No solo en Perú: Fenómeno El Niño amenaza con elevar precios de alimentos en América Latina

El fenómeno climático puede afectar cosechas, transporte e infraestructura, con riesgo de aumentos en productos frescos en varios países de la región

Presentadores de Latina Noticias reportan sobre los efectos del fenómeno El Niño en los precios de los alimentos. Durante la transmisión informativa se proyectan imágenes de calles anegadas por lluvias y puestos de venta con hortalizas y tubérculos en un mercado. La cobertura analiza advertencias económicas sobre el incremento de la inflación alimentaria y la disminución de la producción agrícola en diversos países de América Latina.
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La posibilidad de que un episodio de El Niño altere la producción agropecuaria y eleve el costo de los alimentos volvió a poner bajo presión a las economías de América Latina. Goldman Sachs advirtió que una menor oferta de productos agrícolas podría trasladarse a los precios al consumidor, con un impacto mayor en los hogares que destinan una parte elevada de sus ingresos a la compra de comida.

La estimación del grupo de banca de inversión planteó que la inflación de los alimentos podría ubicarse hasta 1,4 puntos porcentuales por encima de sus niveles habituales en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú. El cálculo se difundió durante el ciclo de El Niño 2023-2024, un período que combinó sequías, lluvias intensas, inundaciones y altas temperaturas en distintos puntos de la región.

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El fenómeno climático modifica los patrones de temperatura y precipitaciones. En algunos territorios provoca falta de agua, con efectos sobre los cultivos y el ganado; en otros, genera lluvias que dañan campos, caminos, canales de riego y mercados de distribución. La combinación reduce la disponibilidad de alimentos o dificulta su traslado, dos factores que pueden elevar los precios incluso antes de que finalice una campaña agrícola.

Puestos de frutas y verduras cubiertos con plásticos bajo la lluvia en un mercado con charcos en el suelo y personas al fondo.
Puestos de frutas y verduras en un mercado al aire libre permanecen cubiertos con plásticos ante una intensa precipitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presión sobre los alimentos afecta con más fuerza a los hogares vulnerables

El aumento de los alimentos tiene consecuencias que van más allá del índice general de precios. Las familias de menores recursos destinan una proporción superior de su presupuesto a productos básicos, por lo que una suba en frutas, verduras, cereales, carnes o pescados puede obligarlas a reducir cantidades, reemplazar alimentos frescos por opciones de menor valor nutricional o suspender otras compras esenciales.

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En países con niveles persistentes de pobreza, pobreza extrema, anemia y desnutrición, esa situación puede deteriorar la seguridad alimentaria. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió que la variabilidad climática afecta la disponibilidad, el acceso, la utilización y la estabilidad de los alimentos, cuatro dimensiones centrales para medir esa seguridad.

Dos periodistas en un estudio de televisión junto a una imagen en vivo de una calle anegada durante la noche
Dos periodistas de Latina Noticias reportan sobre el alza de la temperatura marina y las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.

El problema adquiere una dimensión adicional en zonas rurales y costeras. Los pequeños agricultores, pescadores y ganaderos enfrentan pérdidas directas cuando las lluvias destruyen cultivos, las sequías reducen el rendimiento de la tierra o los cambios de temperatura alteran la presencia de especies marinas. A la vez, esos mismos productores deben afrontar el encarecimiento de semillas, fertilizantes, agua, combustible y transporte.

La experiencia de episodios anteriores mostró que el impacto no se distribuye de manera uniforme. Mientras algunas áreas agrícolas reciben lluvias que permiten recuperar reservorios y mejorar ciertos cultivos, otras enfrentan desbordes de ríos, deslizamientos, daños en viviendas y cortes de rutas. La magnitud del efecto final depende de la intensidad del fenómeno, del estado previo de los suelos y de la capacidad de respuesta de cada país.

Pantalla dividida con dos conductores en un estudio de televisión a la izquierda y tubérculos en un puesto de mercado a la derecha
Un programa informativo de televisión analiza el impacto de las variaciones climáticas en la producción y los precios de los productos agrícolas.

Los bancos centrales también siguen estas variaciones porque los alimentos suelen trasladar los choques climáticos a la inflación en pocos meses. Si los precios de productos perecederos suben por una menor cosecha o por problemas de abastecimiento, la autoridad monetaria enfrenta un escenario más complejo: debe distinguir entre un aumento transitorio y un proceso que puede extenderse al resto de la economía.

El antecedente del limón mostró la velocidad de las subas de precios

En Perú, los fenómenos de El Niño costero dejaron ejemplos concretos sobre la relación entre clima, abastecimiento y precios. Durante períodos de lluvias intensas, la menor disponibilidad de determinados cultivos provocó alzas rápidas en mercados y comercios. El limón fue uno de los productos que reflejó esa dinámica, debido a que su producción y traslado resultaron afectados por las condiciones meteorológicas.

Dos presentadores de televisión en un estudio periodístico junto a una transmisión en vivo con tomates, pimientos y zanahorias
Un noticiero en vivo aborda el impacto potencial del fenómeno de El Niño en el incremento del precio de los alimentos.

La escasez de un alimento no siempre responde a una sola causa. Puede originarse en daños sobre las plantaciones, dificultades para ingresar a zonas productivas, problemas de transporte, aumento de costos logísticos o una menor calidad de la cosecha. En el caso de productos frescos, la alteración de cualquiera de esos eslabones puede repercutir en el precio final que pagan los consumidores.

Los antecedentes también explican la atención sobre el norte peruano, donde las lluvias y el incremento de los caudales obligan a revisar el estado de ríos, quebradas y defensas ribereñas. Las tareas de limpieza y descolmatación buscan reducir el riesgo de desbordes, aunque su eficacia depende de que se ejecuten antes de las precipitaciones más intensas y de que incluyan mantenimiento sostenido.

¿Qué dice el FMI sobre el fenómeno El Niño?

El Fondo Monetario Internacional documentó que los episodios fuertes de El Niño costero tuvieron efectos visibles sobre la producción agrícola y pesquera de Perú, además de un aumento de la inflación de alimentos no subyacentes. El organismo señaló que esos impactos pueden prolongarse más de un año, aun cuando el evento meteorológico haya perdido intensidad.

Tierra agrietada con plantas secas a la izquierda y plantas verdes de maíz bajo nubes negras con lluvia a la derecha.
Un terreno agrícola dividido en dos sectores expone los efectos contrastantes del fenómeno de El Niño sobre la disponibilidad de agua y los cultivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prevención, por ese motivo, no se limita a las obras de emergencia. Incluye sistemas de alerta temprana, asistencia para productores, protección de infraestructura de riego, mantenimiento de cauces, información de precios y programas que permitan sostener el acceso a alimentos en los hogares más expuestos. La FAO estimó que las acciones anticipatorias aplicadas frente al ciclo de El Niño 2023-2024 ayudaron a proteger medios de vida y producción de más de 1,6 millones de personas en 23 países.

Una cesta con frutas, verduras, carnes, granos y un pescado sobre una mesa de madera, con el mapa de América Latina y un cielo nublado de fondo.
Una canasta básica de alimentos frente a un mapa de América Latina ilustra el impacto de los fenómenos climáticos sobre el costo de la comida en la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desafío para los gobiernos consiste en responder a la emergencia sin esperar a que la escasez se refleje por completo en las góndolas. En regiones con alta exposición a sequías, inundaciones y tormentas, la evolución del clima dejó de ser una variable exclusiva de la agricultura: también condiciona la inflación, el empleo rural, la salud pública y la capacidad de los hogares para acceder a una alimentación suficiente.

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