
Sclerotinia es un hongo persistente que afecta a las hortalizas. Puede sobrevivir en el suelo durante más de dos décadas, poniendo en riesgo cultivos como lechuga, coliflor, repollo, cebolla y calabaza.
En búsqueda de combatirlo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Ángel Gallardo ha combinado dos técnicas: el compostaje y la solarización, que lograron reducir la presencia de este fitopatógeno.
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Primero: el compost
Es justo decir que el compostaje se ha vuelto bastante popular: es un proceso que descompone la materia orgánica, produciendo un sustrato limpio de patógenos, semillas de malezas y sustancias fitotóxicas. En el caso del compostaje llevado a cabo por los especialistas del INTA, se logró una reducción significativa de los hongos que causan la pudrición blanca en hortalizas.
Según Salomé Guerra, investigadora del INTA, la pudrición blanca es un desafío debido a la persistencia del agente causal en el suelo durante más de 20 años, gracias a estructuras llamadas “esclerocios”. Para reducir su concentración, se combinó el compostaje con la solarización, un método sustentable que desinfecta suelos sin productos químicos.
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Durante la fase termofílica del compostaje, la temperatura del material superó los 60°C, actuando como agente de biocontrol sobre microorganismos fitopatógenos. Posteriormente, el compost obtenido se trató con solarización.
¿Qué es la solarización? Es una técnica empleada en producción hortícola bajo invernadero. Este proceso se basa en el uso de un nylon transparente que, al atrapar la radiación solar, eleva la temperatura del suelo, desinfectándolo hasta una profundidad de 30 cm.
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Combinación exitosa
La dupla compostaje y solarización resultó en la eliminación del hongo causante de la pudrición blanca. Guerra señala que, aunque se encontraron otros hongos y bacterias, el compost tratado fue seguro para su uso en cultivos.
Al mezclar este compost con sustrato comercial, las semillas de lechuga germinaron sin problemas y los plantines mostraron un estado óptimo.
Este avance es significativo no solo para los productores de Santa Fe, sino también para otras regiones afectadas por este problema.
La importancia de métodos sustentables:
En un contexto donde la sustentabilidad es clave, encontrar alternativas al uso de agroquímicos es crucial. Métodos como el compostaje y la solarización no solo son efectivos contra patógenos, sino que también protegen el ambiente. Reducir el uso de productos químicos ayuda a preservar la biodiversidad del suelo, evita la contaminación de aguas y mejora la salud de los ecosistemas agrícolas.
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Los esfuerzos del INTA Ángel Gallardo son un ejemplo de cómo la innovación puede ofrecer soluciones sostenibles a los desafíos agrícolas, beneficiando tanto a los productores como al ambiente.
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