A pocas horas del vencimiento, el Gobierno aún no cerró un acuerdo para refinanciar la deuda con el FMI

El pago vence este viernes. El presidente Alberto Fernández mantiene una ronda de consultas previo a la decisión final. Las negociaciones por la deuda externa generaron un clima de fuerte tensión

Alberto Fernández estuvo en contacto permanente con el ministro de Economía, Martín Guzmán (Juan Mabromata/Pool via REUTERS)
Alberto Fernández estuvo en contacto permanente con el ministro de Economía, Martín Guzmán (Juan Mabromata/Pool via REUTERS)

Alberto Fernández tiene que definir en las próximas horas si pagará o no el primer vencimiento del año al FMI por la deuda que contrajo el gobierno de Mauricio Macri. Son 731 millones de dólares que debería girar el Tesoro Nacional al Fondo antes de que culmine este viernes.

Como reveló Infobae esta mañana, hasta la madrugada el Presidente estaba decidido a no abonar el pago de la deuda si el Fondo seguía firme en la idea de no aceptar la última propuesta política del Gobierno para lograr un punto de acuerdo en el plan de reducción del déficit fiscal.

Fue lo que le quedó en claro al Presidente luego de mantener un zoom con la titular del FMI, Kristalina Georgieva. No hubo acuerdo entre ambos respecto a la velocidad de reducción del déficit. Es la clave de la negociación principal.

"Seguimos trabajando", publicó Martín Guzmán en la tarde del jueves
"Seguimos trabajando", publicó Martín Guzmán en la tarde del jueves

“Las negociaciones siguen, no hay nada cerrado”, indicó la Portavoz del Gobierno, Gabriela Cerrutti, a Infobae este jueves. El acuerdo podría estirarse hasta las últimas horas de mañana. Hasta el momento el ida y vuelta entre Buenos Aires y Washington se mantiene activo.

Por estas horas Fernández, asentado en el primer piso de la Casa Rosada, mantiene una ronda de consultas que incluyen a sus colaboradores más cercanos y, principalmente, al ministro de Economía, Martin Guzmán, con el que intensificó los contactos desde anoche debido a la necesidad de decidir si se paga o no.

Alberto Fernández junto a la directora del FMI, Kristalina Georgieva  (Presidencia argentina/vía REUTERS)
Alberto Fernández junto a la directora del FMI, Kristalina Georgieva (Presidencia argentina/vía REUTERS)

“Estamos en plena negociación. El pago de mañana depende de si podemos destrabar lo de la deuda”, indicaron a este medio fuentes de la negociaciones. Es decir, el pago de la primera cuota de año está atado a la negociación de fondo por la refinanciación de la deuda de 44 mil millones de dólares contraída por el gobierno de Cambiemos.

Por la tarde, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, llegó a Casa Rosada para reunirse con Fernández, que concentró toda su día en cerrar la postura argentina frente al Fondo. También lo hizo el Guzmán, que cruzó desde el Ministerio de Economía a Balcarce 50. Ambos están en la mesa de definiciones del Gobierno en este instancia clave de la negociación con el Fondo.

En paralelo, los equipos técnicos del ministerio de Hacienda están en el edificio del Ministerio llevando adelante la negociación con los representantes del FMI. En ambos edificios se avanza en la posibilidad de cerrar el acuerdo con el Fondo.

Sin embargo, entrada la noche de este jueves, el Gobierno no había logrado cerrar un acuerdo para refinanciar la deuda con el FMI. La definición se estiró y podría llegar recién mañana por la tarde.

Sergio Massa llegó a la Casa Rosada durante la tarde de este jueves para reunirse con el Presidente
Sergio Massa llegó a la Casa Rosada durante la tarde de este jueves para reunirse con el Presidente

Las dudas sobre si efectuar el pago al Fondo se dan en un contexto marcado por las criticas de la vicepresidenta Cristina Kirchner, y su espacio político, al FMI. Ayer, durante una conferencia que brindó en Honduras, cuestionó a los “organismos de crédito” y “las políticas de ajuste”.

Si bien no hizo alusión directa al Fondo Monetario Internacional (FMI), claro está que las críticas tenían como destino Washington. El Gobierno se ha plantado, en forma uniforme, en la posición de no achicar el déficit estimado y presentado al Fondo, pese a las presiones del organismo para reducirlo.

En ese punto hay acuerdo de todos los sectores del Frente de Todos. Después puede haber diferencias sobre hasta dónde tensar la negociación o de que forma llevarla adelante, pero tanto Alberto Fernández como Cristina Kirchner y Sergio Massa no están dispuestos a ser las caras visibles de un ajuste brutal.

Ayer el clima político interno de la coalición volvió a enrarecerse cuando el diputado Leopoldo Moreau, cercano a Cristina Kirchner, aseguró que el “default es una palabra que aterroriza, pero tampoco tiene que aterrorizar tanto como para creer que es el peor de los remedios”. La lectura política fue inmediata. Dentro del kirchnerismo hay quienes creen que no pagar es una posibilidad.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, está a cargo de las negociaciones (Adrian Escandar)
El ministro de Economía, Martín Guzmán, está a cargo de las negociaciones (Adrian Escandar)

Sin embargo, en el oficialismo resaltan desde hace tiempo que cada sector juega su juego. Es decir, que hay veces que el kirchneirsmo tensa la cuerda para explicitar la postura que representa a sus seguidores. Le habla a los suyos. Es parte de la dinámica interna.

Del otro lado, más cerca de Fernández, también juegan su propio juego. Desde el corazón de la Casa Rosada el tucumano Juan Manzur puso sobre la mesa la postura que identifica al Presidente y su círculo. “Hay decisión política y vocación de pagar”, dijo el Jefe de Gabinete este jueves.

La tensión reinante en la negociación es un hecho normal. Así lo describen en el Gobierno. Es parte de las reglas del juego. “A una negociación tenes que ir extremando la posición. Eso ya lo hacía Néstor Kirchner. Si llegas debilitado, no tiene sentido”, recordó un funcionario importante del gobierno nacional.

En la Casa Rosada siguen machacando sobre un concepto que atraviesa a toda la coalición. El FMI debe entender, sostienen, que no se puede realizar un ajuste fiscal severo en un país que tiene un 40% de pobres. “Es imposible. Eso nos impediría crecer y, por ende, no les vamos a poder pagar a ellos. Tienen que entender eso porque sino es muy difícil”, indicaron.

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