Alto, flexible y con una silueta que se inclina sobre los ríos, el sauce criollo (Salix humboldtiana Willd.) es parte inseparable del paisaje del Delta del Paraná, ese entramado de islas, canales y humedales donde el agua marca el pulso de la vida.
Allí, un equipo del INTA Delta del Paraná logró algo histórico: después de más de 15 años de trabajo, identificó y registró ocho clones puros de esta especie, la única nativa de Sudamérica.
El logro no solo preserva un patrimonio natural. También abre nuevas oportunidades para la producción forestal, la restauración de ambientes degradados y la recuperación de riberas.
¿Cómo se llegó a este resultado? Con una combinación de paciencia científica, conocimiento local y un objetivo claro: garantizar el futuro del sauce criollo argentino.
Quince años detrás de un mismo árbol
Todo comenzó en 2009, cuando investigadores del INTA se propusieron encontrar ejemplares genéticamente puros de sauce criollo en distintas zonas del Delta de Buenos Aires y Entre Ríos.
Recolectaron muestras, las compararon y evaluaron más de 90 individuos, que luego fueron clonados y conservados en un banco de germoplasma, una suerte de archivo vivo que permite resguardar la diversidad genética.
De ese trabajo se seleccionaron ocho clones sobresalientes —seis entrerrianos y dos bonaerenses— que fueron inscriptos en el Registro Nacional de Cultivares del INASE, lo que asegura su disponibilidad legal tanto para la restauración ambiental como para su uso comercial.
“Esto constituye un aporte estratégico para el programa de mejora genética de sauces, porque estos materiales podrán utilizarse en futuros cruzamientos”, explicó Teresa Cerrillo, investigadora del Área Forestal del INTA Delta del Paraná.
Restaurar, producir, cuidar
El valor de estos clones va mucho más allá de lo simbólico. “Los clones seleccionados aportan valor ambiental, ya que son clave en la restauración de ecosistemas y en la implementación de procesos de fitorremediación, contribuyendo a la recuperación de suelos y riberas degradadas”, destacó Cerrillo.
Además, por primera vez, el país cuenta con material certificado de sauce criollo para usos forestales, paisajísticos y comerciales. Un avance que convierte a una especie emblemática en una alternativa concreta para combinar producción y sostenibilidad.
Ciencia con raíces locales
Este desarrollo forma parte del trabajo coordinado entre la Red de Recursos Genéticos y el Programa Forestales del INTA, que buscan promover el uso de especies nativas adaptadas a los ecosistemas locales.
En un contexto donde crece el interés por la flora autóctona, el proyecto refuerza la soberanía genética argentina y demuestra cómo la ciencia puede proteger la identidad natural del país al tiempo que impulsa innovación productiva.
¿Puede un árbol representar el equilibrio entre naturaleza y desarrollo? El sauce criollo parece demostrar que sí. Desde las islas del Delta, este árbol de raíces hondas y ramas elásticas vuelve a ser símbolo de resiliencia, adaptación y futuro.
Fuente:Inta
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