Baby Etchecopar: “Si Alberto Fernández vuelve al peronismo, lo salvamos; pero si se queda con Cristina va a terminar como el peor presidente de la historia”

En un diálogo íntimo con Infobae, el periodista habló de su presente como conductor, del amor y de su rol como padre. También opinó sobre la actualidad política

Baby Etchecopar en los estudios de Infobae
Baby Etchecopar en los estudios de Infobae

Baby llegó puntual a la entrevista en los estudios de Infobae. Cansado, después de finalizar su programa de radio. Todavía le queda un día largo ya que a la medianoche hace su programa en vivo, Basta Baby en A24.

Todavía experimenta secuelas del COVID, cuenta que quedó con mucho cansancio. Se siente un privilegiado y asegura estar en el mejor momento de su carrera, porque afirma que es la voz de la gente: ”No entiendo entregar mi país, no entiendo que nos roben la calle, que nos roben la vida, que se afanen las vacunas”.

Resiliente tras varios episodios trágicos en su vida, Baby decidió vivir sin filtros y reconstruir su vida. Habló de sus tres hijos y de la muerte de su esposa. Además, contó qué le gustaría hacer cuando se termine su carrera: “Lo bueno que tiene mi carrera es que te retira el público”.

Duro con Alberto Fernández, dijo que lo ve físicamente destruido y que “no se da cuenta de que le están haciendo hacer el ridículo”. Asegura que Cristina lo está “ensuciando”. Por otro lado, se mostró conforme con la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

—¿Cómo está hoy?

—Estoy muy bien, pero en un lugar muy mal, que me hace sentir muy mal, o sea que estoy muy mal.

—¿Qué es lo que lo hace sentir mal?

—Normalmente uno no coincide en los tiempos con los estados, yo tengo mucho laburo, estoy en la cresta de mi carrera, que no es la cresta de la ola, pero es el momento en el que tengo reconocimiento y espalda. Con esto quiero decir que soy muy creíble, toda mi vida fui un tipo bastante honesto en mi laburo, pero vivo en un país deshonesto e increíble. Entonces, me siento desacomodado y con el agravante de mis años, mi familia y mi patriotismo. No entiendo entregar mi país, no entiendo que nos roben la calle, que nos roben la vida, no entiendo que se afanen la guita y les den 16 mil pesos a los jubilados, que se afanen las vacunas, no me entra en la cabeza, eso me pone muy mal, lo sufro mucho.

—¿Qué es lo que más le duele en la pandemia?

—Yo tengo un gran conflicto en este momento de mi vida con la cantidad de cosas que tengo para hacer y el tiempo para disfrutar. Me preocupa mucho perder tiempo y la Argentina es un país que pierde tiempo y posibilidades. Hay países que abren fábricas, nosotros las cerramos. No entiendo cómo no se le da un beneficio al que arranca. A los políticos argentinos los veo como a los que hacen tiro al pato: sale el pato y ¡pum!, lo voltean, no lo dejan volar. Es un país muy mediocre, que se regodea en la chatura y en la justificación del fracaso, porque no es posible que todos los presidentes que tuvimos nos hayan salido malos. Hay dos posibilidades: o son el emergente de la sociedad y ya somos malos, o elegimos malos para justificar la derrota.

Actualidad, oposición, rescate kirchnerista y futuro

—¿Y cuál cree que somos?

—Yo creo que la segunda, que elegimos lo peor para tener de qué quejarnos. Yo viajo bastante a Miami y no me da vergüenza decir que amo Estados Unidos, es un país que me fascina, que es mi ideal de país.

—¿Se iría a vivir a Estados Unidos?

Sí, claro, por supuesto. Es uno de mis proyectos, cuando esté terminada, más o menos, mi carrera acá, pero no porque no soy patriota, sino porque vos llegás y está todo limpio, al policía lo respetás, a nadie se le ocurriría cortar una calle, a nadie, porque la calle es para ir a laburar. Allá nada es tuyo porque tenés un auto y lo pagás toda la vida, pero acá te lo comprás en efectivo y te lo saca la municipalidad o te lo roba un motochorro.

—Dijo que quería irse a vivir a Miami cuando termine su carrera, ¿piensa en el retiro?

—Lo bueno que tiene mi carrera es que te retira el público, no te retirás vos. Acá, cuando no tenés público, no tenés rating y nadie te llama, ya está. Uno no decide ni cuándo va a ser conocido, ni cuándo va a ser desconocido, es el público que te elige, como el circo romano. El día que el público te baje el pulgar y aunque vos te creías que eras Gardelito, no te peines que no hay foto, porque estás muerto.

Lo bueno que tiene esta carrera es que te retira el público, no te retirás vos

—¿Cuándo nació este Baby que vemos ahora?

—Yo hoy tengo mi momento de esplendor porque soy la voz que nadie tiene, y esto me pasó después de que murió mi mujer. Cuando falleció Adriana se murió Baby con Adriana, se fueron juntos, como estuvieron toda la vida, y arrancó otro tipo, un tipo que se mira al espejo y dice la verdad: que al cabo nada valemos, ahora ¿qué me importa? Veníamos del tiroteo, del drama con mi hija que quedó muy mal, pobrecita, entonces, hay dos posibilidades acá, abiertamente te digo: o me pego un tiro y se termina esto, porque venían muchas juntas, o me juego entero; y como la noche que entraron los ladrones, me jugué entero, bueno, sacamos el filtro. Ojo, sacar el filtro no es ser idiota, hoy digo lo que siento y si me hacés sentir mal te lo voy a decir. Me lastimás, te lastimo, porque uno se cuida muchas veces en esta carrera por la familia, no te olvides que acá los carpetazos vuelan y mañana te aparece que a Baby Etchecopar lo encontraron con dos elefantes haciendo el amor en una fiesta, te ensucian.

Yo tengo mi momento de esplendor porque soy la voz que nadie tiene

—¿Muchas veces le pasó eso?

—Nunca, pero siempre hay insinuaciones cuando te quieren voltear: “¿Che, tenías cheques sin fondo vos?”. Me llegaron a decir que tomaba falopa cuando en la vida toqué la cocaína, te lo juro por Dios. No te digo el porro, porque la verdad yo, con mis hijos, fumé para sacarles el mito y que no se vayan de gira a fumar. Vengan y fumen acá, y no me jodan más con el tema de la marihuana.

—¿Cómo es como papá?

—Mirá, yo los amo tanto que ahora me agarró un ataque de orgullo con ellos. Leandro es demasiado bueno, me cuesta laburo porque es demasiado transparente y bueno, es como la mamá, no tiene carácter para pelear. Federico es un genio que va a llegar muy alto porque es un busca, nunca me pide nada; y María Paz, que es la que más sufrió por ser la mayor y la que vivió el tiroteo, el embarazo y todo lo que le pueda pasar a una mujer, tiene sus momentos. El otro día se metió en política y en dos minutos la destruyeron, le hicieron bullying, que es terrible, atacar a una persona por el físico, y quedó llorando desconsolada, yo le dije: “Hija, acostumbrate, es esto, se te tiene que ir haciendo el cuerito duro, duro, duro, cuando lo tenés bien duro y no te importa, ahí empezás a triunfar en la política, en el espectáculo, donde sea”.

—Al final, la decisión de su hija de hacer política, ¿cómo quedó?

—No, en la vida de los tres no me meto. Lo que ella decida estará bien.

—¿Cuál fue el momento en el que más le costó levantarse?

—La muerte de mi mujer. Cuando murió se me terminó el mundo. Muchas veces uno a la pareja no le da bola, estás casado y hasta sos infiel porque te creés gracioso, es parte del juego de la vida, hasta que un día… para esto tengo un dicho que a lo mejor me acusa Donda: “Para los 1500 metros buscate un caballo de carreras, pura sangre, mejor, pero cuando el criollito te larga la mano te das cuenta”. Por eso yo ni discuto del feminismo, la mujer es todo. Entonces, realmente cuando se te va esa persona que era toda tu estructura, el palo mayor del barco, cuando se va a pique, quedás huérfano, quedás solo en el medio de un temporal sin una madera para agarrarte y llegan los viernes y los sábados y los domingos y la soledad y el control remoto. Sabés las veces que mis amigos me decían: “Baby, estamos haciendo un asado para vos, venite”, no me animaba a decirles que estaba en la cama con el pijama puesto. Me metía en la cama todo el domingo, el sábado. Hasta que un día fui al bar de mi amigo a comer con otros amigos, y apareció Silvina, la hija de Jorge Cupeiro, a la que había visto un par de veces por ser él amigo mío, pero ella estaba casada y tenía tres pibas; apareció y no nos separamos más. Me di cuenta de que la soledad es terrible.

Baby con Silvina, su actual pareja.
Baby con Silvina, su actual pareja.

—¿Cómo fueron los primeros días otra vez en pareja?

— Al principio, hubo mucha embestida. Me hicieron cosas muy feas, llamaban a Silvina, algunos la insultaban, otros le contaban historias, le decían que mientras ella no estaba en casa yo estaba con una mina en tal lado, ¡mentira!, te juro, porque yo estaba muy bien con ella, no tenía ganas de estar con nadie. Es la primera vez que lo cuento, tuve tres, cuatro meses de tiros, tiros y tiros.

—¿Cómo manejó esa situación?

—Le dije: “Si me creés, me creés y si no terminamos acá”.

—Con tanta exposición, ¿se siente muy controlado u observado?

— Muy, no te olvides que lo que yo hago no es fácil: pararse en frente del Presidente de la Nación, pararse delante de Cristina Kirchner y decirle lo que dice la gente, porque yo me paro en las esquinas a hablar con la gente y repito lo que la gente me dice. Pero hay que imaginarse siempre a Cristina sentada en el inodoro, a la reina de Inglaterra sentada en el inodoro, a Alberto sentado en el inodoro, así lo bajás a ser humano.

Su relación con Alberto Fernández y Cristina Kirchner

—¿En estos últimos tiempos lo llamó el Presidente?

Yo hablaba antes con el Presidente, muy buen tipo, lamento tanto haberlo bloqueado de mi teléfono porque lo quiero, pero la última vez lo vi en el velorio del papá de un amigo nuestro, a los besos. Además, le corté el teléfono porque una vez me escribió al aire: “Baby, no digas que dije lo que vos decís que dije, eso es una falacia y tenés mucho odio, lo que yo dije no es lo que vos dijiste”, era un juego de chusmas, y ahí le puse: “Alberto, te quiero mucho, pero no me banco a nadie de los que tenés alrededor, chau”, y lo bloqueé para no seguir con el “te dije, me dijiste”, no quiero saber nada más. De todas maneras, al que veo hoy no es Alberto. Alberto no se da cuenta de que le están haciendo hacer el ridículo, y que mañana va a tener que sacar a hacer pis a Dylan y la señora que antes le decía “¿cómo le va, Alberto?”, lo va a putear. A mí me da mucha pena lo que está pasando el Presidente, no lo votaría ni borracho, pero todo lo que toca la señora se convierte en sal, todo lo que ella toca lo ensucia y lo ensució a Alberto.

—¿Cómo lo ve hoy?

—Físicamente destruido. Me hace acordar a cuando yo no quería ir al colegio y me mandaban igual, yo lo siento agobiado, pasado de peso, con mala respiración, es más, el otro día tuvo un enfisema, tengo las grabaciones: “Hola, Alberto”; “Baby, quedate tranquilo que tuve un enfisema”. Otra vez me dijo: “Acompañame en la presidencia”. Y yo le dije: “Yo no soy peronista”; “vos sos más peronista de lo que creés”, me dijo. Puede ser que yo sea un buen peronista, pero él no, él es kirchnerista; si él vuelve al peronismo a lo mejor lo salvamos, pero si se queda con la señora va a quedar como el peor presidente de la historia de la Argentina.

—¿Por qué piensa que no puede separarse de Cristina?

—Pienso que el muchacho ese que estaba tomando café en un bar y pateó a un jubilado en el piso nunca creyó que iba ser ni intendente de Avellaneda y lo ponen como Presidente de la Nación, y creo que hay que tener mucha valentía, mucho huevo para ser presidente, para decir que no, porque la riqueza no está en comprar sino en no vender, y si vos sos rico no te vendés. Yo creo que Alberto tendría que haber dicho: “No, señora, discúlpeme, usted tiene dieciséis causas, está toda sucia, la gente que tiene son testaferros, usted quiere que yo venga a limpiar esta porquería”. En cambio, Alberto dijo: “¿Presidente con la manga?”; “Sí, con la manga, Alberto”; “¿Y la gente va a aplaudir?”; “Sí, Alberto”, y entró y no tuvo la astucia de decir que no; si no, hubiese cambiado mucho el país porque nos hubiésemos dado cuenta de un montón de cosas.

—Si tuviera la oportunidad de tomar un café con Cristina Kirchner, ¿qué le diría?

Yo no tomaría jamás café con Cristina Kirchner. Así. Porque no me interesa decirle absolutamente nada. Yo tomo café hasta con el enemigo irrecuperable, pero no con la gente como Cristina. No la tengo en el inventario. Nada más que para pelearme, porque creo que alguien tiene que defender a la gente. Con Alberto sí me puedo sentar a tomar un café.

—¿Y qué le diría?

—Nada, “¿cómo estás, Alberto? ¿bien? ¿Te sentís bien? ¿Estás cómodo? ¿No te gustaría volver a tu vida normal, a los amigos, al café, a la mujer que te guste, a tu esposa, a Dylan?” Le diría: ”Salvate hermano, salvate. Rajá de ahí, tomátela de ese loquero. Si vos sos un buen tipo.

—¿Cómo cree que va a tomar la sociedad las nuevas restricciones?

—Dos cosas, las restricciones no son restricciones. No importa lo que diga Alberto. Importa lo que te va a pasar a vos y a mí. Hay que cumplir porque nos morimos. No tenemos vacuna, no tenemos Estado que nos cuide, no tenemos nada. O sea, ¿qué vamos a hacer? ¿una marcha en contra del virus? Nos va a matar igual. Yo creo que los que lleguemos con vida, dentro de seis meses a votar, tenemos una oportunidad maravillosa. Y si votamos en contra, hay que hacerle entender a la gente que no votamos en contra de Alberto, estamos votando en contra de los mafiosos que rodean a Cristina, que no dejan salir las leyes, que toman Comodoro Py por su cuenta, que extorsionan jueces. Entonces sería maravilloso ganarle las elecciones.

—¿A quién ve como líder de la oposición?

—Me gusta Pichetto. Me gusta Patricia Bullrich. Me gusta Larreta. Hay gente que sirve. Es más, hay gente dentro del kirchnerismo que es muy buena, y que yo a veces me pregunto por qué no se habrá salvado a tiempo.

—¿A quién rescata del kirchnerismo?

—Bueno, tengo que pensar (risas). Por ejemplo, Agustín Rossi es un tipo que, no hablo con él ni nada, pero es un tipo que vos decís “maneja un poco”. Otro ejemplo es Aníbal Fernández, me van a putear, pero lo admiro como político porque tiene una cintura espectacular. Es más, cuando Cristina estaba en el gobierno vos levantabas el teléfono y decías: “Una señora necesita una silla de ruedas” y él respondía: “Olvidate, yo te la mando”. Es un tipo expeditivo. Cuando me dijeron que Aníbal Fernández podía ir como jefe de Gabinete casi destapo un champagne. Creo que es lo mejor que le puede pasar a esta política berreta, tener un tipo con posibilidades, por lo menos verborrágico para explicarte lo que está pasando y convencerte de que vamos a estar mejor. No un chico que tiene una librería y aparece diciéndote: “Los vamos a castigar si no usan barbijo”. ¿Quién sos pibe? ¿Quién sos? Realmente no hay liderazgo, porque ellos se creen que son líderes y el pueblo, en realidad, cree que son unos fantoches.

—¿El peronismo perdió autonomía?

—No. El peronismo es maravilloso. Tiene que existir, es River-Boca. Es el balance de la democracia. Lo que no puede existir es La Cámpora, que es un montón de pibes que inventaron una historia y la gente se la compró.

—¿La gente compró?, ¿y qué historia compró?

—En los primeros tiempos sí, ahora ya se dieron cuenta de lo que son. Pero acordate esa foto que una piba está mirando a la Catedral y en la espalda decía: “Soy puta y abortera”, o a Hebe de Bonafini que iba a defecar a la Catedral, lo tomaban como a un acto revolucionario. La juventud protesta por la igualdad de género. Está bárbara la igualdad de género, es maravilloso, que cada uno se acueste con quien quiera, lo que yo digo es que la militancia no es pintarse en la espalda: “Soy puta y abortera”, es ahora, cuando no hay clases, es ofrecerse a ayudar a los chicos en los colegios, en los comedores. La Cámpora cree que el bardo y el escrache es militar. No, eso es bardo y escrache. Es la porquería en la que transformaron al país. Si eran militantes en Cuba iba el Che Guevara, al que ellos quieren tanto, a cortar caña con el machete y con la gente. Yo todavía no vi a ninguno con una pala. Necesitan 60% de pobres para perpetuarse en el poder. ¿Los vamos a dejar? Ya tienen un 42% en un año y medio.

Ping pong político

—El papa Francisco

—Si a pesar del Papa creés en Dios es porque tenés fe.

—Alberto Fernández

—En el peor lugar, en el peor momento.

—Cristina Kirchner

—La verdad, detestable.

—Máximo Kirchner

—Ni me va ni me viene.

—Axel Kicillof

—Un hijo de Cristina Kirchner.

—Carla Vizzotti

—No está a la altura de las circunstancias, ni para la Sabin Oral.

—Wado de Pedro

—Y, como todos los mentores de estos monstruos, un gran mentor de la oscuridad, pero no es una mala persona. Con él me sentaría a hablar.

—Sergio Massa

—Tiene mucho futuro si cambia muchas cosas. Pero tiene que volver al peronismo, salir de ahí también.

—Mauricio Macri

—Tuvo la pelota en el arco y no la pateó. Mauricio Macri podría haber sido Maradona, pero en el equipo tenía a Marcos Peña, al ecuatoriano este que tenía, y un grupo de exalumnos del colegio a donde iba que le arruinaron el partido. Puede tener una nueva posibilidad, pero tiene que aprender a escuchar a los que no sabemos nada.

—Horacio Rodríguez Larreta

—Bueno, viste esas cosas que son inmaculadas. Yo no lo admiro, pero las cosas las hizo bien. Es el gerente que me gustaría tener en mi empresa.

—Elisa Carrió

—Como toda persona de lucha a veces en el medio del fragor del combate, el rebote de la espada mata a un amigo. Pero combate. A mí me parece una luchadora y le tenemos que agradecer a ella el hecho de que hoy podamos hablar todos los periodistas.

—Santiago Cafiero

—Si hubiese sido petiso y narigón no estaba como jefe de Gabinete. Está porque les gustan los rulos, los ojos, es simpático y el apellido. Pero no está a la altura intelectual de la función que está cumpliendo, como muchos de este gobierno.

—María Eugenia Vidal

—Yo creo que mucho ruido y pocas nueces. A María Eugenia la vieron muy superior a lo que dio. No es mala, pero tampoco es una mujer mágica.

—Juan Grabois

—Un oportunista, un sinvergüenza que vive de los pobres.

—Argentina 2021

—Primero es el COVID, que no te da elecciones primarias, ni secundarias, ni PASO, votás una vez y te mata. Pero hay que tratar de salir de esto y tener las vacunas para toda la gente. Ya con el COVID es un año de merda. Si Alberto trata de no empeorarlo, porque hace todo lo posible para empiojártelo, podemos llegar a tener un año malo. Hasta ahora viene un año peor que el anterior. Espero que lo mejoremos porque yo también vivo acá.

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