
El Frente de Todos busca la forma de no volar por los aires en la antesala de las elecciones presidenciales. Las diferencias son tantas, y tan profundas, que parece cada vez más difícil lograr un acuerdo programático para un posible futuro gobierno. Entonces, como primera medida, se buscó acordar reglas de juego básicas para tratar de ser competitivos.
La confirmación del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, de que el kirchnerismo competirá en unas PASO es el paso clave que faltaba para que las elecciones primarias fueran, finalmente, parte del calendario electoral del peronismo. Ya no hay dudas. Las diferencias se dirimirán por los votos.
De Pedro, que tiene una mala relación con el Presidente pese a sellar con él un pacto de no agresión en Olivos, apuntó contra Alberto Fernández en la última entrevista que dio. “Diseñó una estrategia donde muchos sectores del Frente le pidieron discutir parte de la estrategia. No hubo ni existió el ámbito para discutirla. Fue una decisión unipersonal que nos llevó hasta acá. Hoy lo que nos queda es ir a unas PASO”, aseguró.
De esa forma, confirmó que el kirchnerismo competirá en las elecciones primarias, tal como venía pidiendo Alberto Fernández desde noviembre del 2021, cuando aseguró que el liderazgo y el candidato del peronismo se tenían que resolver en una elección interna. Debía acabarse el dedo elector. Y la única que lo tiene es Cristina Kirchner.

En definitiva, lo que Fernández está haciendo es poner en jaque el liderazgo de la Vicepresidenta. Generar las condiciones para que en el Frente de Todos se discuta el control del poder, el rumbo de la fuerza política y un nuevo liderazgo después de 20 años del kirchnerismo al mando de peronismo.
“Alberto pone en discusión la conducción del espacio. Y propone que al nuevo mapa del peronismo lo defina el pueblo. Que todos los que tengan voluntad puedan presentarse. Tenemos que ampliar el espacio”, indicaron cerca del Presidente.
En el kirchnerismo creen que las PASO serán entre un candidato propio y uno del albertismo. Bajo ese paraguas incluyen al propio Alberto Fernández y a Daniel Scioli. Sin embargo, el ex motonauta repite a quien quiera escucharlo que hay que salir de esa lógica, porque la clave es generar un consenso amplio, tal como lo hizo Lula Da Silva en Brasil. Entiende que si la alianza política no busca ampliarse, entonces será difícil ganar la elección.
“¿Alberto, Rossi, Aníbal, Victoria, no son kirchneristas?”, se preguntaron, con ironía, en la Casa Rosada, en referencia a la discusión que plantea el ala K. Se trata de dos modelos en pugna para conducir la fuerza política a partir del 2024. La bandera del kirchnerismo la llevan la mayoría de los dirigentes del gobierno nacional. Las diferencias son con el cristinismo y el camporismo, los sectores más duros de ese enorme paraguas protector.

Hay varios dirigentes oficialistas a los que les cuesta visibilizar una PASO que sea realmente competitiva y que termine siendo útil. No ven nombres de peso para darle volumen político a la discusión. El Gobierno está muy golpeado y los esfuerzos para mostrarse activos de cara a la sociedad tendrán que ser enormes. Sobre todo porque deberán realizarse en un complejo contexto inflacionario que pega de lleno en el bolsillo de las mayorías.
“Si las PASO no tienen a Massa o Cristina, terminamos terceros”, arriesgó un funcionario bonaerense. No es el único que lo considera de esa forma. En un sector de la coalición está instalada la idea de que algunos de los dos dirigentes debe competir para arrastrar hacia arriba la boleta. Análisis que se hacen teniendo en cuenta las complicaciones que les está produciendo en el escenario electoral la degradación permanente del salario.
Un intendente peronista del interior de Buenos Aires arriesga otro modelo: “La única PASO competitiva que puede tener el peronismo es una en la que se enfrenten Massa contra Axel”. Kicillof aparece en el ala K como un plan B si CFK no es candidata. Sin embargo, el nuevo perfil público de “Wado” de Pedro, avalado por la Vicepresidenta, lo señala como el virtual candidato a presidente del kirchnerismo.
Más allá de las posibles fórmulas que puedan presentarse en la interna, en el Frente de Todos consideran que las PASO servirán para contener a todos los sectores y evitar que la coalición se rompa antes de las elecciones. Aleja los fantasmas de una huida del kirchnerismo para jugar en soledad o de algún acuerdo de un sector del peronismo con el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti.

En el oficialismo creen que las PASO jugarán un rol central para “descomprimir y ordenar”, y que serán determinantes para fortalecer al candidato que quede en pie, y deba afrontar las elecciones generales en una cancha donde estarán parados un candidato de Juntos por el Cambio, Javier Milei, Schiaretti y el nombre propio de la izquierda.
La relación nula entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner complica el ordenamiento de la coalición. Muchos dirigentes esperan que en algún momento, previo al 24 de junio, día en que se cierran las listas de candidatos, haya algún tipo de tregua. Parece difícil. Muy difícil. Desde ambos sectores no niegan lo que está a la luz y confirman que la relación está rota.
Sin ese cónclave a la vista, las PASO pasan a tener mayor importancia. La iniciativa se convierte en el punto de inflexión para ordenar lo que los acuerdos políticos no podrán hacer. Si las palabras no pueden ser el canal para llegar a un punto de encuentro, entonces que sea la competencia.
Lo importante es que todos estén adentro de los límites del Frente de Todos. Sus integrantes tienen en claro que ninguna de sus partes es competitiva en forma independiente. Necesitan mantener la unidad resquebrajada y dar la discusión desde adentro para consolidar un nuevo tiempo en el peronismo. Una tarea difícil a la que ya están todos abocados.
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