Macri estuvo en Mercado Libre con empresarios y funcionarios. (Gustavo Gavotti)
Macri estuvo en Mercado Libre con empresarios y funcionarios. (Gustavo Gavotti)

Nicolás Dujovne salió de la oficina del secretario de Medios, en la planta baja de la Casa Rosada, enfiló hacia la derecha y se paró a mitad del pasillo. Solo y dubitativo, le señalaron que el baño estaba unos pasos más atrás, justo frente a la puerta del despacho en el que trabajaba el discurso que un rato después daría a los medios acreditados. El ministro volvió sobre sus pasos, intentó abrir la puerta del baño que estaba cerrada con llave, manoteó las llaves y entró. Pocos segundos después, volvió a meterse en la reunión a pulir el mensaje.

Para esa hora de la tarde, cerca de las 6 y media, casi no había funcionarios en Casa Rosada. Dujovne había llegado hacía unos minutos desde la quinta de Olivos, donde pasó buena parte del día junto al resto de la plana mayor del Gobierno, en una jornada atravesada por un clima de alta incertidumbre, hermetismo y preocupación que por primera vez se percibió hasta en los despachos más optimistas de la Jefatura de Gabinete.

"Tengo la preocupación de siempre. Que se yo… más temprano, un poco más", aseguró un secretario de Estado que estuvo en la quinta presidencial hasta bien entrada la tarde junto a Marcos Peña, Mario Quintana, el ministro de Hacienda y un puñado de funcionarios.

La información oficial estuvo mucho más resguardada que de costumbre. Es que después del mensaje de 102 segundos de Mauricio Macri a media mañana, y de la reacción de los mercados, que forzaron una devaluación de la moneda récord, el Gobierno entró en un espiral de versiones incesantes.

Incluso funcionarios de la provincia de Buenos Aires que suelen tener acceso diario a la información oficial se mostraron desconcertados y expectantes ante los trascendidos. Y más preocupados que de costumbre.

María Eugenia Vidal, por lo pronto, mandó a todos sus ministros a recorrer municipios de la segunda sección electoral tras la reunión de gabinete en Rojas. "No podemos hacer mucho desde acá. Estamos aguantando cómo podemos", explicó un colaborador de extrema confianza de la gobernadora en medio de la subida del dólar.

La improvisada conferencia de Dujovne, a última hora del día, buscó llevar certidumbre. El ministro incluso reconoció que la volatilidad del mercado fue, en parte, por el mensaje de Macri de temprano. "El no haber dado los detalles (de la revisión del acuerdo con el FMI) inmediatamente puede haber generado alguna incertidumbre", dijo.

Hubo desde el mediodía reproches internos, y silenciados, en torno a la decisión de exponer al Presidente con un discurso corto y sin contenido.

El consuelo, sin embargo, recae ahora sobre la apertura de los mercados de mañana. "Va a llevar unos días", aseguraron cerca de Macri. Si el dólar sigue mañana (por hoy) en su tendencia alcista, ¿el Gobierno podría aceptar modificaciones pedidas por el círculo rojo y vinculadas al esquema de decisiones diseñado por el jefe de Estado? No hay señales, al menos por estas horas, de que eso suceda.

La dirigencia de Cambiemos se debate entre dos sectores: los que creen que el clima de incertidumbre se debe al programa económico, y los que se inclinan por la falta de confianza en la política. Según un intendente bonaerense que tiene acceso frecuente a la intimidad del poder, y que integra el segundo grupo, se debe al esquema de decisiones que armó el propio Macri. Las comparaciones entre el funcionamiento de la gestión en la ciudad de Buenos Aires y la administración actual están cada vez más latentes. El desconcierto es el común denominador por estos días.

Para colmo, el elenco oficial ni siquiera pudo descargarse en el tradicional picado de los miércoles en Olivos. No se suspendió por la suba del dólar: explicaron que fue por el partido de copa entre River y Racing.