Cómo será la ropa del futuro

Zapatillas que cambian de color, ropa en spray y telas cultivadas. Tres tendencias que irrumpirán en la moda

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La única certeza que se tiene hasta el momento es que la ropa del futuro en nada va a parecerse al cine futurista de los años 30: no se verán monos unisex, ni trajes con materiales extraños e incómodos, ni accesorios aparatosos.

La ropa del futuro –además de estar híper conectada a las señales del cuerpo, del ambiente y de la nube– también será más confortable, sustentable y personalizada. La industria de la moda explora distintas líneas de investigación. Una de ellas es, efectivamente, los "wearables" – prendas que contienen uno o más dispositivos que están siempre encendidos–. También los tejidos con nanotecnología que abren un universo casi infinito de posibilidades. Pero no son los únicos. Hay otras tres tendencias que darán de qué hablar.

Ropa tecnológica y ultra costumizada

La tecnología aplicada a la ropa permite darle cualidades muy espaciales, pero también transformarlas en un lienzo en el que cada uno pueda imprimir su gusto, estado de ánimo y sello personal. Un ejemplo son las "Shiftware", zapatillas que cambian de color y diseño por medio de una app, con posibilidades de crear decenas de modelos en cualquier momento y lugar.

Además son flexibles, amigables con el medio ambiente y 100% lavables. Están fabricadas con la misma tecnología de los chalecos antibalas para hacerlas indestructibles. Sus baterías se cargan al caminar o por bluetooth desde otros dispositivos

Ropa en spray

La ropa se también se podrá dibujar directamente sobre el cuerpo. El spray diseñado por el doctor Manel Torres se rocía creando el efecto que dicte la imaginación. Y, como si fuera poco, se puede diluir y reutilizar el material.

Telas cultivadas

¿Y por qué no cultivar la ropa? La industria de la moda apuesta, cada vez más, por los tejidos biodegradables. Así nació la idea de la diseñadora Suzanne Lee, quien logró cultivar "cuero vegetal". Para hacerlo, se deberá mezclar té verde, azúcar, bacterias y levadura.

El único problema hasta el momento es que, al cabo de 5 años, y aunque no haya pasado de moda, la prenda se pudre. El próximo paso es invertir en investigaciones para hacerla más duradera