas que pueden aparecer horas después

Uno de los aspectos que más dificulta el diagnóstico es que los síntomas no siempre surgen inmediatamente después del golpe. Algunas personas comienzan con molestias recién uno o dos días más tarde.

El dolor de cabeza constituye el síntoma más frecuente. También pueden presentarse náuseas, mareos, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, dificultades para concentrarse, olvidos, irritabilidad, cambios de humor y dolor cervical.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El dolor de cabeza, las náuseas, los mareos y la confusión pueden indicar una conmoción cerebral, y el reposo absoluto prolongado ya no se recomienda en la recuperación (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe indicó que resulta necesario buscar atención médica inmediata si aparecen dolores de cabeza que empeoran, habla arrastrada, una pupila más grande que la otra, episodios similares a convulsiones, confusión intensa, pérdida importante de memoria o dificultad para mover el cuello con normalidad.

Durante la recuperación, la especialista señaló que el reposo absoluto prolongado dejó de recomendarse. “Se ha demostrado que el aislamiento empeora los resultados”, afirmó.

En cambio, aconsejó descansar durante las primeras 24 horas, evitar el ejercicio intenso y favorecer movimientos suaves, como caminar, antes de retomar gradualmente la actividad física y las tareas mentales.

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