Huaicos y carreteras con posibles bloqueos: ¿Cómo se prepara la distribución de GLP ante el fenómeno El Niño?

Huaicos, desbordes y daños en puentes pueden demorar el traslado de combustible hacia localidades aisladas, por lo que las empresas del sector preparan inventarios y desvíos preventivos

Mapa físico de Perú sobre una mesa con líneas rojas y verdes, una lupa, notas y una mano sujetando un camión de juguete de Solgas.
Una persona evalúa rutas alternativas de transporte de GLP sobre un mapa del Perú mediante un camión a escala de Solgas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las lluvias intensas vinculadas al Fenómeno El Niño podrían afectar el abastecimiento de gas licuado de petróleo (GLP) en distintas zonas del Perú si huaicos, inundaciones o daños en puentes bloquean las carreteras que conectan plantas, centros de distribución y localidades de consumo. La interrupción de una vía principal obligaría a modificar recorridos, aumentar las horas de viaje y reorganizar el despacho de productos esenciales hacia las áreas expuestas.

El impacto no se limitaría al transporte. Cada jornada con una carretera cerrada puede retrasar la reposición de balones de gas en los puntos de venta y reducir la disponibilidad de combustible para hogares, restaurantes, comercios e industrias. En lugares que dependen de una sola conexión terrestre, la falta de acceso puede elevar los costos logísticos y trasladar presión sobre los precios finales.

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La situación plantea un desafío para la continuidad energética en un país con una geografía que combina costa, sierra y selva, donde los deslizamientos y las crecidas de ríos suelen afectar las vías durante temporadas de precipitaciones. El abastecimiento de GLP depende de una red de transporte terrestre que debe responder con rapidez cuando las rutas habituales quedan intransitables o presentan restricciones para el paso de vehículos pesados.

Decenas de balones de gas anaranjados de Solgas en palés, tanques industriales y una pizarra de inventario en una planta.
Una planta de Solgas mantiene un inventario de balones de GLP apilados para garantizar el suministro ante una alerta climática. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los bloqueos viales obligarían a activar rutas alternativas y reforzar inventarios

Cuando un huaico corta una carretera, las cisternas que trasladan GLP pueden enfrentar desvíos de varios kilómetros, restricciones de circulación o la imposibilidad de llegar a su destino. Las rutas secundarias no siempre tienen las condiciones necesarias para el tránsito de unidades de carga, especialmente si las lluvias también han afectado puentes, taludes o tramos no asfaltados. Por ese motivo, la revisión previa de caminos alternos forma parte de las medidas que pueden reducir el riesgo de desabastecimiento.

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Dos fotografías contiguas muestran un deslizamiento de tierra en una carretera mojada y un derrumbe de rocas junto a un camión averiado.
Un desprendimiento de tierra y piedras bloquea tramos de una carretera y daña un camión de carga durante condiciones climáticas adversas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La empresa Solgas señaló que cuenta con un Plan de Continuidad Operativa para la temporada de lluvias, cuya activación se ajusta a los comunicados oficiales de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) y del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi). El esquema contempla el aumento preventivo de existencias en plantas situadas en áreas con mayor exposición a eventos climáticos y la verificación de rutas aptas para el traslado de cisternas.

El plan también prevé disponer de flota adicional si los tiempos de recorrido se prolongan. El aumento anticipado de los niveles de stock permite sostener la distribución durante una interrupción temporal, siempre que las instalaciones mantengan acceso operativo y que existan alternativas para completar los trayectos. La anticipación resulta determinante porque una respuesta iniciada después de un cierre puede encontrar inventarios reducidos y una red vial con menos opciones disponibles.

Camión cisterna blanco con el logotipo de Solgas detenido en el asfalto junto a un deslizamiento de tierra, lodo y rocas en la carretera.
Un camión cisterna de Solgas se encuentra detenido en una carretera andina debido al bloqueo de la vía provocado por un deslizamiento de tierra y lodo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La coordinación entre plantas puede reducir el riesgo de cortes en la distribución

Si una carretera queda bloqueada, la atención de las zonas afectadas requiere una evaluación diaria de inventarios, ubicación de unidades y demanda prevista. La compañía puede redirigir una cisterna por un camino previamente validado o abastecer el mismo destino desde otra planta de su red. Esa decisión depende de la distancia, el estado de las vías, la capacidad disponible y las condiciones de seguridad para el transporte de combustibles.

Vista aérea de una carretera bloqueada por autobuses atravesados, automóviles detenidos y personas reunidas en el centro de la vía.
Un grupo de personas y varios autobuses cruzados en la calzada bloquean la circulación vehicular en una carretera de varios carriles. PMT Villa Nueva (Imagen Ilustrativa Infobae)

El monitoreo combina información de entidades públicas, reportes de conductores, alertas de operadores logísticos y seguimiento satelital de las unidades. La disponibilidad de información actualizada sobre la red vial puede definir la viabilidad de un despacho antes de que el vehículo inicie su recorrido. También permite identificar puntos críticos, anticipar desvíos y evitar que una cisterna quede detenida en un tramo afectado por lluvias, derrumbes o crecidas de ríos.

El GLP tiene una característica que cobra relevancia ante estos escenarios: puede almacenarse y distribuirse sin depender exclusivamente de una infraestructura fija, como una red de gasoductos. Esta flexibilidad facilita el traslado de energía hacia diferentes localidades, aunque la continuidad final sigue vinculada al acceso por carretera. En América Latina, cerca de 78 millones de personas aún utilizan leña para cocinar, por lo que sostener alternativas de energía disponibles y seguras adquiere una dimensión doméstica y sanitaria.

Las cisternas de GLP debes llevar el producto a las regiones del Perú.
Las cisternas de GLP debes llevar el producto a las regiones del Perú.

La planificación previa busca evitar que una emergencia vial afecte a los hogares

Las familias suelen percibir las consecuencias de una interrupción logística cuando los distribuidores demoran la reposición de balones o los establecimientos comienzan a limitar sus ventas. En una emergencia prolongada, la demanda puede concentrarse en los puntos que aún tienen producto disponible, mientras los proveedores enfrentan mayores costos por recorridos extensos, espera de paso o reprogramación de entregas.

La prevención incluye colocar inventarios más cerca de las áreas donde el riesgo de aislamiento es mayor, establecer mecanismos de comunicación con distribuidores y mantener alternativas de suministro entre plantas. Las medidas no eliminan el efecto de un desastre natural sobre la infraestructura, pero pueden acortar el período de respuesta y dar margen para que las autoridades restablezcan el tránsito en las zonas afectadas.

Rescatistas en botes de goma naranjas trasladan a varias personas por una calle inundada rodeada de edificios y vehículos sumergidos.
Un equipo de rescatistas evacúa a varios residentes en botes inflables tras las inundaciones causadas por el fenómeno de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para la temporada asociada al Fenómeno El Niño, el desafío será mantener el flujo de productos básicos pese a una red vial expuesta a lluvias intensas. La preparación logística, el monitoreo de alertas meteorológicas y la coordinación entre operadores de transporte serán factores que incidirán en la capacidad de llevar GLP a los hogares y negocios que dependen de este combustible.

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