El agua embotellada en plástico contiene más microplásticos: por qué evitarla y qué alternativas existen

Una investigación reciente, consultada por Women´s Health, destaca la diferencia sustancial de partículas plásticas presentes en esta bebida según el envase y motiva a replantear los hábitos de hidratación cotidiana

Una persona toma agua de una botella (Imagen Ilustrativa Infobae)
El agua embotellada en plástico puede añadir hasta 90.000 microplásticos a la dieta anual de una persona (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Beber agua embotellada en envases plásticos puede añadir hasta 90.000 partículas de microplásticos a la dieta anual de una persona, revela un reciente estudio difundido por Women’s Health y publicado en el Journal of Hazardous Materials.

El hallazgo sorprende por la magnitud de la exposición diaria a estos contaminantes invisibles, presentes en un hábito tan común como hidratarse. Expertos en salud y medio ambiente ya levantan la voz de alarma: advierten que convivimos con riesgos potenciales y poco estudiados cada vez que abrimos una botella de agua.

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El estudio: métodos y hallazgos principales

El equipo internacional de científicos revisó más de 140 artículos para estimar cuánto microplástico ingiere una persona a través del agua embotellada. El análisis reveló que una persona promedio puede consumir entre 39.000 y 52.000 partículas al año.

Sin embargo, quienes optan habitualmente por agua embotellada en plástico pueden sumar hasta 90.000 partículas adicionales en comparación con quienes eligen agua del grifo. Los responsables del estudio resaltan la urgencia de reforzar regulaciones y controles sobre los microplásticos presentes en envases de un solo uso, así como de profundizar la investigación sobre sus efectos reales.

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Un estudio internacional advierte sobre la magnitud de la exposición diaria a microplásticos al consumir agua embotellada (Imagen Ilustrativa Infobae)

La liberación de microplásticos en el agua embotellada está asociada a diversos procesos físicos relacionados con el uso de los envases. Celeste Meiffren-Swango, directora estatal de Environment Oregon y responsable de la campaña Beyond Plastics de Environment America, explicó a Women’s Health que acciones cotidianas como abrir y cerrar la tapa (estrés mecánico) provocan el desgaste de las roscas y el propio tapón, liberando partículas plásticas que terminan en el agua.

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Además, el uso repetido, apretar la botella o exponerla a la luz solar intensifican la liberación de microplásticos. Un informe citado por la experta revela que un solo litro de agua embotellada puede contener hasta 240.000 fragmentos plásticos.

Factores como el almacenamiento prolongado y el contacto con temperaturas elevadas también aumentan la contaminación por microplásticos en el agua. Estos fragmentos, de menos de cinco milímetros, pueden atravesar sistemas de filtración convencionales e ingresar al organismo, acumulándose progresivamente.

Riesgos y efectos potenciales para la salud

A pesar del avance de la investigación, la ciencia aún no dispone de conclusiones definitivas sobre los riesgos a largo plazo de la ingestión de microplásticos. Jamie Alan, profesora asociada de farmacología y toxicología en la Universidad Estatal de Michigan, declaró a Women’s Health: “No creo que sepamos lo suficiente sobre las consecuencias a largo plazo de los microplásticos como para predecir con precisión los riesgos”.

No obstante, las primeras evidencias apuntan a efectos como daños pulmonares, alteraciones en el microbioma intestinal y la presencia de microplásticos en órganos clave, incluido el cerebro. Aunque aún no se comprenden del todo las implicaciones clínicas, el hallazgo refuerza la preocupación de la comunidad médica.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Expertos recomiendan reducir el uso de botellas plásticas y optar por alternativas seguras para proteger la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

Meiffren-Swango enfatizó la preocupación sobre la inflamación crónica derivada de la ingestión de microplásticos. El sistema inmunitario responde de manera continua ante estas partículas extrañas, lo cual puede ocasionar procesos inflamatorios prolongados. La inflamación crónica se vincula con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, autoinmunes y cáncer.

El agua embotellada no es la única vía de exposición. Los microplásticos están presentes en alimentos, textiles sintéticos, aire y otros objetos de uso diario. De hecho, la contaminación por microplásticos representa un desafío ambiental global, ya que millones de toneladas de plástico se fragmentan y llegan a ríos y océanos, entrando en la cadena alimentaria.

Recomendaciones y alternativas seguras

Frente a la incertidumbre científica, los expertos proponen adoptar medidas de precaución. Reducir el uso de botellas de plástico desechables, preferir el consumo de agua del grifo cuando sea segura, y optar por recipientes reutilizables de acero inoxidable o vidrio son prácticas recomendadas.

Se aconseja evitar la reutilización de botellas plásticas, así como almacenar el agua alejada de la luz solar y el calor para minimizar la liberación de partículas plásticas.

Una botella transparente sirve agua en un vaso - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Optar por recipientes reutilizables de acero inoxidable o vidrio es una alternativa segura frente a la incertidumbre sobre los microplásticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

A nivel social, las autoridades y la industria deben avanzar en normativas para la reducción del plástico de un solo uso y en campañas de educación sobre su impacto en la salud y el ambiente.

La evidencia científica disponible justifica la reducción del uso de envases de plástico descartables como una medida prudente para proteger tanto la salud como el entorno, a la espera de investigaciones que confirmen la magnitud de los riesgos asociados a la exposición crónica a microplásticos.

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