
La sesión especial que fracasó el martes pasado en su intento de limitar el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia terminó acelerando un proceso que Cristina Fernández de Kirchner ya venía pensando en las oficinas del Instituto Patria y que ahora llevará a cabo desde la presidencia del Partido Justicialista.
Es habitual que la ex presidenta les repita a los dirigentes que la visitan que la pelea institucional contra el gobierno libertario de Javier Milei —y del PRO, según entienden— “se tiene que dar en el Congreso”.
Tan cierto como que, hasta ahora, en los momentos más complejos, el oficialismo logró tejer las alianzas que no solo hicieron que saliera a flote, sino que también terminaron golpeando la línea de flotación del resto de los bloques. El radicalismo se quebró y el kirchnerismo perdió votos como consecuencia de las ausencias.
Ahora llegó el momento de recomponer. “Cristina, como presidenta del PJ, y los dos presidentes de los bloques como vice —Germán Martínez y José Mayans— te marcan la pauta de que la apuesta es en el Congreso”, explica un diputado cercano a la ex presidenta. “Germán, por ejemplo, se tiene que ocupar de conseguir los 129 votos necesarios para sesionar. Él maneja bien el bloque, habla con todos, atiende a todos, pero son varias las tribus y los intereses que conviven en un mundo de 99 personas. Y ahí es donde aparece Cristina, que es quien va a tener el trato directo con los presidentes de los PJ provinciales y con los gobernadores”, agrega.

“Cristina Fernández de Kirchner tiene como misión ordenar el PJ y darle entidad; por lo menos, eso es lo que se le reclama. Y esa entidad hoy se traduce en el accionar en el Parlamento”, agrega otro legislador cuya procedencia kirchnerista es indiscutible.
Es en ese sentido en el que muchos comienzan a observar los movimientos de CFK con miras a contener y sumar en cada una de las provincias. La ex vicepresidenta está iniciando un recorrido que tiene como telón de fondo pisar el territorio.
”Cristina impone con su sola presencia. No es una cuestión de látigo, sino de recorrido, y eso hace que su voz sea la más importante”, explica una diputada de UP. “Es simple lo que dice CFK: si en estas cinco o seis cosas estamos de acuerdo, no importa de dónde venga, vamos para adelante”, señala otro legislador que suele reunirse con la ex vicepresidenta. “En sus últimos dos discursos retomó esa idea que también tenía Néstor Kirchner, pero no es la transversalidad, sino ponernos de acuerdo y avanzar”, agregó.
Aunque falta mucho tiempo desde el punto de vista del calendario, desde la política las elecciones de medio término están a la vuelta de la esquina. Pero antes, y quizás más importante, está el armado de las listas. ”Hasta finales del año que viene, el que está, se queda, y el que quiere volver, vuelve, pero se queda. Nadie puede sacar los pies del plato, y eso es lo que ella explica”, señaló el mismo diputado.

Las elecciones de diputados y senadores en 2025 serán fundamentales para la segunda etapa del gobierno libertario que, pase lo que pase, sumará legisladores, ya que solo pone en juego dos bancas en Diputados.
“Tenemos que lograr que ellos le roben al resto y no nosotros. Ellos —por los libertarios— van a crecer seguro. La ventaja estará en dónde sacan para crecer”, dijo un diputado que no pone su banca en juego pero que está involucrado en los armados electorales.
Como parte de su gestión al frente del PJ y teniendo eso en mente, la titular del Instituto Patria visitará las provincias, irá a los peronismos provinciales con la intención de abroquelar y empezar a dejar en claro la idea de que no se puede escapar nadie más.
“Cristina va a poner las cosas en claro. Es obvio que va a las provincias a ordenar, y la idea es que esté todo ajustado y claro de acá a diciembre del año que viene”, explican desde el Patria.
Y todo se empezó a mover con mayor velocidad. Un ejemplo es Tucumán. El gobernador Osvaldo Jaldo ganó con la boleta de Unión por la Patria, pero rápidamente comenzó a acercarse al Gobierno. Ese acercamiento culminó con la salida de sus tres diputados y el armado del bloque Independencia, que en general vota junto al oficialismo.
En este contexto, las fotos y las reuniones que se dejan trascender empiezan a tomar relevancia. Esta semana, la senadora Sandra Mendoza publicó una foto con CFK y el también senador Juan Manzur, en la que señala que se acordó “coordinar una próxima visita a Tucumán”.
Según explicaron, la foto de Mendoza no fue casual. Jaldo está molesto con Mendoza y con el legislador provincial José Orellana. Esta semana, el gobernador se reunió con el intendente de Famaillá, Enrique Orellana —mellizo de José—, para asegurar que lo apoyan en sus gestiones y diálogo con la Nación. En paralelo, Mendoza se reunió con Rossana Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán, para asegurar su apoyo en la línea contraria. Esto molestó a Jaldo, quien, consultado por esa reunión, dijo que le parecía bien “porque los senadores no hacen nada”.

En la previa a su visita al Jardín de la República, CFK visitará Santiago del Estero. Este domingo irá a la provincia, invitada por el PJ provincial, que reunió alrededor de 20.000 avales para su candidatura. “Tenemos una muy buena relación con Gerardo Zamora y con el PJ; nos invitaron y por eso vamos”, explicaron desde el entorno de la ex vicepresidenta.
Sin embargo, algunos legisladores con acceso al despacho de Cristina Kirchner señalaron que hubo un enojo por parte de la ahora líder del PJ debido a la ausencia de dos diputados de esa provincia en la sesión de esta semana, en la que se intentó frenar la emisión de DNU.
En la mira también está Catamarca, la provincia gobernada por otro miembro del PJ, Raúl Jalil, quien cada vez se muestra más alineado con el gobierno libertario, y cuyos diputados representan siempre una incógnita. Tanto es así que cuatro de sus diputados también estuvieron ausentes en la sesión de esta semana.
El 2024 está “jugado” en el Parlamento. El oficialismo logró aprobar la Ley de Bases, armar un “bloque veto”, fracturar a los radicales y obtener más apoyo de legisladores del PRO del que esperaban. A esto se sumó la política de presión ejercida por la Casa Rosada sobre los gobernadores, lo que terminó dándole más triunfos que derrotas a pesar de ser minoría en ambas Cámaras.
Para 2025, el peronismo que Cristina Kirchner tiene en mente es uno con mayor protagonismo en la Cámara de Diputados y el Senado, que imponga la agenda y el ritmo parlamentario, y que, a mitad de año, consiga que los libertarios crezcan, pero a costa del PRO y de la UCR.
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