En vísperas de que el Senado comience a discutir el proyecto de legalización del aborto, la diputada Elisa Carrió aseguró que el presidente Mauricio Macri decidió promover el debate porque "le dijeron que el 'no' iba a ganar por amplia mayoría y (le comunicaron) una necesidad de debatirlo que no existía".

Para la líder de la Coalición Cívica "hubo un error casi de ingenuidad" al habilitar el debate y fue aún más dura con sus socios de Cambiemos al contar que nadie la había consultado sobre el tema: "¿Por qué no me preguntaron? Hay un pecado de soberbia de algunos dirigentes del PRO por lo menos en la Cámara, de no siquiera preguntarte aunque sea en un pasillo. Yo les hubiera dicho: 'Es un penal sin arquero para el kirchnerismo, La Cámpora se va a hace feminista de un día para el otro. Y así fue".

Carrió justificó su posición en contra "por razones filosóficas", y dijo que lo debatió "con las feministas cuando era atea". Pese a ser crítica del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, remarcó: "Nunca lo pude resolver: lo estudié 40 años y es un dilema. Uno no quiere criminalizar a la mujer joven y por otra parte tiene que estar inscripta en la ley la prohibición cultural".

Propinas y apagar la TV, la receta de Carrió contra la crisis

La líder de la Coalición Cívica y socia fundadora de Cambiemos, se refirió a la situación social tras las turbulencias económicas que atraviesa el país  y reconoció que "hay desesperanza" y "hay impacto sobre salarios".

En ese marco, Carrió realizó una serie de recomendaciones para atravesar lo que el jefe de Gabinete Marcos Peña definió como "una tormenta complicada": "La primera recomendación a la clase media y media alta: dé propinas. Aunque le cueste, haga la changa, hay más de 2 millones o 3 millones de personas que viven de esa changa. A veces nosotros, cuando ajustamos, lo primero que dejamos es de dar propina y eso va cortando un círculo… Me pasó con los cartoneros en Itatí en el 2001… este esfuerzo solidario", explicó.

Representante en el Congreso por la Ciudad de Buenos Aires, la diputada expuso luego su visión sobre lo que consideró un "microclima" porteño: "Hay dos Argentinas: una Argentina corrosiva de la Capital, y del mundo del microclima, de la política, la televisión y los opinadores, con un gran rechazo colectivo en el interior".

Más adelante, profundizó su análisis, y afirmó que ve "un clima hecho a propósito, y un gobierno que está metido en el microclima". "Yo les digo 'chicos, salgamos'. Recién me reía con María Eugenia (Vidal) ¡y me reía con (Luis) Caputo! Les digo: 'Pero escúchenme una cosa, quédense todos tranquilos, si acá hubo desde aceite caliente en 1806, el 25 de mayo de 1810 fue en la Plaza de Mayo… El que no quiera que haya lío en Buenos Aires no tiene que vivir en esta capital. Por una tradición histórica…".

Ante ese microclima de los medios porteños, Carrió recomendó: "Es necesario que crezcan las empresas. Pero apaguen la televisión".

Según su visión, en el interior hay "un gran rechazo: la gente está apagando los televisores. Yo no sé si esto se muestra en los índices pero debe ser así. Porque gente que estaba acostumbrada a ver televisión -estoy hablando de gente que votó a Cambiemos, periodistas, no estoy hablando de kiorchneristas- dice 'no puedo soportar'. ¿Qué no podés soportar? El ruido, lo corrosivo. Yo creo que también: yo no veo, analizo".

Sin embargo, más allá de sus críticas, Carrió se mostró optimista: "Yo ya veo la salida", dijo y afirmó que es "por el lado de las pyme innovadores exportadoras". "Yo estoy trabajando a full y estoy cerca de todos", concluyó.

El misterioso club de los seis

Al referirse al "microclima" porteño, Carrió deslizó una acusación: "Hay muchos intereses. Hay demasiados intereses para mantener una Argentina que dirigen seis. Que se reúnen los seis y deciden cuándo empieza la crisis, a quién van a llamar primero. Son seis: los mismos que la devaluación asimétrica, salvo Amalita que no está. Y Pérez Companc que se retiró en su momento. Son los mismos".