
El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en hombres y la segunda en mujeres en el mundo. En Argentina, se diagnostican más de 12.000 casos por año y, de acuerdo a proyecciones de Globocan, para el año 2030 esta cifra podría aumentar más de un 20%, tomando como referencia los registros de 2020.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 48% de los hombres y el 10% de las mujeres son fumadores a nivel global.
El tabaquismo es la causa principal del cáncer de pulmón y es responsable de aproximadamente el 85% de todos los casos.
Pero no sólo el fumador activo se ve perjudicado por esta adicción, sino que también el fumador pasivo, es decir el que está en un ambiente lleno de humo producido por la combustión del cigarrillo y del tabaco.

En sus primeros estadios, el cáncer de pulmón suele ser asintomático y las manifestaciones clínicas que genera muchas veces son poco específicas, lo que produce que la sintomatología aparezca cuando la enfermedad ya está avanzada.
Algunos síntomas ante los cuales se recomienda consultar con un médico son: tos persistente, tos con sangre o flema de color oxidado, dolor de pecho en crecimiento de intensidad, pérdida de peso o de apetito, falta de aire o dificultad para respirar, silbido de pecho o cambios en la voz.
Asimismo, muchas veces las primeras manifestaciones que pueden dar cuenta de la enfermedad son síntomas que se relacionan con una enfermedad metastásica, como dolores óseos que no terminan y que están siempre en los mismos sitios del esqueleto. También un cansancio permanente y progresivo y pérdida de peso, que son más generales para la mayoría de los tumores.
Debido a la falta de síntomas específicos en los estadios tempranos, el cáncer de pulmón es uno de los más difíciles a la hora de detectar tempranamente, pero se pueden realizar diagnósticos con estudios por imágenes, según indicación médica, como una radiografía torácica o tomografía de baja radiación.
El tabaquismo, el principal factor de riesgo

Según la OMS, fumar tabaco (incluidos cigarrillos, puros y pipas) es el principal factor de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, pero como se vio también puede afectar a los no fumadores.
Así, existen otros factores de riesgo que podrían provocar esta enfermedad, entre los que se encuentran la contaminación del aire, la exposición prolongada a sustancias nocivas, antecedentes familiares o edad avanzada (+65) e, inclusive, la continua aspiración de humo de leña. Además, existen peligros ocupacionales, como los relacionados con el amianto, el radón y determinados productos químicos, así como síndromes de predisposición hereditaria al cáncer y las enfermedades pulmonares crónicas previas.
En cuanto a la prevención, existe una etapa primaria, que se basa en la concientización acerca de evitar fumar o dejar de hacerlo, en el caso de las personas que ya adquirieron esta dependencia.
Por otro lado, no exponerse a la combustión de hidrocarburos en ambientes cerrados, y revertir la contaminación ambiental, son otras acciones que a nivel social pueden llevarse a cabo.

En tanto, existe una prevención secundaria, que deriva en el screening, que es la búsqueda de pacientes que puedan tener cáncer de pulmón. Se trata de una herramienta útil cuando está dirigida específicamente a las poblaciones de riesgo, que son las personas entre 40 y 50 años con el hábito de fumar o que no hayan pasado 15 años desde el momento que abandonó el tabaquismo. En estos casos, se recomienda hacer una detección precoz a través de una tomografía de tórax de baja radiación.
El diagnóstico temprano contribuye al éxito del tratamiento. En estadios tempranos, este tipo de cáncer puede ser tratado quirúrgicamente con un éxito de curación en el 20% de los casos, aproximadamente.
Una vez diagnosticada, para el abordaje de la enfermedad, además de la cirugía (en caso de detectarla en los primeros estadios), la medicina cuenta con recursos como las quimioterapias y radioterapias.
Además, en la actualidad, se presentan novedosos tratamientos, como los tratamientos dirigidos contra blancos moleculares específicos para tratar este tipo de tumores, ya que al haber podido identificar las mutaciones, se puede medicar con fármacos que “trabajen” de forma localizada en ellas. También la inmunoterapia, que logra que muchos pacientes vivan mucho más tiempo y ni siquiera sea el cáncer el motivo de su defunción.
* El doctor Carlos Silva es coordinador médico y del Área Psicosocial de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC)
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