Puede que este nombre le llame la atención o, en cambio, no conozca de qué se trata. Sin embargo, con algunas preguntas puedo explicarlo. Por ejemplo: ¿se fija mucho en las etiquetas de los alimentos y lo que contienen? ¿Tiene mucho cuidado en separar algún tipo de alimentos o ha dejado de consumir algún grupo de alimentos, por ejemplo, lácteos, carnes, panificados? Incluso, ¿es alguien que se preocupa si socialmente se encuentra en una situación que no puede comer lo que estrictamente se había propuesto comer?
Si responde a todas estas preguntas de manera afirmativa, es muy probable que tenga lo que se llama Ortorexia, es decir “comer correcto”. Esta es la definición etimológica de la palabra viene del griego orthos (correcto) y orexia (alimentación), un concepto que lo dio a conocer el médico Steven Bratman en 1997.
Pero, ¿comer correcto de acuerdo a qué? A reglas que la misma persona se autoimpone. Y eso que parece una decisión en realidad no es una decisión, es un problema que uno tiene, que en los últimos 40 años ha ido creciendo cada vez más en la población.
Se trata de una obsesión patológica por consumir sólo comida orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas, o sólo alimentos crudos, entre otros.

Y es un trastorno que lleva a que, cuando se incumple esta dieta autoimpuesta, surja un enorme sentimiento de culpa, coronado por dietas más estrictas o ayunos. La forma de preparación -verduras cortadas de determinada manera- y los materiales utilizados -sólo cerámica o sólo madera, por citar algunos- también forman parte del ritual obsesivo.
La anorexia, la bulimia esos términos están incluidos dentro de tratados médicos. Pero la ortorexia todavía no, aunque ya se la va a incluir, porque es un problema muy serio que puede terminar en anorexia.
La persona sufre cada vez que no puede comer lo que quiere. Puede llegar a tener estados de depresión, ansiedad y dificultad para integrarse socialmente. Incluso, quienes transitan este desorden de la alimentación puede llegar a tener como complicaciones problemas digestivos y pérdida de la tensión arterial.
Lo cierto es que se desconoce la causa exacta de los trastornos de la alimentación y puede ser multicausal, siendo que puede relacionarse con factores biológicos, como cambios en las sustancias químicas del cerebro, o problemas psicológicos y emocionales, por nombrar algunos.

Las adolescentes y las mujeres jóvenes son más propensas que los varones en estos mismos grupos etarios. Sin embargo, los hombres también pueden tener trastornos de la alimentación.
Los trastornos de la alimentación más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, y el trastorno alimentario compulsivo, siendo que las señales varían en función del tipo de trastorno de la alimentación.
Algunas de ellas son:
- Omitir comidas o poner excusas para no comer
- Adoptar una dieta vegetariana demasiado restrictiva
- Centrarse excesivamente en la alimentación saludable
- Prepararse los alimentos, en lugar de comer lo que la familia come

- Alejarse de las actividades sociales normales
- Preocuparse o quejarse continuamente por estar gordo y hablar sobre cómo bajar de peso
- Mirarse con frecuencia al espejo para ver los defectos que se perciben
- Ejercitarse en exceso
- Expresar depresión, enojo, vergüenza o culpa respecto de los hábitos de alimentación
- Comer a escondidas
Tras hablar sobre todos estos aspectos, uno puede decir: “En la vida se puede hacer todo lo que se quiere”. Pero hay una cosa de lo que no puede zafar, que son las consecuencias.
*El doctor Alberto Cormillot (MN 24.518) es un reconocido médico argentino especialista en obesidad, educador para la salud, escritor y conferencista. Fundó y dirige la Clínica de Nutrición y Salud que lleva su nombre, Dieta Club, la Fundación ALCO (Anónimos Luchadores Contra la Obesidad) y el Instituto Argentino de Nutrición, desde donde asesora a industrias para la elaboración de productos dietéticos y saludables.
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