Cómo es el nuevo plan nacional que busca controlar la resistencia a los antimicrobianos en Argentina

El Ministerio de Salud aprobó una estrategia integral con metas, monitoreo y acciones concretas para preservar la eficacia de los medicamentos esenciales ante una amenaza global que suma millones de muertes cada año

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Imagen de microscopio electrónico de un grupo de bacterias E. coli con forma de bastón, de color rojizo, sobre un fondo morado texturizado
El Ministerio de Salud aprobó un plan nacional para controlar la resistencia a los antimicrobianos con metas e indicadores para los próximos cuatro años. (Reuters)

El avance de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las amenazas más graves para la salud global.

Frente a este panorama crítico, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó el Plan Nacional de Acción para la Prevención y Control de la Resistencia a los Antimicrobianos y las Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud 2026-2029, una hoja de ruta que busca fortalecer el uso adecuado de antibióticos, antivirales, antimicóticos y antiparasitarios en humanos y animales.

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La estrategia, formalizada por la Resolución 678/2026, apunta a responder a un problema que ya provoca más de 1,2 millones de muertes directas cada año en el mundo y contribuye a cerca de 5 millones de fallecimientos anuales.

El plan 2026-2029 busca promover la capacitación continua de los equipos de salud y fortalecer la vigilancia epidemiológica en todo el país (Min de Salud=
El plan 2026-2029 busca promover la capacitación continua de los equipos de salud y fortalecer la vigilancia epidemiológica en todo el país (Min de Salud=

La resistencia antimicrobiana ocurre cuando bacterias, virus, hongos y parásitos desarrollan mecanismos que reducen o anulan la efectividad de los medicamentos utilizados para tratarlos. El fenómeno, acelerado por el uso y manejo incorrectos de estos fármacos en personas, sistemas de salud y la industria agrícola ganadera, transforma infecciones antes curables en enfermedades difíciles o imposibles de tratar.

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El resultado es un aumento del riesgo de complicaciones, internaciones prolongadas y mortalidad, además de un impacto económico que se extiende por todo el sistema sanitario.

¿Por qué la resistencia a los antimicrobianos es la nueva alarma sanitaria mundial?

La resistencia a los antimicrobianos, que ya causa más de 1,27 millones de muertes anuales, amenaza con revertir décadas de avances médicos - crédito Canva
La resistencia a los antimicrobianos, que ya causa más de 1,27 millones de muertes anuales, amenaza con revertir décadas de avances médicos - crédito Canva

El ministro de Salud, Mario Lugones, resumió la gravedad de la situación a través de una publicación en la Red Social X: “Los antimicrobianos son medicamentos que se usan para tratar infecciones causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos. Su mal uso contribuye a generar resistencia en estos microorganismos y como consecuencia, los tratamientos pueden perder eficacia.

Esto es la resistencia antimicrobiana: una amenaza global que en algunos años podría superar en mortalidad a enfermedades como el cáncer y la diabetes”.

Lugones subrayó que el nuevo plan “integra la producción de información para tomar decisiones basadas en evidencia, la promoción del uso adecuado de antimicrobianos, la capacitación de equipos y el trabajo coordinado con las jurisdicciones, organismos e instituciones.

Preservar la eficacia de los antimicrobianos es proteger una herramienta esencial de la medicina moderna para mejorar la calidad de atención y cuidar la salud de los argentinos”.

Por qué son importantes los antimicrobianos

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La nueva estrategia prevé la creación de un sistema nacional para medir el consumo de antimicrobianos y monitorear la resistencia en animales de consumo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los antimicrobianos revolucionaron la medicina desde el siglo XX, al permitir tratar infecciones graves causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos en humanos, animales y plantas. Estos medicamentos —antibióticos, antivirales, antifúngicos y antiparasitarios— resultan fundamentales tanto en la atención médica cotidiana como en la agricultura, la ganadería y las prácticas de sanidad animal. Pero la resistencia amenaza con revertir décadas de avances: “La OMS reporta que este fenómeno aumenta la propagación de enfermedades”, advierte el Ministerio de Salud.

La resistencia aparece cuando los microorganismos desarrollan cambios que les permiten sobrevivir a los efectos de los antimicrobianos. Infecciones comunes pueden volverse muy difíciles, e incluso imposibles, de tratar. El impacto es inmediato en la vida de los pacientes: tratamientos que antes funcionaban pierden eficacia, y enfermedades como neumonía, infecciones urinarias, tuberculosis, VIH o paludismo se vuelven cada vez menos controlables.

El panorama sanitario se vuelve aún más complejo cuando las bacterias multirresistentes, conocidas como “superbacterias”, provocan infecciones para las que ya no existen opciones terapéuticas efectivas. Algunas de estas bacterias desarrollaron resistencia incluso a medicamentos de último recurso, dejando a los pacientes sin alternativas viables.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El plan nacional incluye acciones para fiscalizar la venta bajo receta y eliminar el uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento en animales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La OMS advirtió que este escenario prolonga el tiempo de hospitalización, incrementa los costos sanitarios y eleva el riesgo de discapacidad o muerte. Procedimientos habituales, como cirugías o tratamientos contra el cáncer, se vuelven inseguros al no poder controlar infecciones asociadas.

La resistencia a los antimicrobianos no reconoce fronteras ni nivel de desarrollo. La propagación de microorganismos resistentes afecta a todos los países y la escasez de antibióticos eficaces genera un impacto económico significativo.

Se estima que en Argentina la RAM representa un desafío creciente para el sistema de salud, con aumento de infecciones causadas por microorganismos resistentes, tratamientos más complejos, internaciones más largas y costos en aumento.

El nuevo plan nacional: metas, monitoreo y cinco ejes estratégicos para una respuesta coordinada

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La estrategia articula el trabajo de organismos nacionales instituciones científicas y sectores de la producción animal para una respuesta integral

El nuevo plan nacional, aprobado para el período 2026-2029, organiza su respuesta en cinco componentes estratégicos, todos con objetivos concretos, metas verificables e indicadores de seguimiento. El primero de ellos apunta a difundir la problemática y promover la capacitación permanente de los equipos de salud en todo el país.

El segundo componente busca consolidar la vigilancia epidemiológica y microbiológica. Para ello, se creará un Sistema de Vigilancia Nacional que permita medir el consumo de antimicrobianos, ampliar la vigilancia en animales de consumo, iniciar el monitoreo de la RAM en aguas residuales y de río, y establecer políticas para el descarte seguro de antimicrobianos vencidos en farmacias.

El tercer eje estratégico se enfoca en reducir la incidencia de infecciones mediante la promoción de medidas de higiene, saneamiento y prevención en hospitales, la mejora de la cobertura de vacunación y el monitoreo de la bioseguridad en granjas y establecimientos agropecuarios.

Un sanitario sostiene varios blísters con medicamentos (Magnific)
El objetivo es preservar la eficacia de los tratamientos y proteger la salud de la población frente a una amenaza que ya trasciende fronteras (Magnific)

El cuarto componente busca optimizar el uso de los antimicrobianos, fiscalizar la venta bajo receta archivada, eliminar progresivamente el uso de estos medicamentos como promotores de crecimiento en animales y mejorar su uso en atención primaria y en el ámbito ambulatorio.

El quinto eje promueve la generación de evidencia económica, con estudios que permitan sustentar inversiones sostenibles en diagnósticos, medicamentos, vacunas y nuevas tecnologías. El plan contempla el desarrollo de evaluaciones sobre el impacto económico de la resistencia antimicrobiana y la valoración de herramientas innovadoras para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de infecciones.

La implementación del Plan Nacional se desarrollará de manera articulada con organismos nacionales, jurisdicciones, instituciones científicas y académicas, sectores vinculados a la producción animal y agroalimentaria, y organismos internacionales que colaboran con la estrategia. El objetivo es fortalecer una respuesta coordinada y basada en evidencia frente a la amenaza de la RAM.

El uso incorrecto de antibióticos y otros medicamentos acelera la aparición de superbacterias que complican el tratamiento de infecciones comunes - GEDET
El uso incorrecto de antibióticos y otros medicamentos acelera la aparición de superbacterias que complican el tratamiento de infecciones comunes - GEDET

La estrategia incluye la promoción de la capacitación continua, la generación y el análisis de información epidemiológica y la fiscalización de los circuitos de venta y uso de antimicrobianos, tanto en el sistema de salud como en la cadena agroalimentaria. También se prevé el monitoreo del uso de estos medicamentos en animales para consumo y el desarrollo de nuevas políticas para el descarte seguro de medicamentos vencidos.

El Ministerio de Salud apuesta a una gestión basada en datos, con indicadores de seguimiento y metas verificables, para monitorear el progreso del plan y ajustar las acciones según la evolución del problema. El enfoque multisectorial reconoce que la lucha contra la resistencia antimicrobiana requiere la colaboración de todos los actores del sistema de salud, la producción animal y la sociedad civil.

El plan nacional aprobado marca un cambio de escala en la respuesta argentina ante la RAM. La meta es preservar la eficacia de los tratamientos disponibles, garantizar que las infecciones continúen siendo tratables y proteger la salud de la población frente a una amenaza que ya no es solo sanitaria, sino también social y económica.

La decisión de actuar desde ahora, con objetivos claros y mecanismos de monitoreo, pretende anticiparse a un escenario donde la resistencia supere a enfermedades hasta ahora controladas y donde la medicina moderna quede sin herramientas efectivas para salvar vidas.

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