
Alberto Fernández recibió a Hugo Moyano en la Casa Rosada. Imprevistamente, este martes al mediodía se produjo el encuentro mediante el cual el líder del Sindicato de Camioneros volvió a salir del aislamiento que mantiene en su departamento de Barracas, que rompió el 23 de agosto pasado para almorzar con el Presidente en la Quinta de Olivos, en un contacto muy criticado porque no hubo barbijos ni distancia social.
Durante poco más de dos horas, el sindicalista habló a solas con el primer mandatario de sus intenciones de convocar a una movilización para el 17 de octubre, pero no de manera virtual como está organizando la CGT junto con el Gobierno: la idea del moyanismo y de sectores cercanos al kirchnerismo como la Corriente Federal, que lidera el bancario Sergio Palazzo, es convocar a sus militantes para un acto que podría realizarse en la avenida 9 de Julio.
La primera reacción del Presidente es la que viene sosteniendo desde que comenzó la cuarentena: “No acepto movilizaciones presenciales”. Aun así, Moyano quedó en volver a hablar con sus colegas a partir de la negativa de Alberto Fernández. ¿Harán una caravana de autos y camiones por toda la Ciudad de Buenos Aires? Sería la variante que podrían decidir tras la postura presidencial. Lo único cierto es que los sectores que promueven el acto paralelo por el Día de la Lealtad son rivales de la cúpula de la CGT y no se resignan a dejar la celebración del 17 de octubre en sus manos.

De todas formas, el acto del sábado próximo fue una iniciativa de la CGT, pero está siendo organizado junto con el Gobierno y con otros sectores del Frente de Todos como el kirchnerismo, el massismo y los movimientos sociales. De allí surgió la idea de realizar una celebración virtual, que respete la prohibición de movilizarse de manera presencial que predica con insistencia el oficialismo.
El cotitular de la CGT Héctor Daer (Sanidad) y el secretario adjunto de la central obrera, Andrés Rodríguez (UPCN), se comunicaron con Moyano para invitarlo formalmente al acto, que tendrá lugar en la sede cegetista de Azopardo 802, adonde sólo concurrirán 25 personas, entre ellos Alberto Fernández, que será, hasta ahora, el único orador previsto por los organizadores.
¿Qué respondió el líder camionero? Que no podía ir porque estaba aislado en su departamento para no contagiarse de coronavirus y que prácticamente no salía nunca. Al parecer, Moyano sí rompió su aislamiento tan estricto para encontrarse en dos oportunidades con el primer mandatario.
Para los sectores sindicales cercanos al kirchnerismo, Alberto Fernández ya se definió en la interna gremial por la coalición que conduce la CGT, integrada por “los Gordos”, como Daer y Armando Cavalieri (Comercio) y los “independientes” (Rodríguez, Gerardo Martínez (UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), y una demostración de ello es justamente que aceptó la invitación para ir al acto del sábado próximo, un gesto que fortalece políticamente a la cúpula cegetista.

Otro dato sugestivo fue la decisión del Ministerio de Trabajo, conducido por Claudio Moroni, uno de los funcionarios de mayor confianza de Alberto Fernández, de incluir a la CGT entre las organizaciones sindicales que serán beneficiadas por la prórroga del mandato hasta dentro de un año, con lo cual postergó una dura pelea que se iba a dar en la central obrera en marzo de 2021.
Hasta el momento, se perfilan dos grandes candidatos para conducir la futura CGT: Daer, que representa a la misma coalición que maneja hoy la central obrera, y Pablo Moyano, que agrupa a quienes piden una renovación cegetista sin los líderes que están allí actualmente.
Por eso los gestos presidenciales tuvieron un efecto demoledor en la interna del sindicalismo. Hasta ahora, Alberto Fernández fue emitiendo señales favorables hacia uno y otro sector, sin definirse por ninguno. Así como privilegió a la CGT como interlocutor oficial del Gobierno (sobre todo a través de Daer), el Presidente calificó de “dirigente ejemplar” a Hugo Moyano y lo recibió, junto con su familia, en Olivos en ese encuentro tan polémico por la falta de barbijos y distancia.
Además del acto de la CGT, Moyano está hablando con el Gobierno sobre la quiebra de la empresa OCA, donde están afiliados sus 6000 empleados, que podría ser comprada dentro por el grupo patagónico Clear, que perteneció a Cristóbal López hasta 2011 y que sería la única compañía que cumplió con los requisitos para participar del trámite judicial de la adquisición.
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