Juan Grabois: “Hay que romper pactos de poder para darle un pedacito de tierra a la gente”

El dirigente social reclamó mayor intervención del Gobierno frente a la crisis económica y social. Habló de “un Estado estupidizado” y del riesgo de la gobernabilidad ante un escenario de ajuste: “La mecha es corta”

Juan Grabois, referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP)
Juan Grabois, referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP)

Juan Grabois apoya al Gobierno del Frente de Todos, pero no forma parte. Él mismo define su rol como el de “exigir, molestar, tirar la oreja” al Poder Ejecutivo y a “otros poderes”. Desde hace tiempo su agenda de lucha consiste en el acceso a la vivienda digna para los sectores más vulnerables bajo el lema “Techo, Tierra y Trabajo”. Siempre polémico, advierte que “la mecha es corta” frente a la crisis económica y social. y le plantea a Alberto Fernández que debe “romper pactos de poder, para darle un pedacito de tierra a la gente”.

El referente de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) insiste que habrá numerosas tomas de tierras si desde el Estado no se brinda herramientas de acceso a la vivienda, y ejemplifica: “Si en un casa de dos por dos, son ocho, no entra más gente, o dos se van a la calle o se van a tomar un terreno”. “No hay otra opción, pasa igual por más que me parezca que no es ético”, expresó en diálogo con Rolando Graña por A24.

“¿Tan tremendo es expropiar y pagarle al propietario?”, se preguntó. Ante el planteo de la inacción del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, que le costó el puesto a María Eugenia Bielsa, Grabois respondió: “¿No me escuchaste patalear porque el Ministerio no hizo nada?”. Y agregó que funcionarios que responden a él abandonaron esa cartera “y se fueron a Desarrollo Social porque no podían trabajar”.

Hay funcionarios que responden al dirigente del MTE en distintas áreas del Estado, sin embargo él se mantiene al margen: “Yo elegí no ser diputado ni funcionario para venir con libertad a plantear y criticar esté quien esté”. En ese sentido cuestionó que “hoy no tenemos un proyecto de país” y que para resolver la actual situación “hay que tocar intereses”.

“No elegimos vivir en un país donde tenemos que organizar comedores y cooperativas de cartoneros”, resumió sobre los dirigentes sociales, responsabilizando a la herencia de la vieja política. No obstante, agregó que “no es el turno de gobernar de mi generación”.

“Lo nuestro es un acompañamiento crítico, hubo cambios y cosas que son mejores que con Macri, pero no es lo que nosotros aspiramos, me puse contento con lo de Vicentin pero cuando se fue para atrás te pones mal”, analizó y consideró que el Frente de Todos “es una coalición con contradicciones”.

Si bien razonó que los problemas del país “no se resuelven de un día para el otro”, advirtió que “el Estado está estupidizado”: “Los intendentes no tienen equipos técnicos para hacer proyectos ejecutivos de obras, el Estado está totalmente degradado en sus capacidades técnicas”. Y lamentó que “el tiempo nunca va a alcanzar porque el acumulado de 4.500 barrios populares es el 12% de la población argentina”. En ese sentido, enfatizó: “Hay que romper pactos de poder para darle un pedacito de tierra a la gente”.

“Acá hay que hacer un cambio de naturaleza revolucionaria, no reformista, y comprender que si no hay un sistema mixto entre el Estado, los privados, la economía popular, de manera planificada y poniendo las prioridades donde hay que ponerlas, esto colapsa”, explayó.

Grabois remarcó que tiene “muy buen diálogo con el Gobierno”, pero insistió sobre las limitaciones de “un Estado desguazado”. “Se gasta más guita de la que se tenía que gastar y el gasto es ineficiente, tendría que haber más gasto público eficiente”, analizó. A la vez advirtió sobre el riesgo de la gobernabilidad: “Tic, tac, pasa el tiempo y la mecha es corta, si viene el ajuste, peor que esto, no hay gobernabilidad en la Argentina”.

El dirigente de la CTEP también cuestionó a “algunos que quieren vivir como en Suecia, pero no pagan los impuestos que se pagan en Suecia”: “A la riqueza se le puso un impuestito y fue tremendo escándalo”.

“La transformación fundamental implica una reforma constitucional”, planteó y fijó como prioridad “sacar a la Capital Federal de la Ciudad de Buenos Aires” y mudarla al norte del país. “Con los factores de poder no se negocia tomando el a las five o´clock, las mesas de diálogo no sirven para nada”, definió.

Pese al contexto crítico en el que se encuentra la Argentina, afirmó que prefiere “un millón de veces a Alberto que a Macri”, pero advirtió que su cercanía con el Gobierno se verá condicionada si la actual gestión encara “una política de ajuste y de concentración de la riqueza”. El límite: “La negociación con el FMI será un punto de inflexión para nosotros”.

En otro fragmento de la entrevista, enalteció el rol de las organizaciones sociales: “Nos hacemos cargo de lo que no se hace cargo nadie, somos la última barrera antes del narcotráfico”. “Los que están preocupados por la inseguridad nos tendrían que hacer un monumento”, consideró y explicó que de lo contrario la situación sería como en las favelas de Brasil. “Hacemos lo que podemos, no quiero que nuestra organización reparta mercadería, es una mierda, es un retroceso tremendo”, continuó y recordó que “con los Kirchner se cerraron comedores y se abrieron cooperativas de trabajo”. Estos locales “se volvieron a usar para comer después del 2015″. En ese sentido, si bien destacó que con el kirchnerismo “la pobreza bajó del 50 al 25 por ciento”, el propio Gobierno “llegó a un límite en el que tenía que reformar sus propias políticas”, concluyó.

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