
El primer semestre de 2025 dejó señales positivas para la producción porcina argentina, con resultados muy distintos a los del año pasado, cuando muchos establecimientos atravesaron números rojos. Sin embargo, junto a la mejora en los índices productivos aparecieron dos nuevos problemas: el fuerte incremento de las importaciones de carne porcina, fundamentalmente desde Brasil; y la demora de firma del protocolo sanitario que habilite al país a exportar subproductos a China.
“Este año la producción caminó muy bien, pero todavía tenemos desafíos. En el primer semestre ingresaron más de 35.000 toneladas de carne porcina, superando ampliamente lo de 2024”, señaló Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina Argentina (FPA) en el programa radial Chacra Agro Continental.
Año récord para el sector porcino
Según datos de la Secretaría de Agricultura de la Nación (SAGyP), en los primeros ocho meses del año, la Argentina marcó un récord histórico de faena (5.521.175 cabezas), producción (526.463 toneladas) de carne porcina en los primeros 8 meses del año, y consumo de carne de cerdo (casi 18 kilos anuales “per cápita”).

Un informe elaborado por la SAGyP, junto al SENASA y el INDEC, la faena en el sector porcino nacional viene creciendo a una tasa promedio del 6% en los últimos 10 años; en tanto que el consumo interno de carne de cerdo también viene en aumento sostenido durante la última década, pasando de 10 a 17,95 kg por habitante por año.
En cuanto a las exportaciones, la carne porcina argentina cuenta con más de 54 mercados abiertos, tanto con productos y subproductos de cerdo, destacándose las recientes aperturas de Paraguay, Uruguay y Filipinas.
En cuanto a las importaciones, Agustín Seijas, director ejecutivo de la FPA explicó en el programa radial Chacra Agro Continental, que “hay un tema que preocupa al sector: el fuerte incremento de las importaciones de carne porcina, fundamentalmente desde Brasil, considerando la diferencia de condiciones de producción entre ambos países”.

Mientras en Argentina está prohibido y en la práctica no se utiliza ningún promotor de crecimiento, en Brasil su uso es habitual. “Ese aditivo les da una mejora en la productividad cercana al 6%, por lo que está claro que no competimos con las mismas reglas de juego”, explicó Seijas, y agregó que este producto está prohibido en 160 países y que la producción porcina argentina es reconocida por un estatus sanitario “intachable”.
Según explicó, el 95% de las importaciones argentinas de carne de cerdo, proviene de Brasil y no se trata de un dato menor. “Cuando uno trae productos a un costo más bajo, se produce un desbalance en la comercialización interna. Obliga a trasladar precios de cortes de mayor valor al resto, generando distorsiones”, apuntó el representante del sector.
La llave china para el sector porcino
Frente a este escenario, la Federación insiste en la necesidad de avanzar en la firma de un protocolo con China que lleva más de dos años pendiente. El acuerdo permitiría exportar subproductos que en el mercado interno carecen de valor —como cabezas, patas y menudencias— pero que en el mercado asiático son muy demandados.

La propuesta del sector no apunta al cierre de importaciones, sino a encontrar mecanismos que den previsibilidad. “La solución no es frenar el ingreso de carne del exterior, es ganar competitividad”, aseguró Seijas. Para él, el paso clave está en la decisión política.
“El consumidor argentino seguirá siendo central, con una preferencia creciente por la carne fresca frente a la congelada, lo que diferencia a nuestra producción. Pero el verdadero salto estará en diversificar y ampliar destinos, porque la competitividad no se construye cerrando fronteras, sino ampliando horizontes” asegura Seijas, y agrega que “China representa la oportunidad concreta de equilibrar la cancha y de darle al sector porcino argentino la chance de crecer en el mercado global”
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