Imagina que algún día, por alguna razón, vas a la cárcel y que luego te dan la oportunidad de ir a otra prisión más lujosa y por supuesto con muchas comodidades, a cambio de ser parte de varios experimentos de los que jamás en tu vida habías escuchado. Es así como inicia esta reciente producción de Netflix.
La cabeza de la araña comienza en una prisión de máxima seguridad, dirigida por un hombre llamado Steve Abnesti (Chris Hemsworth), solo que la prisión que él dirige no es una común y corriente. Es una prisión donde se usa a los reos para experimentos con distintas sustancias. ¿Cómo es el proceso? Primero seleccionan al voluntario, luego Abnesti pregunta si se le da el permiso de inyectarle una desconocida sustancia, a lo que el reo contesta diciendo “Reconocido”.

Uno de los convictos es Jeff, interpretado por Miles Teller, a quien primeramente le aplican una sustancia para que admire y describa mejor las cosas, sustancia que seguramente será usada por escritores. Para dicho procedimiento, los encarcelados cuentan con un dispositivo en su espalda conectado a su columna vertebral, donde se le introduce la materia líquida.
Otro día llaman a Jeff y a una chica llamada Heather (Tess Haubrich) para un nuevo experimento. El líder pide la autorización necesaria para aplicar una sustancia llamada N40. Luego de inyectada, los chicos comienzan a verse hermosos entre ellos, que los lleva a tener un enérgico encuentro sexual, el cual observan Abnesti y su ayudante detrás vidrio. Así que, Steve y su acompañante celebran que el funcionamiento de esta, mientras que por el otro lado del vidrio los reos sienten sienten vergüenza, debido a la terminación del efecto de dicho líquido.

Según Abnesti, la materia líquida que se les aplica a los reos hacen parte de pruebas e investigaciones que harán del mundo un lugar mejor, al menos eso es lo que les hacen creer, aunque en realidad son sustancias cero conocidas que pueden generar desde el amor, atracción, dolor extremo y hasta la misma muerte. Es ese un suceso oscuro, teniendo en cuenta que Abnesti es el dueño de la farmacéutica que vende la sustancia, usándolos como conejillos de indias.
Luego sucede algo inesperado puesto que ponen a Jeff a elegir si inyectarle una sustancia llamada Terror flox a Lizzy (Jurnee Smollett), una convicta de la que él está enamorado, así que se niega, pero días después accede. Momento en el que también Jeff aplica una sustancia al propio Abnesti, haciendo confesar sobre sus macabros planes y sobre la sustancia más importante que posee, que cuando se aplica hace que la persona inyectada sea controlada en todo sentido.

Posterior a ello, se forma un caos en la lujosa cárcel de máxima seguridad, que lleva a sucesos turbios, inesperados y a un final que se clasifica entre trágico y, quizás, esperado. La producción dirigida por Joseph Kosinski está disponible en Netflix desde el 17 de junio del presente año. ¿Qué esperas para verla?
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