
En la XXXII edición del Congreso Aapresid, se abordó un tema crucial para el futuro de la agricultura: la conservación de los suelos. Con el lema “Invisible pero imprescindible”, expertos de diversas instituciones se reunieron para discutir cómo mejorar la salud del recurso fundamental que sostiene la producción agrícola sostenible y rentable.
Un recurso vital y a menudo olvidado
Durante la apertura de la charla, Pilu Giraudo, vicepresidenta de INTA y presidenta honoraria de Aapresid, destacó la importancia de hablar sobre la base de la agricultura, un recurso que, aunque no se ve, es esencial para la vida y la producción.
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Este énfasis en la importancia de la tierra sentó las bases para las discusiones que siguieron, donde se exploraron las maneras en que la agricultura puede contribuir activamente a la captura de carbono y al mejoramiento de la calidad del suelo.

Capturar carbono: una oportunidad para el campo y el clima
Marcelo Arriola, asesor privado y miembro del Comité Ejecutivo de Aapresid, resaltó la capacidad única de la agricultura para capturar carbono atmosférico y convertirlo en materia orgánica que enriquece el terreno. “No hay técnico o ingeniero agrónomo que no entienda que tiene que capturar carbono para mejorar sus tierras”, afirmó. Arriola explicó que este proceso no solo es beneficioso para el clima, al reducir la concentración de gases de efecto invernadero, sino que también mejora las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo, lo que a su vez incrementa la productividad agrícola.
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Además, el especialista destacó prácticas como la siembra directa y la importancia de mantener los campos verdes el mayor tiempo posible, como estrategias clave para mantener la salud del terreno. Estas técnicas no solo mejoran la estructura de la tierra, sino que también favorecen la captura de carbono, haciendo que la superficie sea más fértil y productiva.
Los desafíos del arrendamiento en la gestión agrícola
Sin embargo, a pesar de los beneficios de estas prácticas, Hernán Sainz Rosas, investigador de INTA Balcarce y del CONICET, señaló un obstáculo importante: el alto porcentaje de producción agrícola que se realiza bajo contratos de arrendamiento a corto plazo. Entre el 60% y el 70% de la producción en la región pampeana se hace bajo este esquema, lo que dificulta la implementación de tecnologías que mejoren la calidad de las tierras a largo plazo.
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Esta falta de previsibilidad lleva a los productores a priorizar el beneficio económico inmediato sobre la salud del recurso, lo que puede resultar en la erosión, la disminución de nutrientes y una brecha creciente entre el potencial de producción y los rendimientos reales. Para contrarrestar estos efectos, Sainz Rosas hizo hincapié en la necesidad de contratos más largos que permitan a los productores invertir en la sostenibilidad del terreno.
Un marco legal necesario para la conservación
En consonancia con las preocupaciones expresadas por Sainz Rosas, Mariano López Mazzeo, de la Fundación Barbechando, subrayó la importancia de contar con un marco legal que proteja y promueva la conservación de las tierras en Argentina. Recordó la Ley Nacional 22428 de “Fomento para la conservación de suelos”, sancionada en 1981, que lamentablemente ha quedado sin fondos desde 1989. López Mazzeo señaló que esta ley tiene un gran potencial si se actualiza y se adapta a las necesidades actuales, permitiendo que recupere su capacidad operativa.
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El representante de Barbechando destacó que, aunque la ley nacional ha perdido su efectividad, las provincias han desarrollado sus propios programas de conservación. Sin embargo, insistió en la necesidad de políticas públicas a nivel nacional que fomenten la sostenibilidad y que involucren tanto al sector público como al privado para lograr un impacto real en la preservación de los recursos agrícolas.
Adaptación a los nuevos tiempos y tecnologías
Finalmente, Ana María Vidal de Lamas, subsecretaria de Ambiente de la Nación, cerró el debate destacando la necesidad de actualizar la legislación sobre el manejo del terreno para incorporar nuevas tecnologías y prácticas sostenibles. Vidal de Lamas enfatizó que los agricultores de hoy tienen una visión mucho más consciente del impacto ambiental de sus prácticas, y que es vital que la legislación refleje esta evolución.
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La subsecretaria también alertó sobre la creciente degradación de miles de hectáreas en el país, lo que subraya la urgencia de implementar políticas de producción sostenible. Destacó el rol fundamental de las organizaciones del sector privado, como Aapresid, en la promoción de prácticas que protejan y mejoren la calidad del terreno.
Un llamado a la acción
El Congreso Aapresid dejó claro que la conservación de las tierras no es solo una necesidad ambiental, sino también una estrategia clave para asegurar la productividad agrícola a largo plazo. Los expertos coincidieron en que es fundamental unir esfuerzos entre el sector público, el privado y la comunidad científica para desarrollar políticas y prácticas que permitan preservar este recurso esencial para las futuras generaciones.
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Fuente: Aapresid
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