Qué es lo que hace que un padre sea recordado toda la vida por sus hijos

Un padre recordado no es el que “estuvo” como figura distante, sino el que se involucró con acciones concretas y consistentes

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Un hombre de rasgos latinos y tres niños (dos niños y una niña) sentados en el suelo de una sala, rodeados de juguetes y libros educativos.
Un padre latinoamericano y sus tres hijos, dos niños y una niña, comparten un momento de juego educativo y conexión en el suelo de su sala, rodeados de juguetes y libros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Perú, el Día del Padre 2026 se celebrará el domingo 20 de junio. Más allá del regalo o la fecha, queda una pregunta que atraviesa generaciones: qué hace que un padre sea recordado toda la vida por sus hijos. Psicólogos y especialistas citados por EsSalud y el Ministerio de Salud (Minsa) coinciden en que la memoria duradera no se construye con actos aislados, sino con presencia sostenida, afecto explícito, ejemplo cotidiano, límites claros y un rechazo frontal de la violencia.

La huella no depende solo de cuánto tiempo se pasa en casa, sino de cómo se participa en la crianza. En 2022, el médico psiquiatra Humberto Maldonado, del Minsa, indicó que la presencia del padre es tan importante como la de la madre para el adecuado desarrollo socioemocional de los hijos, y que esa relación se sostiene con vínculos paternales equitativos y sanos.

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Un padre recordado, en esa línea, no es el que “estuvo” como figura distante, sino el que se involucró con acciones concretas y consistentes.

Una figura paterna se vuelve inolvidable cuando combina afecto, seguridad y participación en la crianza. Según Maldonado, un buen padre muestra interés genuino por lo que ocurre en la vida de sus hijos, construye un vínculo cariñoso y de confianza con acciones cotidianas, y provee afecto y seguridad ante las dificultades. También señaló que la ausencia paterna puede impactar en la personalidad, la resiliencia y las maneras de enfrentar conflictos.

Padre e hijo preadolescente sentados a la mesa de madera en una cocina luminosa, ambos con tazas, frente a estantes y una lámpara de mimbre.
Un padre y su hijo preadolescente disfrutan de un tranquilo desayuno matutino, compartiendo una conversación atenta en la cocina de su hogar peruano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El vínculo que empieza temprano y se sostiene en el tiempo

Para la psicóloga Beatriz Vega Muñoz, del Policlínico Pablo Bermúdez de EsSalud, el padre debe recuperar su influencia en el desarrollo de la personalidad desde el nacimiento, y remarcó en 2014 que actitudes como ser modelo, guía y figura de identificación deben estar presentes desde la primera etapa de vida e incluso gestarse desde el embarazo.

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Vega Muñoz explicó que el vínculo temprano y cercano entre padre e hijo cumple un rol esencial en la maduración y autonomía de funciones como autoestima, socialización, aprendizaje y capacidad constructiva de amar. Un padre involucrado, afirmó, permite que el hijo se sienta seguro emocionalmente, con efectos directos en bienestar personal, habilidades lingüísticas y cognitivas, relaciones sociales y desempeño educativo.

Esa cercanía también se refleja en el modo en que el padre ayuda a regular emociones. La psicóloga de EsSalud sostuvo que el padre puede actuar como regulador neutral de las emociones del niño y ayudarlo a controlar o canalizar impulsos agresivos sin hacer daño.

Primer plano de manos de adulto y niño sobre mesa de madera clara. Entre ellas, un papel con dibujos coloridos de una casa y "Reglas del Hogar". Fondo desenfocado con lápices y planta.
Manos de un padre y un hijo se entrelazan sobre una hoja de papel arrugada que muestra un dibujo de "Reglas del Hogar", simbolizando diálogo y acuerdo en la crianza familiar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La memoria del cuidado: contacto y presencia en los primeros días

Algunas huellas se originan incluso antes de que el niño recuerde conscientemente. En 2019, EsSalud difundió la aplicación de técnicas como “papá canguro” y “papá oso” para fortalecer la relación afectiva entre padre y recién nacido, especialmente en bebés prematuros, con bajo peso o nacidos por cesárea.

En el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, la técnica “papá canguro” consistía en el contacto piel a piel entre el padre y el bebé nacido antes de las 32 semanas y con un peso inferior a los 1.500 gramos. La doctora Carmen Fernández, jefa del Servicio de Neonatología de ese hospital, indicó en 2019 que este método cubre necesidades de calor, seguridad, estimulación, amor y protección frente a infecciones, y que en determinadas circunstancias puede ser incluso superior.

En el Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren, el “papá oso” consistía en contacto piel con piel durante 120 minutos entre el padre y el neonato nacido por cesárea, cuando la madre no estaba en condiciones de recibir al bebé. El doctor Luis Cam, jefe del Servicio de Neonatología de ese hospital, sostuvo en 2019 que esta estrategia busca que el padre asuma un rol activo en la llegada del bebé y contribuya a la estabilidad y buena respiración del recién nacido, fortaleciendo la relación afectiva.

Un hombre joven de piel clara, vestido con camiseta azul, acuna a un bebé recién nacido envuelto en una manta blanca frente a una ventana luminosa.
Un padre sonríe suavemente mientras acuna a su bebé recién nacido envuelto en una manta blanca con estampados, junto a una ventana con luz natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ser ejemplo: lo que los hijos aprenden mirando

Lo que un padre hace se queda, incluso cuando no se explica. En 2015, Jacqueline Valdivieso, psicóloga de la Dirección de Salud Colectiva del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado – Hideyo Noguchi, señaló que fortalecer el vínculo afectivo desde la gestación y durante la crianza contribuye a identidad, autoestima, seguridad y equilibrio emocional. También indicó que una figura paterna ejemplar repercute en aprendizaje, socialización y manejo del comportamiento en la adolescencia.

Valdivieso sostuvo que la figura paterna enseña cómo deben comportarse los hijos. En el caso de los varones, dijo, el padre es ejemplo de cómo ejerce su rol masculino en el hogar y de cómo se trata a las mujeres. Para las niñas, agregó, es una primera figura masculina que muestra cómo son los hombres.

Límites que protegen: evitar la sobreprotección

Muchos hijos recuerdan a un padre por el equilibrio entre cercanía y firmeza. En 2019, especialistas de EsSalud alertaron sobre el aumento de consultas por ansiedad, miedo, baja tolerancia a la frustración y problemas de conducta en niños relacionados con la sobreprotección. Rosario Huasasquiche Yong, psicóloga infantil de EsSalud, afirmó ese año que los padres deben proteger, pero no sobreproteger, porque de lo contrario los menores no aprenden a lidiar con derrota, fracaso o decepción.

La especialista recomendó poner límites y establecer normas y reglas de conducta. La memoria que deja un padre, en ese enfoque, también está hecha de reglas consistentes que ayudan a construir autonomía.

Tiempo cotidiano: escuchar, compartir y asumir tareas

Los recuerdos más persistentes suelen venir de rutinas, no de eventos extraordinarios. Vega Muñoz planteó que involucrarse significa comprometerse con la pareja en la educación del niño, comunicarse, compartir experiencias y construir rituales saludables como viajar, pasear o alentar aficiones. También incluyó asumir responsabilidades domésticas, como visitas médicas y reuniones escolares, y armonizar trabajo y hogar para dedicar tiempo al hijo y la familia.

La Agencia Andina recogió en 2024 las declaraciones del psicólogo Manuel Saravia, director del Instituto Guestalt de Lima, quien destacó que hoy se observa un padre más expresivo, reflexivo, que asume errores y participa en el quehacer doméstico. Saravia recomendó practicar la escucha activa y dedicar al menos cinco o diez minutos diarios a escuchar a los hijos para fortalecer el vínculo.

Un padre es recordado toda la vida cuando su presencia se traduce en hechos: afecto explícito, ejemplo respetuoso, límites que fortalecen, rechazo de la violencia, escucha cotidiana y participación real en la crianza. Esa constancia, más que cualquier discurso, es la que queda en la memoria de los hijos.

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