
Sentir una punzada al tomar agua helada, disfrutar de un helado o morder una fruta ácida es un malestar cotidiano para quienes sufren sensibilidad dental.
Esta condición afecta a millones de argentinos y suele estar vinculada a la exposición de las terminaciones nerviosas por el desgaste del esmalte, según explica la Facultad de Odontología de Harvard. Conocer las causas y los alimentos involucrados resulta esencial para cuidar la salud bucal y prevenir molestias.
¿Qué es la sensibilidad dental y por qué ocurre?
El esmalte dental es la barrera que recubre y protege los dientes. Cuando se desgasta o afina, la dentina —capa interna por donde pasan los nervios— queda más expuesta. Esto hace que estímulos como el frío, el calor, la acidez o el azúcar provoquen dolor o incomodidad.

El desgaste del esmalte puede deberse a múltiples factores: consumo elevado de comidas y bebidas ácidas, cepillado agresivo, uso de cepillos duros, enfermedades como el reflujo gastroesofágico, tratamientos odontológicos abrasivos o incluso el bruxismo (apretar o rechinar los dientes).
La Facultad de Odontología de Harvard advierte que, además de la incomodidad, la erosión progresiva del esmalte puede derivar en caries, infecciones, inflamación de encías y hasta la pérdida de piezas dentales.
Comidas y bebidas que aumentan la sensibilidad dental
- Gaseosas y bebidas azucaradas: especialmente las colas y las saborizadas, presentan altos niveles de acidez y azúcar. Esta combinación ataca el esmalte, erosiona la superficie dental y deja al descubierto la dentina, lo que intensifica la sensación de frío y dolor.
- Jugos de frutas ácidas y frutas cítricas: los jugos de naranja, limón, pomelo y ananá, así como las frutas cítricas enteras (limón, naranja, pomelo, kiwi), son fuentes de ácido que, al consumirse en exceso, desgastan el esmalte y favorecen la sensibilidad.
- Caramelos duros, chupetines, gomitas y golosinas pegajosas: pueden provocar pequeñas fisuras y fracturas en el esmalte al morderlos. Las gomitas, turrones, alfajores y chocolates tienden a pegarse a la superficie dental, lo que prolonga la exposición al azúcar y potencia el riesgo de caries y sensibilidad.

- Helados, agua fría y comidas o bebidas muy calientes: genera un choque térmico en los dientes sensibles, produciendo dolor agudo.
- Alimentos con vinagre y encurtidos: las ensaladas con vinagre, los escabeches y conservas tienen un pH bajo que puede erosionar el esmalte si se incorporan frecuentemente a la dieta.
- Facturas, medialunas, bizcochuelos, galletitas y snacks procesados: suelen pegarse a los dientes. Su alto contenido de azúcar o sal contribuye al deterioro del esmalte y favorece la aparición de caries, lo que puede agravar la sensibilidad.
- Vinos, bebidas alcohólicas y energizantes: el alto contenido de ácidos y azúcares en bebidas como vinos, cervezas, fernet con cola y energizantes representa un riesgo adicional para el esmalte dental, especialmente si se consumen de manera regular.
Otros factores que pueden agravar la sensibilidad dental
- Bruxismo: apretar o rechinar los dientes desgasta el esmalte y puede provocar fisuras.
- Cepillado agresivo: usar cepillos de cerdas duras o aplicar demasiada fuerza al cepillar también contribuye al desgaste.
- Tratamientos de blanqueamiento: los productos abrasivos pueden dejar los dientes más vulnerables.
- Enfermedades de encías: la retracción gingival expone la raíz dental, que carece de esmalte y es más sensible.
- Reflujo gastroesofágico: los ácidos del estómago pueden llegar a la boca y erosionar el esmalte.

Cómo prevenir y aliviar la sensibilidad
Para frenar el avance de la sensibilidad dental, es importante reducir el consumo de comidas y bebidas ácidas, azucaradas o muy frías. El uso de pastas dentales formuladas para dientes sensibles puede ayudar, ya que contienen compuestos que bloquean la transmisión de los estímulos hacia los nervios.
Además, se aconseja cepillar los dientes de manera suave, utilizando cepillos de cerdas blandas y realizando movimientos circulares para evitar el desgaste del esmalte.
El empleo de sorbetes al tomar bebidas ácidas permite limitar el contacto de los ácidos con los dientes. Enjuagarse la boca con agua luego de consumir alimentos ácidos también resulta útil para neutralizar la acidez y proteger el esmalte.
Es fundamental mantener una rutina de higiene bucal adecuada, que incluya el uso de hilo dental, y realizar controles odontológicos periódicos para detectar y tratar a tiempo cualquier problema.

Después de ingerir comidas o bebidas ácidas, es preferible esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse los dientes, ya que el esmalte se encuentra más vulnerable y podría dañarse con el cepillado inmediato. Ante la persistencia de la sensibilidad, es recomendable consultar al odontólogo para descartar complicaciones y recibir un tratamiento específico.
La Facultad de Odontología de Harvard destaca que la modificación de hábitos alimenticios, el refuerzo de los cuidados diarios y las visitas regulares al profesional son claves para disfrutar de las comidas sin molestias y conservar la salud dental a largo plazo.
Últimas Noticias
Qué secuelas emocionales deja un infarto y cómo afectan la recuperación, según expertos de Harvard
Estudios científicos advierten que depresión, ansiedad y estrés pueden dificultar la recuperación tras un evento cardíaco y elevar el riesgo de nuevos episodios si no se detectan y tratan a tiempo

Las señales menos evidentes del TDAH en la infancia y cómo impactan en el aprendizaje, según la ciencia
Algunas manifestaciones tempranas confunden y dificultan la adaptación de apoyos efectivos en el entorno familiar y escolar

El entrenamiento redefine la maternidad antes y durante el embarazo
La tendencia del ejercicio físico previo y durante la gestación suma cada vez más seguidoras, impulsada por comunidades digitales y especialistas que resaltan beneficios físicos, emocionales y sociales para las mujeres en su proceso de maternidad

Células madre para la caída del cabello: qué dice la ciencia sobre su efectividad
La evidencia científica explicó cómo estas terapias regenerativas actúan sobre el pelo y en qué casos podían resultar más beneficiosas

¿Por qué la amabilidad diaria mejora el ánimo y las relaciones?
Un análisis realizado por especialistas en psicología revela que actos cotidianos como saludar o mostrar disposición a colaborar promueven la cooperación, disminuyen tensiones y facilitan el desarrollo de ambientes más saludables y resilientes



