¿Por qué mi perro se lame las patas todo el tiempo? Causas y cuándo preocuparse

Especialistas veterinarios detallan los signos que permiten diferenciar un comportamiento normal de uno que requiere atención médica

Primer plano de las almohadillas oscuras y el pelaje de la pata de un perro sobre un suelo de piedra
Las patas de los perros requieren atención ante la presencia de irritaciones o infecciones que provocan un lamido constante.
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Un perro que lame sus patas de manera ocasional no representa motivo de alarma: se trata de un comportamiento normal de higiene, similar al aseo que realizan tras una caminata por tierra o pasto. Sin embargo, cuando esta conducta se vuelve persistente, intensa o se concentra en una sola pata, puede tratarse de la señal de un problema médico o conductual que requiere atención veterinaria, según coinciden distintas fuentes especializadas consultadas por PetMD y la American Kennel Club (AKC).

La diferencia entre un lamido normal y uno preocupante radica en la duración y la intensidad. Mientras el aseo cotidiano dura pocos minutos y no deja marcas visibles, el lamido excesivo puede provocar enrojecimiento, hinchazón, pérdida de pelo o incluso heridas abiertas en la piel del animal.

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Un perro dorado sentado en una alfombra se lame la pata delantera izquierda dentro de una habitación con muebles de fondo.
Un perro de pelaje claro permanece sentado sobre una alfombra en una sala de estar mientras se lame una pata delantera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alergias entre las causas frecuentes

Según explicó la veterinaria Valentina Henao, directora médica de Veterinary Emergency Group en Miami, en declaraciones recogidas por PetMD, las alergias representan una de las razones más comunes detrás del lamido excesivo de patas. Estas reacciones pueden originarse por distintos factores, entre ellos:

  • Alimentos con proteínas como pollo, carne de res, cerdo o huevo.
  • Factores estacionales, como polen y pasto.
  • Elementos del entorno, como detergentes u otros productos del hogar.
  • Pulgas, cuya picadura genera una reacción alérgica en muchos animales.

La dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel provocada por sustancias del ambiente, constituye la segunda afección alérgica más frecuente en perros y suele manifestarse entre el primer y el quinto año de vida del animal.

Un perro de pelaje castaño se lame una pata delantera, mientras al fondo se observan un sillón y un estante con libros.
Un perro se lame una pata delantera que presenta un leve enrojecimiento entre los dedos en el interior de una vivienda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Infecciones, parásitos y lesiones

El ambiente húmedo entre los dedos de las patas resulta propicio para el desarrollo de infecciones bacterianas o por hongos, como la causada por la levadura Malassezia. Estos cuadros suelen generar un olor característico y manchas de tono marrón rojizo en el pelaje, producto de la saliva acumulada por el lamido constante.

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Las lesiones físicas representan otro origen habitual del problema. Cortes, uñas rotas, quemaduras por pavimento caliente o irritación por sal de deshielo pueden provocar que el perro concentre su atención en una pata específica. También los parásitos, como pulgas, garrapatas o ácaros, generan picazón intensa que deriva en el lamido reiterado.

Una mujer con uniforme azul, mascarilla y frontal luminoso examina la pata de un perro dorado sobre una camilla.
Una veterinaria provista de mascarilla y linterna frontal revisa la pata de un perro de raza golden retriever en la mesa de exploración de una clínica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Causas emocionales

No todos los casos responden a una causa física. El aburrimiento, la ansiedad y el estrés pueden derivar en un lamido compulsivo, comparable a otros hábitos de autoconsolación. Cuando esta conducta se prolonga en el tiempo, puede desarrollar una lesión conocida como granuloma por lamido, una zona inflamada y sin pelo que aparece con mayor frecuencia en la muñeca delantera del animal.

Distinguir entre un origen médico y uno conductual no siempre resulta sencillo, por lo que los especialistas recomiendan descartar primero las causas físicas antes de atribuir el comportamiento a factores emocionales.

Un perro de pelo castaño sentado en una alfombra junto a una ventana con lluvia, con varios juguetes de peluche y una pelota en el suelo.
Un perro de pelaje castaño permanece sentado junto a una puerta de cristal con gotas de lluvia, rodeado de juguetes en el suelo de una habitación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cuándo acudir al veterinario?

Aunque el lamido de patas rara vez constituye una urgencia, existen signos que ameritan una consulta veterinaria sin demora, entre ellos:

  • Sangrado o hinchazón en la zona afectada.
  • Cojera o rechazo a apoyar la pata.
  • Presencia de secreción o mal olor, indicio de infección.
  • Quejidos o señales de dolor al tocar la zona.
  • Pérdida de pelo o cambios visibles en la piel.
Una veterinaria con uniforme azul examina la pata de un perro sobre una mesa metálica mientras una mujer sostiene al animal.
Una veterinaria examina la pata de un perro con una linterna durante una revisión médica en presencia de su dueña. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con lo señalado por Henao a PetMD, si la causa del lamido no recibe tratamiento oportuno, puede derivar en pododermatitis, una infección bacteriana de las patas de difícil manejo y dolorosa para el animal. Los especialistas recomiendan trabajar junto a un veterinario para identificar el origen exacto del comportamiento, dado que el abordaje varía según se trate de una alergia, una infección, un parásito o un componente conductual.

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