¿Por qué desapareció el Inti Raymi durante siglos? La orden del virrey Toledo prohibió la principal ceremonia religiosa del mundo inca

Crónicas históricas preservaron la memoria de la fiesta del Sol y permitieron su reconstrucción moderna, presentada por primera vez en 1944

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Inti Raymi
Los ecos de la antigua civilización inca reverberan en la actualidad a través del Inti Raymi, una festividad que trasciende las fronteras peruanas para brillar en otros países sudamericanos. (Serargentino)

El Inti Raymi ocupa un lugar central dentro de la memoria histórica de los Andes. Cada 24 de junio, miles de personas observan en Cusco una representación que remite a una de las ceremonias más importantes del periodo incaico. La festividad, asociada al solsticio de invierno en el hemisferio sur, conserva una fuerte carga simbólica para las comunidades vinculadas a la tradición andina.

Más allá del atractivo turístico que posee en la actualidad, el Inti Raymi forma parte de un proceso histórico marcado por la interrupción de prácticas religiosas indígenas durante la colonización española. Su desaparición de los espacios públicos durante varios siglos respondió a decisiones políticas y religiosas adoptadas por las autoridades virreinales.

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La llegada de los españoles al territorio andino transformó profundamente las estructuras políticas, sociales y religiosas existentes. Dentro de ese proceso, las ceremonias vinculadas a las creencias indígenas quedaron bajo observación de las autoridades coloniales, que impulsaron la expansión del cristianismo como religión oficial.

La supresión del Inti Raymi se produjo por orden del virrey Francisco de Toledo. Según explicó el historiador Luis Bustamante Otero, “La época de Toledo es una época de combate hacia las religiones consideradas paganas”. La ceremonia dedicada al Sol era considerada incompatible con los objetivos de evangelización promovidos por la Corona española.

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Las autoridades virreinales buscaron sustituir los símbolos religiosos andinos por prácticas cristianas. El propósito consistía en eliminar manifestaciones públicas asociadas a la cosmovisión indígena y consolidar un nuevo orden religioso dentro de los territorios conquistados.

Una ceremonia fundamental para el mundo inca

Inti Raymi - Cusco - Perú - historias - 11 junio
La festividad fue prohibida por los conquistadores españoles, pero los incas mantuvieron sus tradiciones en secreto durante mucho tiempo. (Andina)

Las descripciones más detalladas sobre el Inti Raymi provienen de la obra Comentarios Reales de los Incas, escrita por Inca Garcilaso de la Vega. El autor recogió testimonios de su madre y de integrantes de la nobleza indígena para reconstruir las ceremonias del antiguo imperio.

Garcilaso señaló que el Inti Raymi constituía “la principal fiesta” del calendario incaico. La celebración reunía a representantes de distintas regiones del Tahuantinsuyo, quienes acudían a Cusco con vestimentas ceremoniales y expresiones culturales propias de sus territorios.

El cronista describió además varios momentos del ritual. Según su relato, el inca y sus familiares esperaban la salida del sol descalzos, con los brazos extendidos. La ceremonia incluía ofrendas, consumo ritual de chicha, preparación de alimentos ceremoniales y el encendido de un nuevo fuego mediante el reflejo de los rayos solares sobre una pieza de oro.

El recuerdo preservado en las crónicas

Pese a la prohibición colonial, la memoria del Inti Raymi permaneció registrada en documentos históricos. Esas fuentes permitieron que investigadores posteriores conocieran detalles sobre el desarrollo de la ceremonia y su importancia dentro de la organización política y religiosa inca.

El antropólogo Juan Carlos La Serna señaló que las autoridades virreinales intentaron desmontar la cosmovisión indígena. Al referirse a ciertos elementos presentes en la festividad original, indicó: “En el siglo XXI, tenemos una sensibilidad distinta. Por lo tanto, a muchos cusqueños y a muchos turistas no les va a gustar”.

Las referencias históricas muestran que algunos rituales incluían sacrificios de animales como parte de las prácticas religiosas de la época. Esos elementos no forman parte de la representación moderna tal como se desarrolla actualmente en Cusco.

La recuperación impulsada por intelectuales cusqueños

Así será el anuncio de las festividades del Inti Raymi en Cusco. (Foto: Infobae Perú/Agencia Andina)
Así será el anuncio de las festividades del Inti Raymi en Cusco. (Foto: Infobae Perú/Agencia Andina)

Durante la primera mitad del siglo XX surgió un interés creciente por rescatar expresiones culturales vinculadas al pasado andino. En ese contexto, un grupo de intelectuales cusqueños promovió el retorno simbólico del Inti Raymi al espacio público.

El filósofo e historiador Humberto Vidal Unda encabezó la propuesta de reconstrucción histórica. La iniciativa tomó como base principal los relatos contenidos en los Comentarios Reales de los Incas.

La primera representación moderna se realizó en 1944 bajo la organización del Instituto Americano de Arte del Cusco. El guion fue elaborado por Faustino Espinoza Navarro, quien también asumió el papel del inca durante la escenificación.

Cómo se representa actualmente el Inti Raymi

vista aérea de la explana de Sacsayhuamán
La ceremonia central se llevará a cabo en la explanada de Sacsayhuamán. - Crédito: Mincul

La versión contemporánea del Inti Raymi se desarrolla en tres espacios emblemáticos de la ciudad de Cusco: Qorikancha, la Plaza de Armas de Cusco y la Sacsayhuamán.

La organización está a cargo de la Empresa Municipal de Festejos y Promoción Turística del Cusco. La puesta en escena reúne a cerca de 800 actores locales, quienes representan a los cuatro suyos del antiguo imperio: Collasuyo, Contisuyo, Antisuyo y Chinchaysuyo.

Dentro de la representación aparecen ceremonias asociadas a la chicha, la coca, el fuego sagrado y el sacrificio simbólico de una llama. El acto concluye con el Q’ochurikuy, un canto colectivo dedicado al Sol que forma parte del programa ceremonial contemporáneo.

Las crónicas de Garcilaso también registraron la llegada de delegaciones provenientes de diversas regiones. En uno de sus relatos escribió: “Otros venían de la manera que pintan los ángeles, con grandes alas de un ave que llaman cuntur, blanca y negras... otros traían máscaras a costa de las más abominables figuras que pueden hacer y éstos son los yungas”, descripción que evidencia la diversidad cultural presente en la antigua festividad.

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