
El conocimiento sobre los efectos nocivos del tabaco en la salud es ampliamente reconocido. Sin embargo, el mismo nivel de conciencia no se aplica al alcohol, a pesar de su asociación con varios tipos de cáncer.
Investigaciones médicas han demostrado que el consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, colorrectal, de mama, entre otros.
A pesar de esta evidencia, muchas personas desconocen la relación entre el alcohol y la enfermedad hasta que reciben un diagnóstico.
El caso de Lauren Nostro, una estratega creativa de 35 años, ilustra esta falta de información. Durante su juventud, Nostro participaba con frecuencia en eventos sociales y happy hours sin preocuparse por las consecuencias de su consumo.
A los 30 años, le diagnosticaron un tipo agresivo de cáncer de mama y, solo entonces, descubrió el impacto que el alcohol podía haber tenido en su enfermedad. Desde entonces, ha optado por abstenerse completamente de beber.

“Cuando te enteras de los efectos negativos del alcohol, especialmente en relación con las mujeres y el cáncer, no hay justificación para seguir bebiendo”, afirma Nostro.
Según datos recopilados en Estados Unidos, el alcohol es responsable de aproximadamente 100.000 casos de cáncer y 20.000 muertes al año.
Su impacto varía según el tipo de cáncer: en algunos casos, como el cáncer de hígado o colorrectal, el riesgo aumenta con el consumo moderado o excesivo, mientras que en otros, como el de mama o esófago, incluso cantidades pequeñas pueden ser perjudiciales.
Una conciencia baja sobre el riesgo
La desinformación respecto al impacto del alcohol en el cáncer es generalizada. Un estudio de 2021 publicado en Preventive Medicine Reports y coescrito por Jennifer Hay, psicóloga y científica del comportamiento en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, reveló que el 70% de los estadounidenses desconoce esta relación.
“La conciencia es realmente muy baja”, sostiene Hay. “Necesitamos hacer con el alcohol los mismos cambios de percepción que hicimos con el tabaco”.

Aunque todavía se investiga la influencia del alcohol en la recurrencia del cáncer, algunos especialistas sugieren que reducir su consumo podría ayudar a prevenir la reaparición de ciertos tipos de la enfermedad.
Un estudio de 2023, publicado en la revista Cancer, encontró que, en mujeres que ya habían tenido cáncer de mama, el consumo de alcohol no estaba directamente asociado con una mayor probabilidad de recaída.
No obstante, los investigadores advierten que las variables de estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, pudieron haber influido en los resultados, lo que hace que la evidencia siga siendo incierta.
Reducir el consumo: una recomendación médica
A pesar de la falta de conclusiones definitivas, muchos oncólogos recomiendan limitar el consumo de alcohol.
El Dr. Larry Norton, oncólogo especializado en cáncer de mama en el Memorial Sloan Kettering, señala que los estudios sobre el tema son observacionales y dependen de la memoria de los pacientes sobre su consumo de alcohol, lo que puede generar imprecisiones. “Muchas personas subestiman cuánto beben o no recuerdan con exactitud”, explica.

Norton sugiere que no es necesario dejar el alcohol por completo, pero sí reducir su consumo a un máximo de dos o tres tragos por semana. Una recomendación similar hace la Dra. Cindy Cen, cirujana de mama del Northwell Health Cancer Institute, quien aconseja no superar las dos bebidas alcohólicas semanales.
Aunque algunos pacientes aceptan el consejo con facilidad, a otros les cuesta más adoptar este cambio.
“Con suerte, al menos iniciar la conversación los hará reconsiderar sus hábitos”, comenta Cen. Incluso cambios pequeños, como servir porciones más pequeñas de vino, pueden marcar la diferencia.
¿Cuánto alcohol es demasiado?
La Dra. Anne Peled, cirujana de mama y sobreviviente de cáncer en el Sutter Health California Pacific Medical Center de San Francisco, enfatiza que el impacto del alcohol varía según la cantidad consumida.
“La reducción del consumo es clave, sobre todo para quienes beben una o más bebidas alcohólicas al día”, explica.
Según datos médicos, el riesgo de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida aumenta con el consumo de alcohol:
- 11,3% en mujeres que beben menos de una bebida a la semana.
- 13% en aquellas que consumen una bebida diaria.
- 15,3% en quienes toman dos bebidas alcohólicas al día.
Peled, quien ha reducido su propio consumo tras su diagnóstico de cáncer de mama, admite que ahora es mucho más consciente de su ingesta.
“Si una noche salgo a tomar dos copas, pienso en ello el fin de semana siguiente, algo que antes no hacía”, dice.

Con la creciente evidencia sobre la relación entre el alcohol y el cáncer, la comunidad médica y los expertos en salud pública buscan aumentar la conciencia sobre los riesgos.
La propuesta del exdirector general de Salud de Estados Unidos de incluir etiquetas de advertencia en las bebidas alcohólicas, similar a las advertencias en los paquetes de cigarrillos, es un paso en esa dirección.
Mientras tanto, muchas personas han comenzado a reconsiderar sus hábitos y a buscar alternativas al alcohol.
En redes sociales, algunos pacientes con cáncer comparten sus experiencias reemplazando el alcohol por cannabis o cócteles sin alcohol.
Reducir el consumo de alcohol es una decisión personal, pero también una medida preventiva clave.
Como advierte la Dra. Cen, “no sabemos mucho sobre las causas del cáncer de mama, pero el consumo de alcohol es algo que podemos controlar”.
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