
El peronismo vive días de absoluta desolación. Aunque algunos intenten convencerse de que el año que viene podrán ganar las elecciones bajo un formato de unidad, la gran mayoría siente que la derrota está cada día más cerca de concretarse. No visualizan la continuidad en el poder, sino una lucha electoral que se puede ganar por un gol en el último minuto.
Ese sentimiento se debe, en gran medida, a la falta de conducción política de Alberto Fernández, la grieta interna que divide al Frente de Todos, el complicado presente económico del país y los criterios antagónicos del Presidente y la Vicepresidenta sobre el rumbo de la gestión. Un combo con el que es difícil generar expectativas en la sociedad y en la coalición.
En ese contexto se concretó el desembarcó en el Gobierno de Daniel Scioli, para conducir el ministerio de Desarrollo Productivo, el lugar que dejó vacante Matías Kulfas después de que se desatara el último capítulo de la interna furiosa que sobrevive en el Frente de Todos. Uno más de tantos que ya quedaron atrás y que limaron la confianza sobre el gobierno nacional.
El arribo del ex motonauta tiene una particularidad destacada: no es indiferente para la mayoría del peronismo. Lo cuestionan o lo halagan, lo aborrecen o lo enaltecen sin grandes argumentos, lo impulsan hacia a una carrera presidencial, que ya está en marcha, o hacia el final del túnel de su carrera política. Pecador o salvador.

“Si Alberto no puede levantar vuelo, hay que presentar una candidatura que dé pelea. Daniel es de los mejores que tenemos en el peronismo. Por su postura dialoguista y porque la gente lo conoce. No será un estadista, pero es un laburante. Es un plan B”, analizó un importante funcionario nacional cercano al Presidente pocas horas después de que el ex gobernador ingresará al Gobierno.
En la coalición nadie tiene dudas de que Scioli llega al ministerio con un ojo puesto en el 2023. Pero no todos tienen la misma posición respecto a sus posibilidades concretas de competir. Las proyecciones que se hacen son asumiendo que Fernández no competirá por la reelección.
¿Por qué? Porque además de estar mal en la encuestas y tener una inflación galopante en su gestión, en el peronismo no se imaginan que pueda ser el candidato de la unidad. Y, aunque lo hacen a regañadientes, la gran mayoría de los peronistas sigue pensando que el próximo año deben competir unidos para retener el poder. Si se dividen, van a perder. No hay dudas.
“¿Por qué Cristina respaldaría a Alberto si ya no le fue bien con él?”, se preguntó un importante legislador del interior del país que no logra ilusionarse con la posibilidad de un triunfo electoral el próximo año. La división interna entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner ha pulverizado las esperanzas peronistas.
“Salvo que tenga un crecimiento exponencial en las encuestas, Scioli no tiene ninguna chance. No va a ser el candidato de Alberto o de Cristina. Tiene que ser un ministro más del Gabinete”, sentenció un ministro que tiene una mirada crítica sobre la gestión actual y que le baja la espuma a la llegada del ex embajador.
El peronismo tiene un importante problema por delante respecto a las posibles candidaturas. Los nombres más conocidos por la gente tienen una imagen negativa muy alta en las encuestas y los que tienen bajo conocimiento, no tienen volumen político para cautivar al espacio político, primero y a la gente, después.
En ese listado están, además del Presidente, Eduardo “Wado” de Pedro, Sergio Uñac, Sergio Massa, Jorge Capitanich, Máximo Kirchner y Cristina Kirchner, entre otros nombres que aparecen y desparecen del mapa electoral a medida que la rosca política toma cierta velocidad y voracidad.
Frente a ese escenario electoral la llegada de Scioli profundizó la incertidumbre. Hay posiciones distintas respecto a su accionar en el pasado. Están los que advierten que la gestión en la provincia de Buenos Aires fue muy mal, aún con los condicionamientos del poder central dominado por Cristina Kirchner.

Pero en otra vereda aparecen quienes advierten que su gestión como embajador en Brasil fue muy buena porque logró encausar un vínculo complejo con Jair Bolsonaro y con un país que representa el principal socio comercial de la Argentina. No hay una verdad, sino un sinfín de verdades peronistas.
Puertas adentro de la Casa Rosada el Presidente quiere concentrarse en la gestión y alejarse, lentamente, de la interna que le limó poder durante los últimos meses. Lo está logrando, pese al escándalo que se desató con el off the record de Kulfas y el enojo de la Vicepresidenta. En esa línea de trabajo Scioli aportará exposición pública de la gestión y su capacidad para que ninguna de sus frases pueda retumbar en la interna. Moderación y optimismo. Su sello de marketing.
El ex mandatario bonaerense no está exento del grupo de peronistas con imagen negativa en las encuestas, pero, por ahora, no tiene grandes competidores que aparezcan como una opción a su figura o la del Presidente. Por eso entre los peronistas lo ven como una posibilidad para el año que viene, además de que saben que ya le blanqueó al Presidente su intención de competir, siempre y cuando él no lo haga.
Fernández, en tanto, sigue considerando que puede ser reelecto. No se baja de esa pretensión. Es una decisión lógica. Primero porque falta mucho tiempo y segundo porque sino perdería el poder que le queda en una fracción de segundos. Confía en que la gestión económica de Martín Guzmán tendrá un resultado positivo que se podrá ver el año que viene y que será, en definitiva, la base de su intento reeleccionista.
“Alberto no va a rifar su posibilidad de reelección por Scioli. Nadie sabe donde vamos a estar en siete meses”, aseguró uno de los funcionarios más cercanos al Presidente. En el entorno de Fernández aún conservan la esperanza, al igual que el propio Jefe de Estado, de que pueda estar bien posicionado en el primer trimestre del 2023 para competir contra el candidato que ponga en la cancha de Juntos por el Cambio.
En su llegada al ministerio de Desarrollo Productivo el ex gobernador fue aplaudido y recibido con el calor peronistas de los bombos. En una de sus primeras actividades, cuando visitó el INTI, lo esperaron al ritmo de la tradicional marcha peronista. Con su llegada Scioli generó un pequeño revuelo en el Gobierno. Color. Ahora debe demostrar resultados en la gestión y su aporte a la comunicación gubernamental.
En su jura aparecieron empresarios, sindicalistas, ex funcionarios bonaerenses, consultores, intendentes y gobernadores. La mayoría por amistad. Algunos por olfato. La incertidumbre electoral es tan grande en el peronismo que Scioli, después de una larga trayectoria política y de haber intentado, sin éxito, ser presidente, aparece en el mapa como una opción posible.
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