Ardissone, detenido, se tapa el rostro (foto Maximiliano Luna)
Ardissone, detenido, se tapa el rostro (foto Maximiliano Luna)

El empresario Norberto Domingo Santiago Ardissone, integrante del directorio de la compañía Contreras Hermanos, quedó detenido este martes luego de declarar en indagatoria ante el juez federal Claudio Bonadio.

El ejecutivo había sido citado por un desprendimiento de la causa de los cuadernos de la corrupción, que investiga la cartelización de la obra pública. En este mismo expediente, el magistrado adoptó ayer una medida procesar similar sobre Osvaldo Acosta -uno de los dueños de Electroingeniería– y Gustavo Dalla Tea -presidente de Supercemento SAIC-.

Ardissone declaró y luego quedó detenido (foto Maximiliano Luna)
Ardissone declaró y luego quedó detenido (foto Maximiliano Luna)

No es la primera vez que la constructora Contreras Hermanos queda involucrada en una causa de corrupción. Meses atrás, la firma había sido investigada por el presunto pago de coimas en Brasil en el marco del Lava Jato.

Según publicó la revista Noticias en 2017, Ardissone llegó al directorio de la empresa por decisión de su esposa, Alicia Contreras, una de las hermanas que controlan el paquete accionario mayoritario.

El juez Bonadio ordenó detener a Ardissone (Maximiliano Luna)
El juez Bonadio ordenó detener a Ardissone (Maximiliano Luna)

Bonadio inició ayer una ronda de indagatorias a ex funcionarios kirchneristas y a integrantes de casi todas las empresas que realizaron obra pública civil entre 2002 y 2015.

Carlos Wagner, quien fue detenido al comienzo de la causa de los cuadernos, fue quien se declaró culpable de haber organizado la cartelización de la obra pública durante el kirchnerismo. Había sido presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) y confesó haber armado un sistema para pagar coimas por las obras públicas que no eran sometidas a procesos de licitación sino que las propias empresas decidían los ganadores de los millonarios contratos. Involucró en ese esquema de negocios oscuros al ex ministro de Planificación Julio De Vido, quien negó la acusación.

Otro arrepentido que dio información fundamental para explicar la cartelización de la obra pública fue el financista Ernesto Clarens. Es que las coimas acordadas por los funcionarios y los empresarios se pagaban en sus oficinas. El financista confesó que cobró dinero en pesos, lo pasó a dólares y lo entregó a Daniel Muñoz, quien fuera secretario privado de Néstor Kirchner. Clarens -citado a indagatoria- también entregó planillas que -según dijo- le dieron en la Dirección Nacional de Vialidad y en las que constaban los ganadores de cada licitación y los porcentajes que cada empresa debía pagar de coimas.

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