Presente en el país desde hace más de 50 años con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la actividad nuclear argentina despierta elogios y reconocimientos a nivel internacional desde hace muchos años.
La tecnología del manejo del átomo, muchas veces cuestionada por su implementación en bombas o los accidentes nucleares ocurridos en Chernobyl, Three Miles Island y Fukushima, también tiene un rol fundamental a la hora de su uso en la energía eléctrica y también en el campo de la salud.
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Hoy Argentina dispone de cientos de megawatts que iluminan ciudades enteras y generan la productividad necesaria para el funcionamiento de fábricas e industrias. Además, nuestro país es líder en la producción de radioisótopos destinados a tecnologías médicas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
Hace pocas horas, Néstor Pérez Baliño, ex secretario de Promoción, Programas Sanitarios y Salud Comunitaria del Ministerio de Salud desde 2015 a enero de 2017, bajo el mandato del ministro Jorge Lemus, escribió una serie de tuits donde alerta al presidente Alberto Fernández y al Ministerio de Salud de la Nación sobre la posible paralización en la producción de radioisótopos en el país, perjudicando a pacientes oncológicos y cardiológicos.
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“Sr Presidente @alferdez la CONEA decidió entrar en cuarentena. Si no se producen radioisotopos, miles de pacientes oncologicos cardiológicos y otras patologías se quedarán sin diagnóstico ni tratamientos. Es una tarea Testeen al personal y que se retome la producción @msalnacion”, se lee en el primer tuit de Pérez Baliño, ex subsecretario de Atención Primaria de la Salud del Ministerio de Salud de la Nación durante el gobierno de Fernando de la Rúa, seguido por otro que afirma: “Señor Sr Presidente @alferdez @alferdezprensa.Que la CONEA entre en cuarentena es comparable a que un hospital por un caso de COVID19 cierre. Miles de pacientes Oncológicos y cardiológicos quedan sin tratamiento ni diagnóstico @msalnacion”.
Infobae se puso en contacto con fuentes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), encargada de construir y dirigir los reactores nucleares que producen radioisótopos en el país, quienes negaron categóricamente este enunciado de Pérez Baliño.
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“Considerada una actividad esencial en medio de la cuarentena por COVID-19, tanto la generación de energía eléctrica, como también la producción de radioisótopos para el ámbito de la salud, nuestro país no dejó nunca de mantener su producción estable de estos insumos necesarios para la comunidad. Es más. Argentina es uno de los pocos países en el mundo con capacidad para generar radioisótopos y hasta exportarlos a países de la región, como Brasil, Chile, México y Uruguay”, explicó Juan Furnari, gerente del Área de Aplicaciones de la Tecnología Nuclear del Centro Atómico Ezeiza, dependiente de la CNEA.
Según explicó Furnari, el reactor RA-3 ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, es el principal productor de radioisótopos de nuestro país. Para cubrir la demanda de radiosiotopos para uso médico e industrial, el reactor funciona en forma continua cuatro días a la semana. El Molibdeno 99 es el radioisótopo que se produce en mayor proporción dentro del RA-3, a razón de 500 unidades curie por semana. Este elemento decae en Tecnecio 99m, que se utiliza en el 80% de los estudios de medicina nuclear en todo el mundo. Sirve para la formación de imágenes de diversos órganos que se requiera estudiar, como corazón, cerebro, pulmones, hígado, bazo, riñón, vesícula biliar y médula ósea. Con la producción actual de Molibdeno 99 se logran cubrir las necesidades locales y el resto se exporta a otros países. Asimismo, dentro del RA-3 se producen otros radioisótopos que pueden usarse en aplicaciones médicas, industriales y agrícolas.
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“Durante este período de aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional el 20 de marzo último, hemos tenido menos demanda en la cantidad de radioisótopos por parte de hospitales, clínicas y otros centros de salud, debido a la disminución de estudio realizados por las personas. Y como los radioisótopos no se pueden acumular en una heladera o armario, ha bajado su producción, la cual está directamente en relación con las demandas que tenemos. Pero de ninguna manera se ha frenado su producción”, agregaron desde CNEA.
Radiosótopos, un aliado clave en la salud
“La medicina nuclear es una especialidad que emplea técnicas seguras, prácticamente indoloras y muy efectivas para obtener información clínica en los pacientes sobre enfermedades no transmisibles, como las oncológicas. Esto permite detectar alteraciones en el organismo mucho antes de que las enfermedades presenten síntomas, posibilitando tratamientos tempranos más efectivos y pronósticos frecuentemente más favorables para la salud de las personas”, destacan desde CNEA.
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La cantidad de radiación a la que un paciente se expone en medicina nuclear es comparable –o a veces inferior– a la recibida en estudios con rayos X de rutina. Además, tiene la ventaja de ser una técnica mínimamente invasiva, dado que a diferencia de otras técnicas de diagnóstico como la cirugía exploratoria, basta con beber un líquido o recibir una inyección para obtener un diagnóstico completo y certero.
El mayor esfuerzo científico y tecnológico encarado por la CNEA en este sentido es la producción de radioisótopos médicos, que son aquellos elementos fabricados mayoritariamente en el Centro Atómico Ezeiza y distribuidos a todo el país y otras naciones limítrofes.
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Por otra parte, se avanza en diversas líneas de investigación científica que buscan alternativas a las técnicas actuales. Entre ellas se destaca el uso de neutrones producidos en el reactor de investigación RA-6 para la Terapia por Captura Neutrónica en Boro.
Hoy en día existen más de 100 tipos de evaluaciones diferentes que se realizan mediante la medicina nuclear, cubriendo la totalidad de los órganos y tejidos del cuerpo humano y una muy amplia variedad de patologías en oncología, cardiología, neurología, gastroenterología, entre otras.
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Además de producir radioisótopos, la CNEA aplica e investiga las más moderna tecnología nuclear a través de diversas instituciones. Lo hace especialmente a través de los Centros de Medicina Nuclear que impulsó. Tal es el caso de la Fundación Escuela de Medicina Nuclear (Mendoza), la Fundación Centro de Diagnóstico Nuclear (FCDN), el Centro de Medicina Nuclear del Hospital de Clínicas “José de San Martín” y el Centro Oncológico de Medicina Nuclear del Instituto de Oncología “Ángel Roffo” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Centro de Medicina Nuclear de Entre Ríos (CEMENER), ubicado en la capital de esa provincia, la Fundación INTECNUS en San Carlos de Bariloche y el Centro de Medicina Nuclear de la Patagonia Austral (CEMNPA).
Esa trayectoria comenzó en 1967, cuando la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad de Buenos Aires firmaron un convenio que dio origen al Servicio de Medicina Nuclear del Hospital de Clínicas “José de San Martín”, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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