La irrelevancia de la Organización de Estados Americanos con opción de reformas de fondo o el fin

El organismo parece no entender el cambio geopolítico ni el momento histórico

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Albert Ramdin, secretario general de la OEA (REUTERS/Enea Lebrun)
Albert Ramdin, secretario general de la OEA (REUTERS/Enea Lebrun)

La 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que acaba de concluir en Panamá, ha probado la irrelevancia a la que ha llegado por incumplimiento de sus objetivos y principios, reducida a una burocracia incapaz de señalar como dictaduras a los regímenes de Nicaragua y Cuba y sirviendo de espacio de retirada al socialismo del siglo 21 o castrochavismo. Una OEA desprestigiada, desfinanciada y sin liderazgo, tiene la opción de realizar reformas de fondo concentradas en la defensa de los derechos humanos y la democracia, o asumir su fin.

La Primera Cumbre de las Americas de 1994 inició un nuevo tiempo de fortalecimiento de la OEA al consensuar una agenda de libertad, democracia, derechos humanos, desarrollo sostenible, libre comercio, lucha contra el narcotráfico y el crimen y más. Las Americas integradas por 35 países, en 1994 eran 34 democracias y la dictadura de Cuba que se agotaba en su denominado periodo especial como resultado de la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS.

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El capitalismo había derrotado al comunismo, la Guerra Fría había terminado y la idea de las Américas unidas en base a principios de libertad y democracia era la política exterior bipartidista de Estados Unidos promovida por el presidente republicano George H. Bush 41 y continuada por el demócrata Bill Clinton. En estas condiciones se preveía que “el siglo 21 sería el de la democracia plena para las Américas” con la recuperación de la libertad del pueblo cubano. Así nació la Carta Democrática Interamericana suscrita en Lima-Perú el 11 de septiembre de 2001, el mismo día que EEUU era objeto de ataques terroristas en su territorio (9-11).

La llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela produjo a partir de 1999 la activación y salvación de la dictadura de Cuba. Bajo liderazgo de Chávez como socio capitalista con el petróleo y la riqueza venezolanas, se asociaron Fidel Castro con su metodología de terrorismo de Estado para la permanencia indefinida en el poder y Lula da Silva con el Foro de Sao Paolo, produciendo el movimiento populista bolivariano que terminó en el socialismo del siglo 21 o castrochavismo, que expandió la dictadura de Cuba en Venezuela con Chávez/Maduro, Bolivia con Morales/Arce, Nicaragua con Ortega/Murillo y Ecuador con Correa.

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El siglo 21 previsto como el de la democracia plena en las Americas terminó siendo hasta 2025 el de la expansión de la dictadura de Cuba, de dictaduras narcoestados actoras y promotoras de la delincuencia organizada trasnacional, con guerra híbrida contra las democracias de la región, con discurso antiimperialista, con violación institucionalizada de derechos humanos, aplicación sistemática de terrorismo de Estado como método de gobierno, migraciones forzadas de los pueblos oprimidos, tráfico de personas y más.

En este escenario, la OEA fue objetivo central de la expansión dictatorial que empezó con el derrocamiento del Secretario General Miguel Ángel Rodríguez, el ex presidente de Costa Rica falsamente acusado de corrupción y recientemente declarado inocente de las infamias, pero que fue obligado a renunciar. Lo siguiente fue la operación con el petróleo de Venezuela para comprar votos (Petrocaribe) hasta llegar a Insulza como Secretario General (2005-2015) que sirvió a Chávez y Castro incumpliendo los principios y objetivos de la OEA e ignorando la Carta Democrática Interamericana. La secretaría Insulza perpetró el copamiento de órganos e instituciones de la OEA incluyendo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El Secretario Almagro (2015-2025) recuperó la naturaleza de la OEA con los “informes Almagro” que prueban la dictadura de Venezuela, con el señalamiento de Cuba como “una dictadura jinetera”, con el intento de activación del TIAR, y con la recuperación de liderazgo interamericano que permitió la esperanza fracasada en Venezuela con Guaidó y en Bolivia con Añez. Almagro señaló y actuó en torno a la realidad objetiva de las Americas dividida entre dictaduras del socialismo del siglo 21 y democracias acosadas por agresiones o controladas por gobiernos para dictatoriales.

En 2025 asumió la presidencia de EEUU Trump 47 y cambió la política exterior y la geopolítica regional y mundial reflejándola en la “Estrategia de Seguridad Nacional” que repone la “Doctrina Monroe” con el “Corolario Trump”. Operaciones como la Lanza de Sur, la captura del dictador Maduro, la eliminación del jefe del Tren de Aragua, la activación de la lucha contra el narcoterrorismo incluso en países con gobiernos para dictatoriales como México de Sheinbaum, Colombia de Petro y Brasil de Lula, el ultimátum en curso a la dictadura de Cuba y el retiro de visa a la Jefa de Gabinete de Albert Ramdin el actual Secretario General de la OEA por acusaciones de corrupción, son el cambio del paradigma pro dictatorial al de la libertad.

Con las conclusiones y acuerdos de su 56 Asamblea General, la OEA da la señal de no entender el cambio geopolítico ni el momento histórico y si no retorna enérgicamente a la defensa de la libertad y la democracia, al señalamiento claro de las dictaduras de delincuencia organizada trasnacional y toma acciones concretas para su terminación, corre el riego de perecer por incumplimiento de sus objetivos. La irrelevancia de una organización internacional no es el fin del multilateralismo.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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