
No todas las personas que sufren de ansiedad o estrés experimentan problemas estomacales, pero sin embargo son bastante comunes. Y no es solo una cuestión mental. Las investigaciones muestran que estos trastornos pueden ser una causa común de náuseas y vómitos. Pero, ¿por qué ocurre? Todo se reduce a cómo funciona la respuesta de huida o lucha del cuerpo.
La ansiedad es un sentimiento de miedo, pavor o malestar que puede ocurrir en respuesta al estrés o al peligro percibido. Cuando una persona está ansiosa o estresada, su cerebro libera sustancias químicas llamadas neurotransmisores, que ponen al cuerpo en un alto estado de alerta. Este proceso prepara el cuerpo para “luchar o huir” en respuesta a una amenaza percibida.
Algunos de los neurotransmisores ingresan al tracto digestivo donde pueden alterar el microbioma intestinal, el delicado equilibrio de los microorganismos que viven dentro del intestino. Los desequilibrios en el microbioma intestinal pueden provocar náuseas. Es decir, estar en este modo de supervivencia afecta a todos los sistemas del cuerpo, incluido el sistema digestivo.
Los impactos físicos del estrés son reales. Sin embargo, el especialista en medicina familiar del centro médico académico estadounidense Cleveland Clinic Timothy Tramontana, dice que existen formas efectivas de lidiar con las náuseas por ansiedad o estrés e incluso de evitarlas. “Los sentimientos de ansiedad pueden traducirse en una amplia gama de síntomas gastrointestinales, que incluyen náuseas por estrés, dolor abdominal, cambios en los hábitos intestinales e incluso vómitos por estrés”, explica el especialista.

Pero no todos experimentan náuseas y vómitos por estrés. Tramontana asegura que ciertas condiciones de salud subyacentes pueden hacernos más propensos, que incluyen: afecciones gastrointestinales, como el síndrome del intestino irritable, y afecciones de salud mental, como depresión y ansiedad.
Un estudio realizado a 124 pacientes con síndrome del intestino irritable encontró que alrededor del 38 por ciento de esos pacientes también experimentaron ansiedad. Un estudio más grande que incluyó a más de 1.000 estudiantes universitarios también encontró un vínculo significativo entre los sentimientos de ansiedad y este trastorno.
Al mismo tiempo, las náuseas podrían ser un síntoma de la medicación contra la ansiedad. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son un tratamiento popular para el trastorno de ansiedad. Algunas investigaciones sugieren que las náuseas pueden ser un efecto secundario común de estas píldoras. ¿Por qué? Podría deberse a que un aumento de serotonina en la sangre puede estimular la parte del cerebro que controla las náuseas.
Cómo prevenir las náuseas y vómitos por ansiedad o estrés

Experimentar náuseas leves con ansiedad de vez en cuando podría no ser gran cosa. Pero experimentar náuseas y ansiedad intensas de manera regular, puede tener un impacto significativo y negativo. La buena noticia es que nadie está condenado a una vida de problemas estomacales por estrés. Para el experto, la primera línea de defensa debe ser una pizca de prevención y para eso recomienda tres hábitos para evitar niveles de estrés que pueden provocar náuseas:
- Ejercicio: moverse aumenta las hormonas para sentirse bien, mejora el estado de ánimo y puede proteger el cuerpo de los efectos nocivos del estrés. “Si actualmente no está físicamente activo, aumente gradualmente hasta 30 minutos de actividad moderada (piense: nadar, caminar a paso ligero, bailar o hacer jardinería) al menos cinco días a la semana”, remarca Tramontana.
- Meditación: comenzar con 10 minutos de meditación guiada diaria, utilizando la guía en línea o tomando una clase formal para dominar los conceptos básicos. Eventualmente, aumentar el tiempo de meditación a unos 20 minutos al día.
- Dieta saludable: intentar comer comidas más pequeñas y frecuentes en lugar de tres comidas grandes. “Grandes cantidades de comida pueden hacerte más propenso a las náuseas subyacentes. Cuando está bajo estrés, sus náuseas pueden empeorar”, detalla Tramontana.

Cuando las náuseas por ansiedad o estrés comienzan a afectar el estilo de vida diario, es hora de comenzar a pensar más seriamente en las opciones de tratamiento. El tratamiento de los problemas estomacales por ansiedad va de la mano con el tratamiento de la ansiedad. Los terapeutas utilizan la terapia cognitiva conductual (TCC) como una forma de tratar la ansiedad y el dolor relacionado. Durante la TCC, los pacientes aprenden habilidades de afrontamiento que les ayudan a controlar su dolor.
Si las náuseas por estrés comienzan a convertirse en un problema habitual para usted, el doctor Tramontana recomienda hablar con su proveedor de atención médica al respecto. Un médico o psiquiatra puede recetar medicamentos para ayudar con la ansiedad y los síntomas relacionados. Esto puede incluir medicamentos contra la ansiedad y antidepresivos.
“Si tiene un par de episodios de náuseas inducidas por el estrés que pasan cuando el estrés desaparece, entonces probablemente hayamos identificado el desencadenante”, advierte, “pero si continúa, entonces su médico puede trabajar con usted para determinar la causa”.
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