
El 2024 no fue un año fácil para las exportaciones de legumbres en Argentina. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), los envíos al exterior de estos cultivos disminuyeron un 12%, situándose un 24% por debajo del promedio en dólares de los últimos cinco años.
Sin embargo, el sector también registró signos alentadores: mientras que algunas legumbres se vieron afectadas por caídas productivas, otras lograron una notable recuperación.
Un panorama de contrastes en la producción
El balance de la campaña 2023/24 fue dispar. Por un lado, la producción de arvejas alcanzó niveles excepcionales, triplicándose respecto al ciclo anterior y superando en un 20% el promedio de las últimas cinco campañas. Este crecimiento se debe tanto a un aumento en la superficie cosechada como a una mejora significativa en los rindes, que se duplicaron tras haber atravesado períodos de sequía.

El garbanzo también mostró un repunte, con un crecimiento del 80% en su producción. A pesar de este avance, su rendimiento sigue estando un 6% por debajo del promedio de los últimos cinco ciclos. La superficie sembrada de esta legumbre alcanzó su mayor nivel desde 2019/20, pero el rendimiento creció apenas un 6,5%, sin recuperar todavía su potencial completo.
Las lentejas, en tanto, lograron duplicar su cosecha en relación al año previo, aunque siguen lejos de sus registros históricos. La campaña 2022/23 había sido particularmente crítica, con una caída del 91% en la producción. Por lo tanto, la mejora reciente es significativa, pero aún insuficiente para alcanzar los niveles habituales.
Por otro lado, los porotos enfrentaron un retroceso preocupante. La producción de esta legumbre cayó un 40%, con rendimientos en sus niveles más bajos en más de una década. En especial, las variedades más cultivadas en el país, como el poroto negro y el poroto alubia, sufrieron una marcada merma productiva.
Exportaciones: un año de altibajos
La caída productiva de los porotos tuvo un impacto directo en el comercio exterior: los envíos de esta legumbre se redujeron un 46%, alcanzando su menor volumen desde 2013, con una caída del 38% en el valor exportado.
En contraste, las arvejas experimentaron un fuerte repunte. Con la mejora en la cosecha, las exportaciones se multiplicaron por diez en volumen, alcanzando su tercer nivel más alto en dos décadas. Sin embargo, la baja de los precios internacionales hizo que el incremento en dólares fuera menor, aunque aún así se multiplicó por siete.
El garbanzo también registró un buen desempeño en los mercados externos. Las exportaciones crecieron un 64% en volumen y un 45% en valor, generando la mayor cantidad de divisas desde 2018 para este cultivo.
Por su parte, las lentejas alcanzaron su segundo mejor volumen exportado en más de veinte años, reforzando su presencia en el mercado internacional.
El futuro de las legumbres en Argentina
A pesar de los desafíos del último año, las perspectivas para las legumbres en Argentina siguen siendo optimistas. A nivel global, el comercio de estos cultivos pasó de 15 millones de toneladas en 2014 a 19 millones en 2024, y se estima que podría superar las 22 millones de toneladas en 2033, con un crecimiento proyectado del 16% en la próxima década.
Con una demanda internacional en ascenso y oportunidades comerciales en expansión, el desafío para la producción local radica en consolidar la recuperación de los cultivos más afectados y aprovechar el potencial de aquellos que ya muestran una tendencia positiva.
En este contexto, las legumbres continúan siendo una opción clave tanto para la diversificación de la agricultura argentina como para su inserción en los mercados globales.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
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