Además de disponer arrestos, expulsiones del país, compras de armas y millonarios contratos para mejorar su imagen en el exterior, la última dictadura militar utilizó decretos secretos para prohibir la circulación de libros en el país.

Fue el caso de la novela "Mascaró. El cazador americano", de Haroldo Conti, quien había sido galardonado en 1975 con el Premio Casa de las Américas por esa obra.

Publicado por la Editorial Crisis en 1975, su venta y circulación fue prohibida un año después de que Conti hubiera sido secuestrado y desaparecido a manos de un grupo de tareas del Batallón 601 del Ejército debido a su militancia en el PRT, una agrupación de tendencia marxista leninista.

El decreto secreto S 1628, dictado el 3 de junio de 1977, ordenaba también a la Policía Federal el secuestro de los ejemplares. ¿El motivo? La obra "pone de manifiesto por su contenido e intencionalidad, tendencias disociantes y metodologías de reclutamiento para la acción de la subversión armada".

Para la Junta Militar encabezada por Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, su difusión "contribuye de modo indubitable a agravar las condiciones que dieron lugar a la implantación del estado de sitio".

Los dictadores buscaron darle "legalidad" a la medida, amparándose en ese artículo 23 de la Constitución Nacional que suspendía las garantías constitucionales durante la vigencia del estado de sitio. En ese contexto, argumentaron que el secuestro de una publicación se encontraba "dentro de las facultades privativas del Poder Ejecutivo Nacional" acordadas en ese artículo.

Prevenir "conflictos ideológicos-raciales"

Cuatro meses antes, el decreto S 258  prohibía la distribución, venta y circulación de las publicaciones "pertenecientes a la editorial clandestina Editorial Odal" y ordenaba el secuestro de sus ejemplares, a fin de "preservar en todo momento el orden y la seguridad públicos, impidiendo todas aquellas actividades que puedan alterarlas".

De acuerdo a los considerandos del decreto fechado el 31 de enero de 1977, firmado por Videla y el entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy, "dicha literatura en modo alguno coincide con el sentir nacional"y "la publicación de temas que permitan la proliferación de conflictos ideológicos-raciales no contribuyen al logro de los objetivos básicos fijados en el acta para el proceso de reorganización Nacional".

"Adoctrinamiento y captación ideológica"

Dos días después, el decreto secreto S 268 prohibía la distribución, venta y circulación de publicaciones de varios autores destacados de la Editorial Siglo XXI, fundada en México y una de las principales de Iberoamérica.

"Que el análisis de las publicaciones (…) demuestra en forma indubitable tendencias disociadoras, toda vez que atacan la estructura del Estado o de una de sus instituciones, considerando la necesidad de su cambio por vías inaceptables. Que esta actitud reviste sin lugar a dudas el propósito de adoctrinamiento y captación ideológica, propia del accionar subversivo", puede leerse en los considerandos del decreto firmado por Videla el 2 de febrero de 1977.

Una de ellas era "Gramsci y la revolución de Occidente" de María Antonieta Macciochi, periodista italiana, integrante del Partido Radical y diputada electa por el Partido Comunista.

Otra de las obras prohibidas en ese decreto secreto fue "Tribunal Russell. Sesiones de Estocolmo", que recogía los los testimonios que recabó ese Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra que analizó la intervención norteamericana en Vietnam.

También "Sociología de la Explotación", del abogado y sociólogo mexicano Pablo González Casanova, fue considerado por los dictadores como un texto que atentaba "contra el orden y la seguridad públicos".

"Estudio sobre los orígenes del peronismo", un clásico de la sociología y la ciencia política argentina, de Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero, fue otro de los libros de Editorial Siglo XXI prohibidos por los militares en ese decreto, y sus ejemplares secuestrados.

"El Poder Negro", de Stokely Carmichael, político nacido en Trinidad y Tobago que se convirtió en un destacado dirigente del movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana en los Estados Unidos, también fue incluido entre los libros que el decreto ordenaba sacar de circulación y secuestrar.

"El Mayo Francés o el Comunismo Utópico", del sociólogo francés  Alain Touraine; y "Lógica Formal y Lógica Dialéctica", de su colega y compatriota de orientación marxista Henri Lefevre, completaban la lista de textos prohibidos en esa norma secretas de principios de 1977.

"Malignidad intrínseca"

La censura militar mantenida bajo secreto también alcanzó a "Los Dignos", de Juan Carlos Arbuco. El decreto S 3.128 del 7 diciembre 1979 prohibió la circulación de ese texto, editado en 1973 por Latina Sud Editores.

Para el gobierno militar,"la difusión de obras de esta naturaleza contribuye de un modo directo a crear, expandir y agravar las causas que determinaron la declaración del estado de sitio".

Para la Junta Militar "dicha obra promueve la incorporación activa de individuos a organizaciones terroristas, mediante un planteo ético aviesamente falso. Que a la malignidad intrínseca de esa propuesta, el citado libro adiciona argumentos que incurren en la distorsión de las instituciones y la destrucción de valores tutelares de la sociedad argentina, con el obvio propósito de justificar la violencia y el caos".

"Conductas atentatorias contra la armonía"

Igual suerte corrió "El Marxismo Leninismo doctrina viva y eficiente", de editorial Testimonios, de Boris Ponomariov, político e historiador soviético, miembro de la Secretaría del Partido Comunista de la ex URSS (PCUS).

En el decreto S 433 del 25 febrero de 1980, se argumentó que esa obra del ideólogo soviético "demuestra claramente por el contenido e intencionalidad una actitud disociadora, tendiente a provocar conductas atentatorias a la armonía de las relaciones sociales, donde se demuestra claramente la afirmación de postulados marxistas, lesivos para las instituciones fundamentales de la Nación y para el sistema de valores mencionados en el Acta del 24 de marzo de 1976 y en la Constitución Nacional".

Cómo se procesó la información

Estos decretos secretos que prohibieron y dispusieron el secuestro de libros son parte de los 7.114 de las última dictadura que fueron desclasificados a partir de 2013, a lo largo de tres años. Los cinco decretos fueron publicados en el Boletín Oficial del 16 de julio de 2013.

El total de decretos desclasificados suman 9.037 y se extienden de 1957 a 2003. Se encuentran publicados en 26 PDFs, alojados en el sitio web del Boletín Oficial.

La Unidad de Datos de Infobae  procedió a la descarga completa de los mismos, incluidos los 354 documentos anexos. Tras la apertura de datos, los documentos se subieron a la plataforma Document Cloud (ver aquí), que permite acceder a ellos en formato texto. Luego se automatizó el conteo de decretos para la serie temporal (consultar en este enlace) y se relevaron patrones de repetición, a través de distintas variables que se pusieron bajo estudio. Es la primera vez que se analizan en su totalidad.

Seguí leyendo