Daniel Santanna manejó los hilos de la Aduana durante la gestión de Ricardo Echegaray. Ningún negocio -legal o ilegal- se le pasaba. Pero hasta ahora nunca había sentido el rigor de la Justicia. El juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky acaba de procesarlo como uno de los líderes de una asociación ilícita dedicada al contrabando de mercadería de origen chino. Y le dictó un embargo inédito de $ 5.480.344.723. También fueron procesados Edgardo Paolucci y Eduardo Bernardi, otros dos jerarcas de ese organismo que ya fueron condenados por la “mafia de las mudanzas”. La extensa resolución, a la que tuvo acceso Infobae, incluye más de 40 empleados de diferentes sectores de la Aduana.

La maniobra consistía en falsificar la documentación oficial, declarando otras mercaderías que pagan menos impuestos o adulterando el peso del cargamento. También se utilizaban empresas fantasma para ocultar a los verdaderos importadores. Nada era posible sin la participación de los funcionarios aduaneros.

El control aduanero estaba coordinadamente afectado con la connivencia de diversos agentes públicos que debían intervenir en distintos aspectos de una operación de importación. Es decir, los acuerdos ilícitos no se reducían a una dependencia puntual y específica de la Aduana, sino que comprendían a un número considerable de verificadores de Aduana, a guardas aduaneros, a agentes pertenecientes a equipos de trabajo destinados a redoblar el control por oposición, a funcionarios de divisiones diversas como es el caso de los pertenecientes a valoración aduanera o de prohibiciones aduaneras”, dice la resolución.

Santanna ingresó a la Aduana a comienzos de la década del ’80 y fue escalando posiciones hasta ser nombrado subdirector de Operaciones Aduaneras Metropolitanas. Durante la gestión de Echegaray, era el hombre fuerte en el Puerto de Buenos Aires.

Según declaro él mismo en un expediente judicial que tramita en Comodoro Py, tenía (¿o tiene?) una amistad con el espía Jaime Stiuso. Además estableció un vínculo fuerte con el gremio del personal aduanero (SUPARA).

Luego de la asunción de Mauricio Macri como presidente y de la salida de Echegaray de la AFIP, Santanna se refugió en el Senado como “asesor” de Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador de Salta. Pese al avance de las causas, actualmente sigue en la Aduana, confirmaron voceros de la AFIP ante una consulta de este medio.

Además de la “Mafia de la Aduana”, Santanna está involucrado en la filtración de las imágenes del fiscal Alberto Nisman en el aeropuerto de Ezeiza. De hecho, un ex empleado aduanero, Gonzalo Horacio Tzareff, reconoció ante la Justicia que grabó las imágenes por pedido de Santanna, que a su vez había recibido órdenes de Ricardo Echegaray.

También fue investigado por el tráfico de cocaína en un vuelo de Southern Winds, pero en ese caso terminó sobreseído. El fallo también lo firmó el juez Aguinsky.

La investigación contra los máximos funcionarios de la Aduana es parte de un complejo entramado de causas judiciales conocido como la “Mafia de la Aduana”. Este expediente en particular comenzó en 2016 por una denuncia de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) y del ex titular de la Aduana, Juan José Gómez Centurión.

Se analizaron más de 500 operaciones de comercio exterior y se detectó que los registros de importación de nuestro país no coincidían con las estadísticas de exportación que llegaban desde China. Había diferencias notorias en la balanza comercial.

Un ejemplo. En el capítulo 9.602 (“materiales vegetales o minerales para tallar, trabajadas, y manufacturadas de estas materias”) se detectó una diferencia de un 38.400% para el año 2014. “Mientras desde China se dice haber exportado 3.000 toneladas de aquella mercadería, en la República Argentina se dice haber importado 1.155.000 toneladas”, destaca el fallo.

Otro ejemplo similar ocurrió con el rubro textil, un producto sensible por su carga arancelaria: “Durante el año 2014 desde China se dice haber exportado a la Argentina 9.160.000 toneladas, mientras en la Argentina se declaran 1.175.000 toneladas importadas desde aquel país; en el año 2015 desde China se dice haber exportado a la Argentina 10.844.000 de toneladas, mientras que en la Argentina se dice haber importado 1.806.000 toneladas de ese material desde China”.

El juez Aguinsky (el de la izquierda) lleva adelante diferentes causas sobre la Mafia de la Aduana.
El juez Aguinsky (el de la izquierda) lleva adelante diferentes causas sobre la Mafia de la Aduana.

Cuando declaró en indagatoria, Santanna intentó desmarcarse de las maniobras investigadas: “Jamás tuve ningún tipo de vinculación ni injerencia alguna, mediata o inmediata, con las operaciones que resultan objeto de investigación; no conozco y nunca mantuve trato, reunión o conversación alguna con Alejandro, Miguel y Diego Paolantonio, ni con el resto de las sociedades comerciales que figuran en los despachos respectivos, ni con sus administradores y/o representantes legales. No conocí y no tuve trato con ninguno de los despachantes de aduana identificados en el dictamen fiscal, ni con los representantes de los depósitos fiscales Terminal Carga Tigre y Carestiba”.

Algo similar plantearon Paolucci y Bernardi. Pero el juez llegó a la conclusión de que los tres funcionarios de la Aduana estaban al tanto de la maniobra y eligieron a dedo a los verificadores que integraban la banda. De hecho, sobre un total de 532 operaciones, en 325 casos hubo cambio de verificador, un 61% de los despachos.

“La magnitud del plan criminal, el pronóstico “nada azaroso” de la intensidad del control aduanero a ejecutarse, y el círculo cerrado y finito de agentes aduaneros que podían ser designados para intervenir en la verificación, conduce a considerar seriamente la existencia posible de un acuerdo centralizado y previo con las escalas superiores a cargo de la dirección de los cuerpos operativos de la Aduana, para brindar el amparo o la protección suficientes para que los ilícitos ocurran sin obstáculos, dentro del control piramidal ejercido en su estructura”, concluyó Aguinsky.

En el caso de Bernardi -a quien le secuestraron 500.000 dólares en su departamento durante un allanamiento en otra causa- el juez también evaluó el resultado de un entrecruzamiento telefónico que demostró que tenía llamados con varios integrantes de la banda y hasta con la familia Paolantonio.

Sobre Santanna, el juez concluyó que “no pudo razonablemente haber sido ajeno a la circunstancia de que quienes ejercieron el cargo de Directores de la Aduana de Buenos Aires estaban vinculados a una operación delictiva de la magnitud como la que se investiga en autos”.

Santana seguirá libre porque el procesamiento es sin prisión preventiva.

Además de los tres funcionarios, el juez procesó a más de 40 empleados aduaneros que desfilaron por Tribunales en los últimos meses. Ninguno se quebró.

Aguinsky también dictó la falta de mérito de Guillermo Michel y Carlos Sánchez, que ocuparon cargos relevantes durante la gestión de Echegaray al frente de la AFIP.

El fallo termina con una reflexión sobre la corrupción enquistada en la Aduana en las últimas décadas y propone la implementación, desde el Estado, de “registros fílmicos en cada operación aduanera donde intervenga un representante estatal” y que cada contenedor tenga un “historial documentado en imágenes”.

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