Por primera vez en sus seis años de gestión, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, preside la inauguración del año legislativo de la Ciudad de Buenos Aires de manera virtual desde su casa.
Si bien se especulaba con que Larreta iba a estar presente en el recinto para dar inicio a las sesiones ordinarias, a pesar de haber vuelto de Brasil este domingo, finalmente decidió aislarse 10 días y seguir trabajando de manera remota.
Es que antes de viajar a Buzios con su familia, el jefe de Gobierno había consultado con especialistas sobre si debía o no realizar la cuarentena al regresar del exterior ya que había contraído coronavirus hacía menos de 60 días y justo este domingo vencía la DISPO; y se interpretó que no era necesario.
Pero con la extensión del distanciamiento social hasta el 12 de marzo, anunciada por el gobierno nacional, finalmente Larreta decidió acatar la normativa vigente y así lo explicó durante su exposición ante legisladores oficialistas y de la oposición..
“Antes de viajar, consulté con los especialistas respecto de la cuarentena que debía o no hacer al regreso. Como yo ya había sido diagnosticado positivo de coronavirus hace menos de 60 días, y como el 28 de febrero se vencían los términos de la Decisión Administrativa nacional, se interpretaba que no debía hacerla”, señaló al iniciar su discurso.
Pero luego contó que antes de volver al país, realizó una nueva consulta. “Si bien por mi condición de haber dado positivo de Covid hace menos de 60 días podría interpretarse que no es necesario realizar la cuarentena, con la renovación por 12 días de la Decisión Administrativa nacional efectuada ayer domingo que establece el cumplimiento de la cuarentena al llegar de un viaje del exterior, voy a cumplir con la norma en su interpretación más restrictiva”, remarcó para ponerle fin a las críticas que habían despertado sus dichos iniciales.
Y concluyó: “Es lo más prudente, responsable y lo que voy a hacer es permanecer aislado por 10 días. Voy a trabajar desde mi casa y a seguir con mi agenda habitual en forma remota. Es por eso que estoy dando inicio a las sesiones ordinarias desde mi domicilio”.

El mandatario porteño había viajado el martes pasado junto a su familia hacia la ciudad brasileña de Buzios, para regresar este domingo, tal como estaba previsto, en un vuelo privado que aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza. Se tomó unos días de descanso en un viaje que, según pudo saber Infobae, organizó Augusto Rodríguez Larreta, uno de sus hermanos.
Larreta había partido desde Buenos Aires el martes último y, en la solicitud de regreso al país, elevó a las autoridades nacionales un permiso que le fue otorgado para aterrizar en un vuelo privado desde Montevideo, Uruguay, junto a otras tres personas que no fueron identificadas.
Para la autorización del viaje -que reveló en su cuenta de Twitter el periodista Iván Schargrodsky-, debido a la pandemia, intervinieron funcionarios del ámbito del Transporte, Salud y Turismo.
En enero, Rodríguez Larreta había pasado unos días en la Costa Atlántica, más precisamente en Cariló, pero en esa oportunidad había combinado vida familiar con gestión y actividades políticas.
En ese momento se instaló junto a sus hijas en el hotel Apart Sul Mare de esa localidad bonaerense. El jefe de Gobierno porteño había alquilado un duplex cerca de la playa y en uno contiguo se instaló uno de sus hermanos.
Aunque fueron días en los que primó el descanso, en su paso por Cariló Rodríguez Larreta se reunió con el intendente de Pinamar, Martín Yeza. Unos días después, el diputado nacional Cristian Ritondo fue anfitrión de un asado que se realizó en esa misma ciudad balnearia.
Al poco tiempo de volver de la costa, el jefe de Gobierno porteño presentó algunos síntomas de coronavirus y un hisopado posterior confirmó que se había contagiado.
“En el fin de semana largo de Año Nuevo, me fui a la Costa con mis hijas y nos contagiamos todos de COVID-19″, recordó Larreta, quien contó que tuvieron que suspender sus planes de tomarse la segunda semana de enero para reponerse.
“Recién pudimos coordinar unas vacaciones para los últimos días de febrero porque después mi hija empieza la facultad. Este año más que nunca necesitaba unos días con ellas. Esos fueron los cinco días que estuvimos afuera”, explicó.
Según señaló el mandatario porteño, “fue por lejos el año más duro de mi vida”, ya que tuvo “la dificilísima responsabilidad de enfrentar algo completamente desconocido y devastador como la pandemia”. Y desde lo personal, dijo que “fue un año de mucho dolor para mí y para mi familia” pero sin dar mayores detalles.
Seguí leyendo:
Últimas Noticias
El Congreso que viene: Milei anunció que este año presentará 90 paquetes de reformas estructurales
El Presidente adelantó que cada Ministerio ya trabaja en sus propios proyectos. “Constituirán nueve meses ininterrumpidos de reformas que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”, dijo

Milei adelantó la campaña del 2027 y volvió a polarizar con el kirchnerismo de cara a los desafíos en el Congreso
Durante la apertura de las sesiones ordinarias, el Presidente interrumpió en varias ocasiones su discurso para enfrentar a los diputados y senadores que responden a CFK. Acusó a este sector de “golpista” y habló nuevamente de un “riesgo kuka” en la economía
Javier Milei lanzó guiños a las alianzas legislativas y destacó la composición “reformista” del Congreso
Ante la mirada atenta de un puñado de gobernadores y bloques aliados, el mandatario celebró “la fuerza” en ámbas cámaras para la sanción de los proyectos enviados y pidió legislar “a la altura de la grandeza argentina”

Milei subió al ring a sus rivales: acusó una conspiración interna y atacó al kirchnerismo y a los empresarios
El Presidente aseguró que durante varios momentos del año pasado hubo movimientos “golpistas” de parte de sectores políticos y del empresariado. En Casa Rosada aseguran que una de las indirectas fue para Victoria Villarruel

El cruce entre el Gordo Dan y Bregman y la reacción del kirchnerismo a los dardos de Milei: todo lo que no se vio de la Asamblea Legislativa
La jornada estuvo signada por cánticos de las gradas, desplantes entre legisladores y un discurso presidencial cargado de adjetivos contra el peronismo y los sectores de la oposición


