
Un reciente estudio ha revelado un vínculo entre los niveles elevados de testosterona en hombres mayores y un incremento en el riesgo de fibrilación auricular (FA). Esta investigación, a cargo de Cammie Tran, de la Universidad de Monash en Australia, señala que incluso los hombres mayores de 70 años, que no tienen antecedentes de enfermedades cardiovasculares, podrían estar en riesgo.
La investigación, liderada por Cammie Tran, investigadora en la Universidad de Monash en Australia, indica que los hombres mayores de 70 años y saludables, sin historial de enfermedades cardiovasculares, también podrían verse afectados por esta condición. Según Tran, “nuestros resultados muestran que incluso en hombres sanos de más de 70 años, con niveles más altos de testosterona, existe un riesgo de desarrollar FA”.
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El estudio se desarrolló a partir de datos del ensayo clínico ASPREE, que evaluó los efectos de la aspirina en la salud de adultos mayores. Los participantes, 4570 hombres de 70 años o más, proporcionaron muestras de sangre y orina al inicio del estudio, y fueron monitoreados cada seis meses durante un promedio de tres a cinco años. Durante este tiempo, 286 hombres desarrollaron FA. Los investigadores encontraron que aquellos con niveles más altos iniciales de testosterona (17 nanomoles por litro) tenían mayor riesgo de desarrollar FA en comparación con aquellos con niveles ligeramente inferiores (15.7 nmol/L).

Steven Nissen, cardiólogo en la Clínica Cleveland que lideró el estudio TRAVERSE, comentó que estos resultados “refuerzan la relación entre los niveles de testosterona y la fibrilación auricular”. Megan Kamath, cardióloga de UCLA Health, agregó que es esencial “evaluar el riesgo total de FA en un paciente antes de considerar la suplementación con testosterona”.
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Qué es la fibrilación auricular
La fibrilación auricular es la arritmia tratada más común y afecta principalmente a personas entre 65 y 85 años. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), para el año 2030 se estima que 12,1 millones de personas en dicho país tendrán FA.
Esta condición se caracteriza por una descoordinación entre las cámaras superior e inferior del corazón, lo que provoca un latido anormal.
Los síntomas pueden variar desde ningún síntoma hasta palpitaciones, mareos, dificultad para respirar, o dolor en el pecho. La FA es responsable de aproximadamente uno de cada siete accidentes cerebrovasculares.
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Cuál es la relación encontrada con la testosterona
La relación entre testosterona y FA fue examinada en profundidad por el equipo de Tran. Los niveles más altos de testosterona se asociaron con mayor riesgo, pero también se observó que niveles inferiores a lo normal también incrementaban las probabilidades de desarrollar FA. Según Tran, “la relación no lineal sugiere que el riesgo de FA podría reducirse manteniendo los niveles de testosterona en el rango medio de lo clínicamente normal”.
Es importante considerar, como destacó Tran, que la recolección de muestras no se realizó de manera regular a lo largo del día, lo cual podría influir en los resultados, dado que las concentraciones de testosterona varían con los ritmos circadianos.
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Además, no se midieron otras hormonas sexuales como estradiol, dihidrotestosterona (DHT) y globulina de unión a hormonas sexuales (SHBG), lo cual limita la capacidad de entender los mecanismos detrás del efecto potencial de la testosterona en la FA.

Aún queda pendiente determinar por qué la testosterona podría estar relacionada con la salud cardíaca. Una posible explicación es que niveles más altos de testosterona están asociados con telómeros más cortos, una posible causa de FA. Otra hipótesis sugiere que la conversión de testosterona a estradiol podría influir en la expresión de genes en el tejido adiposo del corazón, o que la testosterona aumente la expresión de receptores en los tejidos cardíacos, predisponiéndolos a la FA.
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Para los hombres que consideran la terapia de reemplazo de testosterona, es crucial ponderar tanto los riesgos como los beneficios. La doctora Kamath enfatiza la necesidad de “comunicar todos los medicamentos que se están tomando al médico para realizar una evaluación completa”.
Además, es importante estar atentos a cualquier nuevo síntoma y comunicárselo a un profesional de la salud. Los síntomas de niveles altos de testosterona pueden incluir acné, crecimiento excesivo del vello corporal, comportamientos agresivos o impulsivos, dolores de cabeza, hipertensión arterial y aumento del apetito.
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