
La expectativa nacional se centró hoy en el inicio del debate presidencial 2026 organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que reunió desde las 20:00 horas a 11 de los 35 candidatos en el Centro de Convenciones de Lima. La sesión, que fue transmitida por televisión abierta y plataformas digitales, marcó el arranque de un ciclo de seis jornadas orientadas a garantizar transparencia y equidad en la exposición de propuestas a menos de tres semanas de los comicios generales del 12 de abril.
La cita de este lunes 23 de marzo inauguró el primer bloque del debate, bajo un formato que exige la presencialidad obligatoria de los postulantes y excluye suplencias, en un intento por reforzar la responsabilidad directa y la igualdad de condiciones. Según detalló el presidente del JNE, Roberto Burneo, la estructura y el cronograma fueron consensuados con las organizaciones políticas y buscan responder a la fragmentación y desconfianza institucional que marcan la actual campaña.
El esperado debate presidencial 2026 marcó el inicio de una nueva etapa en la carrera electoral con un despliegue inédito organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Desde el Centro de Convenciones de Lima, 35 candidatos a la presidencia comenzaron a exponer sus propuestas ante el país en un evento estructurado en varias jornadas y transmitido a nivel nacional a través de televisión abierta y plataformas digitales.

La jornada del primer debate presidencial no se limitó al interior del Centro de Convenciones de Lima. Desde temprano, los alrededores del recinto concentraron la atención pública, con agrupaciones políticas que trasladaron la disputa electoral a las calles. La avenida Arqueología, cerrada al tránsito en el tramo entre Javier Prado y Aviación, se convirtió en el principal escenario de movilización, donde simpatizantes ocuparon la vía con banderas, música y mensajes de respaldo.
En su mensaje final durante el debate presidencial, Rafael López Aliaga se presentó como gerente y creador de más de cien mil empleos formales en el país, y relató su experiencia como alcalde de Lima, donde, según afirmó, conoció “el monstruo por dentro”. López Aliaga denunció que en el Perú se pierden ochenta mil millones de soles anualmente por corrupción y aseguró que esa fuga de recursos será eliminada. Prometió ser “el presidente de los pobres del Perú” y afirmó que su motivación política surge de su amor cristiano y su compromiso de dedicar su vida y tiempo a los más necesitados. Cerró con un enérgico “Viva el Perú”.
En su mensaje final en el debate presidencial, José Luna advirtió a delincuentes, extorsionadores y sicarios que “se les acabó la fiesta”, asegurando que con Daniel Urresti como ministro del Interior “o acaban en la cárcel o acaban muertos”. Luna también dirigió su mensaje a los corruptos de la administración pública, anticipando que la “supercontraloría” que propone los llevará presos y les impedirá manipular el Congreso para designar contralores o influir en la economía y nombramientos. Cerró convocando a la ciudadanía a “marcar la P de patria, la P de Perú” y votar por Podemos Perú para “cambiar esta porquería”.
En su mensaje final durante el debate presidencial, Yonhy Lescano evocó los principios incaicos “Amasuwa, amaquella, amayulla”, asegurando que los cumplió rigurosamente durante sus diecinueve años como parlamentario, periodo en el que impulsó ciento veintisiete leyes en favor del pueblo y se enfrentó a la corrupción. Lescano criticó a varios de los presentes por no responder sobre la disolución de los equipos especiales en el Ministerio Público por decisión del señor Gálvez, señalando que eso demuestra falta de preparación y compromisos con la corrupción. Llamó a votar el 12 de abril por candidatos con trayectoria, que hayan cumplido sus promesas y desempeñado su labor con dignidad.
En su intervención final durante el debate presidencial, Alfonso López Chau afirmó que “esta no es una elección cualquiera”, sino la elección “del pueblo contra las mafias”. López Chau convocó a “limpiar la casa sacando a las ratas que están metidas allí”, subrayando que el foco debe estar en el programa del Perú y no en ideologías, doctrinas o creencias. Planteó la urgencia de recuperar el Estado y devolverlo a su verdadero dueño, el pueblo peruano, al que describió como “humillado, avergonzado, asesinado”, pero aún firme. Cerró con un enérgico “¡Viva el Perú, carajo!”.
En el cierre del debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Fernando Olivera se dirigió a los “compatriotas” con un llamado enfático a refundar el Perú. Con su característico tono confrontacional, Olivera insistió en la necesidad de transformar el país desde sus cimientos, en un discurso que se volvió viral al protagonizar un singular episodio con el micrófono, que acompañó sus palabras con cada movimiento.
En su mensaje final durante el debate presidencial, José Williams aseguró: “Seré el presidente que ningún delincuente quisiera tener”. Williams recordó su trayectoria en la lucha contra Sendero Luminoso y el MRTA, y prometió que, de llegar al gobierno, el Estado no retrocederá frente al crimen ni ante las amenazas a la seguridad del país.
En su mensaje final durante el debate presidencial, Marisol Pérez Tello lamentó que el país siga discutiendo sobre inseguridad, crimen organizado e integridad con quienes considera responsables de la actual situación del Perú. Señaló que el debate estuvo marcado por la ausencia de respuestas y la presencia de ataques e insultos, lo que, según afirmó, dificulta la búsqueda de soluciones conjuntas.
Pérez Tello expresó su deseo de convertirse en la primera presidenta mujer elegida del país para reivindicar a la mujer peruana que lucha y trabaja, a diferencia de figuras que, en sus palabras, representan la vanidad o la impunidad. Reafirmó que Primero la Gente no es solo el nombre de su partido, sino también el símbolo y mandato de su propuesta.
En su mensaje final del debate presidencial, Alex Gonzales cuestionó a la vieja clase política y aseguró que no ha cambiado, pese a múltiples promesas. Gonzales relató su origen humilde en una escuela pública con paredes de estera y como niño ambulante, comprometiéndose a ser el presidente que derrote a asesinos y extorsionadores, así como a erradicar lo que denominó una “clase política putrefacta”. Convocó a votar por el Partido Demócrata Verde como una protesta contra quienes, según él, han mentido durante el debate, y arremetió contra los candidatos a quienes identificó como “rey de la mentira” y “rey del tren chatarra”.




