La multitudinaria marcha de apoyo al Gobierno nacional que se dio hoy en diferentes puntos del país resultó ser para Mauricio Macri un punto de inflexión después de la derrota en las PASO y el inicio de la "batalla real hacia octubre", tal como lo definieron en la Casa Rosada.

Aquella frase de Macri arengando a la multitiud desde el balcón con el repiqueteo del "lo vamos a dar vuelta, lo vamos a hacer" fue la síntesis del clima de euforia que se vivió puertas adentro del Gobierno.

Ni siquiera los ministros, secretarios de Estado y tampoco el propio Presidente esperaban una reacción popular tan amplia como la que se vio hoy en las calles y que desbordó las expectativas de todo el elenco de Juntos por el Cambio.

Para el Gobierno la muestra de respaldo en las calles fue como resucitar políticamente después de la derrota de las PASO, respirar aire puro tras el cimbronazo económico de los últimos dias, dejar atrás la incertidumbre que hubo con las medidas anunciadas y sumar fuerzas para dar pelea a un Frente de Todos liderado por Alberto Fernández que con 17 puntos de ventaja en las PASO ya casi se ve instalado en la Casa Rosada.

"Este respaldo a la República, a los valores de las instituciones democráticas y a la lucha contra la corrupción es el mensaje que esperábamos de la gente y que nos da mucha fuerza para pensar que todo lo que hicimos no fue en vano", expresó a Infobae el ministro de Justicia, Germán Garavano.

En la Casa Rosada no podían creer lo que se estaba viendo en las calles esta tarde. Y creen que el tiempo posterior a las PASO sirvió para reorganizarse internamente y para que a partir de esta marcha se inicie la campaña real y "la batalla verdadera" de cara a octubre. El "no todo está perdido", fue la frase que más resonó en los pasillos de la Casa Rosada y en los WhatsApp de los ministros y funcionarios de todos los niveles. Las marchas de apoyo a Macri en todo el país impulsan a los armadores de campaña a lanzar desde ahora la dura pelea hasta el 27 de octubre con la mira puesta en un balotaje.

"Estamos conmovidos por la muestra de apoyo de la gente y esto fue una muestra de pedido de la gente al propio Presidente para que se ponga al frente de esta patriada", expresó a Infobae una eufórica ministra de Seguridad Patricia Bullrich.

(Thomas Khazki)
(Thomas Khazki)

Un ministro que acompañó a Macri al acto de Santa Fe por los 25 años de la reforma constitucional a la mañana comentó que el Presidente esperaba una movilización "simple y menor". Pero nunca se imaginó semejante apoyo en las calles y mucho menos en el interior del país.

El chat que comparten los ministros ardía minuto a minuto en la tarde a medida que iban creciendo las marchas de apoyo en todo el país. Tal fue el nivel de sorpresa que generó en el gabinete nacional que la ministra de Seguridad Patricia Bullrich ni siquiera había previsto un gran operativo de control policial en la Plaza de Mayo.

Muchos en el Gobierno se preguntaban cuántos habían ido a la Plaza de Mayo. Se especuló con unas 100.000 o hasta 150.000 personas. Pero la Policía Federal no dio cifras ni datos de la cantidad de gente. Es probable que nunca lo dé porque Bullrich no quiso mezclar el apoyo espontáneo de la gente con una movilización del Gobierno.

El Gobierno protagonizó lo vivido como "un golazo". Asi lo graficó un secretario de Estado que estaba cerca de Macri en el balcón de la Casa Rosada. Ahora vendrá el partido de fondo, la batalla decisiva que se empieza a jugar a partir esta muestra callejera de cara a octubre. Fue la expresión más clara también de que en adelante habrá "un Presidente real y no uno de transición", como les instó el propio Macri a sus ministros hace una semana atrás cuando nadie parecía tener esperanzas y el kirchnerismo acorraló a Cambiemos con una dura victoria en las PASO.

Desde el gobierno se proyectaban anoche un antes y un después de esta marcha de apoyo. Es el aire que Macri necesitaba para ratificar su mensaje de optimismo en medio de tanta incertidumbre.

Seguí leyendo: