El misterio de Toro Muerto: qué relación encontraron los arqueólogos entre sus petroglifos y el volcán Chachani

El proyecto registró alrededor de 2.600 rocas con petroglifos y utiliza tecnología de precisión para analizar su distribución

La hipótesis plantea que Toro Muerto pudo funcionar como un espacio de observación solar y astronómica. Proyecto Arqueológico Toro Muerto
La hipótesis plantea que Toro Muerto pudo funcionar como un espacio de observación solar y astronómica. Proyecto Arqueológico Toro Muerto
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En el valle de Majes, en Arequipa, un conjunto de rocas grabadas vuelve a ocupar un lugar central en la investigación arqueológica. Nuevos estudios centran la atención en un sector específico del complejo de Toro Muerto, donde la ubicación de los petroglifos y su relación con el paisaje abren nuevas preguntas sobre el uso del sitio en tiempos prehispánicos.

La investigación ya no solo examina las figuras talladas en piedra como manifestaciones artísticas. El análisis incorpora la posición de las rocas, el relieve del entorno y el comportamiento del Sol en momentos puntuales del calendario, con el fin de determinar si existió un vínculo entre esos elementos.

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El Programa de Investigación Arqueológica Toro Muerto (PRIA-TM), dirigido por la arqueóloga Liz Gonzales Ruiz, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y el arqueólogo Janusz Woloszyn, de la Universidad de Varsovia, reúne once años de trabajo en el sitio, aunque ambos especialistas estudiaban la zona desde antes del inicio formal del proyecto, según información de la Agencia Andina.

Los resultados obtenidos hasta ahora sostienen una hipótesis que gana fuerza a partir de las observaciones de campo. El Sector X, ubicado en la parte más aislada del complejo, reúne características que lo distinguen del resto del área arqueológica y concentra buena parte de las evidencias que respaldan esa línea de investigación.

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El Sector X concentra las principales evidencias de la hipótesis

Liz Gonzales Ruiz considera que Toro Muerto fue concebido como un espacio para la observación solar y astronómica en época prehispánica. La hipótesis parte del estudio de alineaciones entre rocas con petroglifos, el volcán Chachani y la salida del Sol en fechas específicas del año.

“Las alineaciones entre una serie de rocas con petroglifos, el volcán Chachani y la salida del Sol durante los equinoccios refuerzan la hipótesis de que el Sector X del complejo arqueológico Toro Muerto”, afirmó la investigadora.

La especialista explicó que, en los equinoccios, “el Sol sale detrás del Chachani y se alinean el Sol, el volcán y la roca principal”, una observación que surgió a partir del trabajo del arqueólogo Janusz Woloszyn.

Según la información difundida por Andina, el estudio también identificó coincidencias entre distintas rocas y otros elementos del paisaje, como montañas, colinas y pampas, lo que amplió el análisis más allá de una única alineación.

Los motivos circulares predominan en una zona específica

- Las alineaciones entre petroglifos, el volcán Chachani y la salida del Sol durante los equinoccios sustentan esta línea de estudio. Proyecto Arqueológico Toro Muerto
- Las alineaciones entre petroglifos, el volcán Chachani y la salida del Sol durante los equinoccios sustentan esta línea de estudio. Proyecto Arqueológico Toro Muerto

Uno de los aspectos que impulsó esta investigación corresponde a la distribución de determinados diseños grabados en el Sector X. En esa parte del complejo aparece una concentración excepcional de figuras circulares.

Gonzales Ruiz explicó que Janusz Woloszyn identificó círculos, círculos concéntricos, círculos radiantes y figuras circulares con puntos, cuya presencia supera el 80 % del total registrado para ese tipo de representaciones dentro del sitio.

Ese patrón llevó al equipo a incorporar al especialista en arqueoastronomía Juan Pablo Villanueva, docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con apoyo de información georreferenciada, los investigadores examinaron la posición de las rocas y su relación con distintos puntos del horizonte.

Los resultados constituyen evidencias relevantes para esta hipótesis, aunque el equipo mantiene las investigaciones con el fin de contrastar nuevos registros antes de publicar artículos científicos sobre estos avances.

Un complejo con miles de rocas registradas

El Sector X concentra las principales evidencias analizadas por los investigadores.Proyecto Arqueológico Toro Muerto
El Sector X concentra las principales evidencias analizadas por los investigadores.Proyecto Arqueológico Toro Muerto

El proyecto arqueológico registró alrededor de 2.600 rocas con petroglifos dentro de un área aproximada de 10 kilómetros cuadrados, ubicada en una zona protegida de 50 kilómetros cuadrados delimitada por el Ministerio de Cultura.

La primera etapa del trabajo priorizó el registro sistemático de las rocas grabadas y la documentación de sus características. Algunas piezas aparecieron bajo antiguos aluviones durante excavaciones, por lo que pasaron a formar parte de la base de datos del proyecto.

La investigadora indicó que algunas rocas contienen paneles con más de 150 unidades gráficas. Sin embargo, evitó ofrecer una cifra total de imágenes, debido a que el interés principal del equipo consiste en comprender la relación entre cada roca y el conjunto arqueológico.

Entre las representaciones más conocidas figuran los llamados “danzantes”, personajes con posturas dinámicas, brazos o pies levantados y rasgos faciales que parecen lágrimas, pinturas o máscaras.

Según Gonzales Ruiz, estas figuras no presentan paralelos conocidos en otros sitios de arte rupestre de la costa peruana ni en expresiones locales o sudamericanas similares.

El catálogo del proyecto organiza las representaciones en tres categorías principales: geométricas, zoomorfas y antropomorfas. A partir de comparaciones con investigaciones desarrolladas en el valle de Majes y otras zonas de la región, los danzantes se ubican entre el final del periodo Formativo y el inicio del Intermedio Temprano, aproximadamente entre el 150 a. C. y el 300-350 d. C.

Tecnología amplía el estudio del paisaje arqueológico

La investigación incorpora cámaras digitales profesionales, sistemas GPS de alta precisión, estaciones totales, sistemas de información geográfica y georradar, este último con apoyo de la Universidad de Arizona.

La georreferenciación permite ubicar las rocas con errores inferiores a un centímetro, mientras los sistemas de información geográfica facilitan la identificación de patrones espaciales entre los distintos motivos registrados.

Gonzales Ruiz precisó que estas herramientas aceleran el registro y fortalecen el análisis del sitio, aunque recordó que la interpretación arqueológica continúa como la etapa decisiva para comprender la función que Toro Muerto cumplió a lo largo de aproximadamente dos mil años de uso ceremonial

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