Reos de colores: Diego Nieves presenta una obra donde aborda problemas sobre ludopatía, adicción y el encierro

La obra sigue a un limeño marcado por las apuestas y por su paso por la SAP, un universo de jerarquías, castigos, afectos y promesas de transformación

Persona sentada en una cama dentro de un cuarto con ventana enrejada, mesa de noche y láminas de colores pegadas en la pared.
Un joven mira hacia el suelo sentado sobre una cama en una pequeña habitación institucional con ventana enrejada y láminas de colores en la pared. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El escritor peruano Diego Nieves presenta Reos de colores, una novela centrada en Vasili Ruesta, un joven que sale de un centro de rehabilitación para adictos y descubre que la libertad no resuelve por sí sola los conflictos que lo llevaron hasta allí. La historia aborda la ludopatía, los vínculos familiares, el deseo de escapar y la dificultad de cambiar cuando los límites persisten fuera del encierro.

Nieves, licenciado en Administración, se formó en cursos y seminarios de Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Perú y en el taller de Escritura Creativa de Alonso Cueto. En 2023 participó en una antología de cuento peruano publicada por Palabra Herida. Al año siguiente lanzó El mundo está hecho así bajo el sello Summa, un libro de doce relatos sobre memoria, soledad, infancia, identidad y relaciones familiares.

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Su primera obra instaló una línea de trabajo atenta a la intimidad de los personajes y a los conflictos que atraviesan experiencias cotidianas. Con su nueva publicación, Nieves amplía ese registro desde una trama de mayor extensión, construida alrededor de un espacio cerrado con normas propias. “Me gusta vivir meses, en este caso años, junto a un personaje”, explicó el autor al referirse a su paso del cuento a la novela.

Mano de un hombre apoyada en una mesa junto a una ficha roja de casino, un cuaderno abierto y un bolígrafo azul.
Un hombre sostiene una ficha de casino junto a una libreta de notas durante una sesión de rehabilitación contra la ludopatía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Vasili Ruesta vuelve a un lugar que todavía define su vida

La novela comienza cuando Vasili regresa a las inmediaciones de la Sociedad de Adaptación al Progreso, conocida como SAP, donde permaneció internado durante más de un año. El protagonista había llegado al centro a causa de una adicción al juego que comenzó en la adolescencia y afectó sus estudios, su trabajo, su economía y su relación con su familia. El reencuentro con ese lugar activa una reconstrucción de los meses de encierro.

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Para Vasili, abandonar la SAP no equivale a recuperar una vida ordenada. La salida lo enfrenta a una sensación persistente de desajuste con el entorno y con las expectativas que otros depositan sobre él. Nieves plantea que el personaje no encuentra una frontera nítida entre la prisión física y las formas de dependencia que continúan fuera del centro. La ludopatía aparece como una consecuencia de su dificultad para habitar una vida que siente ajena.

“El juego no era solamente una cuestión de voluntad”, señaló Nieves sobre el recorrido de Vasili. El personaje atraviesa recaídas, pérdidas económicas y una creciente dependencia de sus familiares. A la vez, busca en las apuestas una vía de escape frente a la frustración y el miedo. El autor explicó que la novela se originó en 2022, después de leer una ficción sobre un ludópata y conversar con un conocido que había permanecido en un centro de rehabilitación.

Un hombre de espaldas camina por un pasillo blanco con franjas de colores, números pintados en la pared y puertas de madera.
Un hombre camina de espaldas por el pasillo de un centro de rehabilitación decorado con franjas horizontales de colores y puertas numeradas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La SAP organiza una comunidad atravesada por castigos y jerarquías

Dentro de la SAP, los internos son clasificados por colores según su etapa dentro del programa. Esa división establece jerarquías, define tareas y condiciona la convivencia cotidiana. Vasili comparte el espacio con Pastor, Junior, Jerson, Cachincho, Jara y otros personajes que llegan al centro con historias marcadas por la dependencia, la culpa, la violencia o el fracaso. Los colores funcionan como una forma de orden, pero también como una señal de subordinación.

Nieves afirmó que ese universo se nutrió de entrevistas con personas que atravesaron tratamientos por consumo de drogas, alcoholismo y ludopatía. También recorrió casinos y estudió el comportamiento de quienes apuestan frente a máquinas tragamonedas. Según contó, varios sucesos recogidos durante esa investigación parecían tan improbables que decidió moderarlos para que no resultaran inverosímiles dentro de la ficción.

La vida en la SAP combina reglas estrictas con una economía de intercambios, sanciones, rituales y formas de control. El autor presenta ese sistema como una comunidad en la que la promesa de rehabilitación convive con humillaciones y disputas de poder. “La SAP no te quita la adicción, no te sana”, sostuvo Nieves. La frase resume una de las preguntas que organiza la novela: qué puede cambiar una institución y qué conflictos permanecen en cada persona.

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Josefina y la familia exponen otras formas de dependencia

En el centro, Vasili conoce a Josefina, una joven internada por su consumo de marihuana. Las conversaciones entre ambos en Consejería abren un vínculo afectivo que continúa después de la salida de la SAP. La relación aparece como una promesa de futuro, aunque también como otro refugio precario. Para Nieves, Josefina representa “una promesa de libertad frustrada” y un espejo de las limitaciones que Vasili todavía arrastra.

La novela incorpora además la depresión como una condición que afecta a personajes cercanos al protagonista y que, según el autor, no recibe la atención necesaria dentro de ese entorno. El vínculo entre Vasili y Josefina permite que el amor y el deseo ingresen en un espacio dominado por la vigilancia y el castigo. Ambos imaginan una vida distinta, pero la salida no elimina las contradicciones que compartían antes de conocerse.

ludopatía, salud mental, adicción al juego
Man looking down frustrated at poker table with chips stacked.

La familia de Vasili ocupa otro lugar central en el relato. Su madre, su padre, su hermana Lulú y su abuelo Arturo ayudan a explicar los vacíos afectivos y las tensiones que rodean al personaje. Nieves describió a Lulú como la figura más estable porque no busca descifrar a su hermano, sino acompañarlo. Con Arturo, Vasili encuentra una rutina que parece menor, aunque se convierte en uno de los pocos espacios donde consigue cierta calma.

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Reos de colores propone un recorrido por las adicciones y sus consecuencias, sin reducir el conflicto a la conducta de apostar. La novela sitúa a Vasili frente a sus vínculos, sus pérdidas y su incapacidad para ajustarse a lo que entiende como normalidad. En esa búsqueda, el personaje cambia de amigos, hogares y proyectos, con la expectativa de encontrar un lugar donde dejar de sentirse atrapado.

Es importante señalar que la presentación de Reos de colores se realizará este jueves 15 de octubre, a las 19:30, en Librería Sur, ubicada en la avenida Pardo y Aliaga 683, en el distrito limeño de San Isidro. El encuentro ofrecerá una oportunidad para conocer la nueva novela de Diego Nieves y los temas que atraviesan la historia de Vasili Ruesta.

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