
Hisopado, test rápido, PCR, test de anticuerpos. Los términos se repiten a diario en los medios de comunicación y en las conversaciones cotidianas. Están en boca tanto de quienes forman parte del sistema de salud como de quien los escuchó por primera vez en el marco de la actual pandemia por coronavirus.
Pero ¿cómo es el procedimiento para saber si una persona está infectada? ¿Cómo se determina a quiénes testear? ¿Cuánto demora el resultado?
La PCR (reacción en cadena de polimerasa, por sus siglas en inglés) se pide en los pacientes que cumplen la definición de caso sospechoso, es decir en toda persona que presente dos o más de los síntomas tenidos en cuenta. “La definición se fue ampliando, ya que en un primer momento la condición tener era fiebre más otro síntoma; ahora se excluye la fiebre, o sea que si alguien tiene tos y dificultad respiratoria, o tos y dolor de garganta, sin tener fiebre ya se considera caso sospechoso. Esto es bueno porque amplía la definición y permite detectar más casos”, comenzó a explicar a Infobae la médica infectóloga Isabel Cassetti.
Para eso, los países establecen criterios específicos para definir cuándo una persona califica para ser testeada por coronavirus. En la Argentina, con el fin de agilizar la definición temprana, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó la semana pasada la definición de caso sospechoso de COVID-19 y establecieron cuatro criterios para su identificación.
El nuevo criterio incluye a “todo paciente que presente anosmia/disgeusia de reciente aparición y sin otros signos o síntomas”.
Y se suma, así, a los criterios hasta ahora tenidos en cuenta, de fiebre de 37.5 Cº o más, dolor de garganta, tos, dificultad respiratoria, falta de olfato o gusto sin otra enfermedad que explique completamente el cuadro clínico y que la persona haya estado en los últimos 14 días en contacto con casos confirmados de COVID-19; o tenga un antecedente de viaje internacional, o tenga un historial de viaje o residencia en nuestro país en zonas de transmisión local de COVID-19, ya sea comunitaria o por conglomerados.
También se considerará casos sospechoso de COVID-19 a toda persona que presente dos o más de los síntomas descriptos y resida o trabaje en instituciones cerradas o de internación prolongada, es decir penitenciarias, residencias de adultos mayores, instituciones neuropsiquiátricas, hogares de niñas y niños; o sea personal esencial -Fuerzas de seguridad y Fuerzas Armadas, y personas que brinden asistencia a personas mayores-; y también a personas que residan en barrios populares o pueblos originarios.
El segundo criterio para sospecha de COVID-19 incluye a toda persona que presente dos o más de los síntomas descriptos y requiera internación, independientemente del nexo epidemiológico.

El tercer criterio indica que debe considerarse caso sospechoso a toda persona que sea contacto estrecho de caso confirmado de COVID-19 y presente uno o más de estos síntomas: fiebre (37.5°C o más), tos, odinofagia, dificultad respiratoria, anosmia/disgeusia de reciente aparición.
Así, “el caso sospechoso se manda a hisopar y con el resultado de la PCR positiva pasa a ser confirmado: eso se llama identificación de caso y el protocolo indica en esas situaciones aislar al paciente e iniciar la búsqueda de sus contactos estrechos, a quienes también se los aísla y si presentan síntomas se hisopa”, detalló Cassetti.
“Tenemos dos tipos de test para coronavirus: uno es para hacer el diagnóstico de la enfermedad y el otro para saber si una persona tuvo en el pasado la infección por SARS-CoV-12; uno es diagnóstico y otro indica que la persona tuvo la enfermedad en el pasado -diferenció la infectóloga-. El diagnóstico actual se hace a través de la presencia del virus y el pasado a través de la presencia de anticuerpos, que se pueden ver en un análisis de sangre que se llama serología”.
Para determinar enfermedad actual lo que se usa es “ver” el virus -presente o ausente- y eso es lo que informa el test PCR y se hace a través del hisopado nasofaríngeo. En este punto, Cassetti puntualizó: “El hisopo estéril se pasa en profundidad por cada narina y también por la faringe, que es la parte posterior de la garganta. Luego el hisopo se coloca en un tubo y se envía al laboratorio, donde realizan la técnica de PCR, que consiste en ver a través de una reacción si está presente el virus o no”.
La técnica permite luego de seis a ocho horas detectar un fragmento del material genético del patógeno para el diagnóstico de la enfermedad. No se mide la carga viral, sino la presencia o ausencia de virus, que se informa en el resultado: positivo o negativo.
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