
Las condiciones climáticas en regiones áridas son en ocasiones extremas y cambiantes. En dichas áreas, el índice verde (NDVI) se erige como una herramienta vital para el monitoreo de la vegetación y la toma de decisiones en la producción ganadera.
¿Para qué sirve el NDVI?
El índice verde (NDVI) es un indicador del crecimiento y estado de la vegetación. Es común utilizar las anomalías de este índice para obtener información sobre modificaciones del estado de la vegetación.
Las anomalías se refieren a las variaciones inusuales detectadas en los valores actuales del índice en comparación con los promedios históricos.
“Estas desviaciones son cruciales para identificar cambios en la salud y estado de la vegetación respecto a la situación promedio histórica, convirtiendo a esta herramienta de gran valor para el monitoreo de la dinámica espacial y estacional de la vegetación asociada a las condiciones climáticas”, detalla Alicia Sancho –Investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA La Rioja–.
Analizando las anomalías del índice, es posible distinguir momentos de crecimiento vegetal extraordinario en respuesta a lluvias copiosas, así como períodos de estrés vegetal ocasionados por sequías temporales.

Mapas de alerta
Durante más de dos décadas, el equipo del área de Recursos Naturales del INTA La Rioja trabaja en el monitoreo de la vegetación a través de información satelital. “Esto sirve para la estimación de las anomalías del NDVI, con una base de datos regionales que se genera a partir de imágenes del instrumento MODIS del satélite Terra”, explica la especialista. Dicha base sirve para calcular el valor promedio histórico y el desvío estándar histórico del NDVI para ciclos de 16 días, es decir 23 ciclos por año.
Con los datos recopilados, el equipo del INTA La Rioja elabora mapas de las anomalías, los cuales son utilizados para alertar a los productores afectados. Alicia Sancho destaca que estos avisos permiten a los productores tomar decisiones de manejo, como regular la carga animal, rotar potreros, realizar destetes tempranos, vender animales improductivos, implementar suplementación, entre otras medidas relevantes.

“Nosotros mapeamos las anomalías del índice verde cada 16 días para monitorear la dinámica espacial y estacional de los recursos forrajeros (pastizales y pasturas) que sostienen la ganadería bovina y caprina de la región -afirma la especialista-. Por ello, esta herramienta resulta invaluable para los productores al influir en las estrategias de manejo frente a diversas situaciones”.
Además, la investigadora subraya la importancia de compartir esta información con las autoridades provinciales, con el propósito de colaborar en la implementación de planes de emergencia destinados a brindar apoyo a los productores ganaderos de la región que se ven afectados por la sequía.
FUENTE: INTA
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