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‘Mujer Boa’ reaparece y revela su lucha por recuperar su casa en Cieneguilla durante 26 años

Martha Chuquipiondo expuso la batalla legal que mantiene para recuperar una vivienda de 500 metros cuadrados

Martha Chuquipiondo expuso la batalla legal que mantiene para recuperar una vivienda de 500 metros cuadrados | ATV / Día D
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Martha Chuquipiondo, conocida como “La mujer boa”, relata una lucha de 26 años por recuperar una vivienda en el distrito de Cieneguilla. La disputa involucra denuncias por presunta falsificación de documentos, ocupaciones sucesivas y reclamos ante entidades públicas, en un proceso que ha marcado buena parte de su vida adulta.

La historia de Chuquipiondo está atravesada por hechos que exceden lo judicial. Sobrevivió a dos accidentes aéreos en 1997, tragedias en las que murieron 111 personas. A partir de las indemnizaciones que recibió, asegura que utilizó esos fondos para adquirir un terreno de 500 metros cuadrados. El documento de compraventa fue firmado con Juan Pillaca, antiguo propietario, aunque la falta de un título formal ha impedido la inscripción en los Registros Públicos.

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Durante un periodo de dificultades legales y económicas, Chuquipiondo relata que cedió temporalmente el inmueble a Carlos González, recordado como dueño de la salsoteca El Tumbao. El acuerdo, pactado por mil dólares, nunca se concretó en términos económicos, según su testimonio.

Díptico de mujer con cabello oscuro y blazer blanco en una puerta de madera. Segunda imagen muestra la mujer siendo empujada, con texto
Mujer Boa ingresa a una propiedad en Cieneguilla durante un conflicto por su recuperación.

Disputas, documentos y ocupaciones en conflicto

La muerte de González agravó el panorama. Su viuda Maribel, la cantante cubana nacionalizada peruana Vernis Hernández y más tarde Cristian Vivar —hijo de un trabajador de González— han sido parte del grupo de personas que ocupó la vivienda. Actualmente, Vivar permanece en el predio y se presenta como propietario. Consultado por la prensa, se limitó a responder que “en su momento” aportará pruebas de su derecho.

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La abogada de Chuquipiondo sostiene que González presentó ante la Comisión de Formalización de la Propiedad Informal (COFOPRI) documentos con firmas que, según afirma, no corresponden a su clienta. Entre las pruebas figuran dos contratos fechados el 17 de julio de 2003, con diferencias tipográficas y solo uno legalizado en notaría. El registro muestra a Vernis Hernández como poseedora, aunque ella habría renunciado formalmente a esos derechos.

Una mujer con cabello oscuro y ojos cerrados apoya su rostro en una pared de ladrillos. La imagen contiene textos de un noticiero de televisión
Martha Chuquipiondo, conocida como la Mujer Boa, apoya su cabeza contra una pared mientras busca recuperar su propiedad en Cieneguilla.

El desgaste de los años y la falta de respuestas

Desde la reja exterior del inmueble, Martha Chuquipiondo observa cómo el segundo piso, construido con sus recursos, es habitado por Cristian Vivar y dos ciudadanas venezolanas. El espacio, cuenta, estaba destinado para su vejez y la convivencia con sus nietos.

La vida de la exparticipante televisiva también incluye un año en prisión, tras haber sido vinculada al caso del ex cajero Cromwell Gálvez, protagonista de un robo millonario. Tras obtener su libertad, manifiesta haber superado las adicciones y encontrado una nueva perspectiva en la fe.

Mujer con cabello largo oscuro, gafas de sol en la cabeza y saco blanco, habla frente a pared de ladrillos y puerta de madera. Logotipos y texto periodístico visibles
Martha Chuquipiondo, conocida como "La Mujer Boa", declara sobre su batalla legal de 26 años para recuperar una propiedad en Cieneguilla.

“La mujer boa” reclama una resolución de COFOPRI, luego de 26 años de trámites y silencio. Según versiones extraoficiales, la entidad atribuye la falta de respuesta a un conflicto de intereses que mantiene el predio sin titular registrado.

No tengo miedo de volver a la cárcel si se trata de defender lo que es mío”, afirma Chuquipiondo, quien insiste en que la prolongación del proceso judicial sostiene un calvario personal que aún no concluye.

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