De acuerdo a un estudio, la Argentina, con 77 cm, encabeza el ranking de naciones que aceptan mayor proximidad física con extraños. Esto podría traducirse en que Argentina está entre los países más "toquetones" del mundo.

Esa cercanía muchas veces se traduce en la calidez que se transmite. Pero no todos los argentinos poseen esa virtud, como es el caso del señor Barraza, quien odia a su vecino que lo "toca" permanentemente para demostrarle su cariño y amistad.

Barraza odia a su vecino que lo “toca” permanentemente
Barraza odia a su vecino que lo “toca” permanentemente

Esa obsesión que tiene Barraza lo incapacita para ser más permeable a las nuevas amistades, por lo que cuando su mujer invita a la pareja de vecinos a su casa, el mundo de Barraza se desploma.

En una personalidad así, una mancha involuntaria en la pared, puede desembocar en una reacción fuera de lugar de quién padece esta obsesión, quedando expuesta su falta de empatía. Más aún cuando la trágica mancha se limpia de forma sencilla por estar la pared recubierta con pintura ultralavable, que no deja auréolas y es tres veces más resistente a la abrasión.

La obsesión puede enceguecer, al punto de no ver los buenos sentimientos que ofrecen los demás.